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La oposición sigue en la calle, pero canceló una megamarcha

La protesta se suspendió ante las amenazas del gobierno; ayer hubo heridos y detenciones

Sábado 29 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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CARACAS (Para LA NACION).- Venezuela camina a pasos agigantados hacia los comicios diseñados por el oficialismo para perpetuar en el poder a Nicolás Maduro. Y lo hace entre protestas y asaltos a la alcaldía, represión y sangre, mezclando miedo y actos heroicos en dosis parecidas, y con la sensación de que más allá está el abismo.

La maniobra gubernamental (prohibir protestas y reuniones manu militari, con penas de entre 5 y 10 años de cárcel) evitó a última hora la multitudinaria "Toma de Caracas", pese a los reproches de Naciones Unidas. La revolución no quería sufrir una nueva derrota ante los ojos del mundo, con cientos de miles de personas que marchaban en paz contra la Constituyente, en contraste con el minimitin del jueves en la capital, que cerró la campaña bolivariana.

"Es normal que haya temor, pero la gente sigue en la calle a pesar del miedo", constató Freddy Guevara, vicepresidente del Parlamento. La caldera venezolana no dejaba de bullir, tanto que el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) se lanzó al asalto de la alcaldía de Barquisimeto, una de las principales del país, para detener a Alfredo Ramos, su alcalde opositor.

Así lo tuvo que reconocer la presidenta del poder electoral, Tibisay Lucena, quien "ante las amenazas" anunció ayer un plan especial de seguridad para "garantizar la elección en paz", que sorpresivamente permite a los ciudadanos votar en cualquier centro de su municipio.

"Hay sectores violentos que se empeñan tercamente en lesionar la democracia: 53 de los 335 municipios han sido afectados por acciones focalizadas de violencia política", reconoció, dando la razón indirectamente a la Mesa Unidad Democrática (MUD), que impuso esta normativa durante la consulta popular de hace dos semanas.

Gustavo Villamizar, de 18 años, agonizaba ayer tras ser atacado en las inmediaciones de un centro de votación en San Cristóbal, capital de la fronteriza Táchira. El joven recibió un balazo en la cabeza mientras protestaba.

Incidentes violentos que el oficialismo usa como excusa para reducir al máximo los controles electorales, ya que ni la tinta indeleble de todas las elecciones hará acto de presencia en unos comicios diseñados para que el 20% se imponga sobre el resto del país.

"Rechazo los cambios de última hora, que suman a su inconstitucionalidad elementos contrarios a los principios básicos de una elección. El balance es un proceso sin convocatoria por el pueblo, sin respetar la proporcionalidad, la universalidad del voto ni la personalización del sufragio", denunció Luis Emilio Rondón, el único rector no revolucionario del CNE.

Sobre Venezuela pendía una nebulosa de temor, aumentada tras la noticia de que la embajada de Estados Unidos evacuará a los familiares de sus diplomáticos y también dará libertad a éstos para abandonar el país. También Air France suspendió sus vuelos durante el fin de semana, lo que unido a la retirada definitiva de Avianca y la de Delta ha aumentado aún más, si cabe, la sensación de aislamiento, como si Venezuela se tratara de la isla rodeada de tierra que Augusto Roa Bastos describió para su Paraguay.

Temor y también repudio. Michael Fitzpatrick, subsecretario de Estado, reveló a los medios norteamericanos que su administración ha hallado bienes por valor de más de 500 millones de dólares pertenecientes al vicepresidente Tareck El Aissami y sus testaferros.

Más allá de la diatriba política, la escalada de la violencia no encontró, ni mucho menos, su techo. Ya son 114 los muertos en las protestas contra Maduro, siete de ellos entre ayer y anteayer, durante el paro cívico de 48 horas convocado por la oposición. Y dos más, de momento, durante la "Toma de Venezuela" de ayer.

El Foro Penal precisó que en total se han producido 4848 arrestos por protestas, que dejan a 1348 personas detenidas. Entre los capturados, 527 fueron presentados ante tribunales militares. El número de presos políticos ya supera los 500.

A última hora de ayer, la oposición llamó a concentrarse el domingo, en Caracas, en la autopista principal. "Estaremos todos los venezolanos de buen corazón", aseguró el líder opositor, Henrique Capriles. "Este gobierno está jugando a la destrucción de Venezuela."

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