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Los argentinos y el dólar, ¿un vínculo capaz de cambiar?

El Gobierno busca que se desacople la divisa de la variación de precios; economistas advierten que eso lleva tiempo

Domingo 30 de julio de 2017
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LA NACION

Trece ceros perdió la moneda de curso legal en la Argentina en las últimas décadas. A lo largo de la historia, la falta de confianza, en gran parte signada por los períodos de inflación, llevó a buscar refugio en el dólar.

Un nuevo capítulo en el vínculo entre el dólar y los argentinos se da por estos días, en plena era preelectoral. Desde el valor más bajo que tuvo este año (tras una caída a partir del número de enero), la divisa norteamericana se revalorizó, en relación al peso, alrededor del 15% hasta el viernes último, el día en que la cotización superó los $ 18. La suba actual (o la devaluación, si se lee el hecho desde el lado del peso), se da en una etapa con un par de rasgos particulares.

Por un lado, el que indica que, según la mayoría de los analistas, el tipo de cambio venía retrasado, y se estaba afectando así la competitividad (por haber sido mayor el alza de los costos de la producción que la devaluación). Por otro lado, existe hoy una intención del Gobierno de lograr que se deje de pensar tanto la economía en dólares, para que se limite al máximo el traslado a precios de las modificaciones en el tipo de cambio. En esa línea, la estrategia del Banco Central fijando metas de inflación, es fundamental en la visión oficial.

El viernes último, el valor del dólar superó los $ 18
El viernes último, el valor del dólar superó los $ 18. Foto: DyN

Otros países de la región, se advierte, no están caracterizados por el fenómeno de un traslado significativo a precios de las variaciones en el dólar. Pero claro: son países sin alta inflación. Por eso, hay economistas que dicen que frenar el alza de precios es el factor fundamental para desacoplarlos del dólar. Pero creen, eso sí, que ver resultados llevará tiempo.

"En los países vecinos y, en general en países con baja inflación, el tipo de cambio puede fluctuar con poca repercusión en los precios. Que el tipo de cambio alto esté asociado con salarios reales en baja es un fenómeno de un país con inflación alta", señala el economista Daniel Heymann, investigador y profesor en la UBA y en la Udesa, quien duda de que las elecciones sean la única causa de lo que pasa hoy con el billete verde. "Habría que hacer una encuesta entre los que compran, y vas a encontrar cuatro o cinco motivos diferentes", afirma.

El dólar siempre tendrá alguna incidencia en los costos, algo que dependerá del tipo de producto, de cuáles sean los insumos, y también de la necesidad del transporte en el circuito de producción y distribución, porque el precio de los combustibles está en parte ligado al tipo de cambio. Pero, más allá de eso, Heymann sostiene que en nuestro país el traslado a precios suele ir más allá de lo que indicarían esos factores, porque existe una percepción de que "si algo aumentó en un lugar, va a aumentar en todos lados". Explica: "Son aumentos que se hacen suponiendo que todos van a aumentar, y entonces, tu suba no va a traer una pérdida competitiva".

"El dólar siempre fue el punto de referencia para anclar la estructura de precios", apunta Dante Sica, director de la consultora Abeceb, quien suma a ese hecho (como explicación al vínculo entre los argentinos y el dólar), la histórica falta de confianza en la moneda local. Sica cree que hoy tienen influencia las elecciones como un factor de incertidumbre, aunque considera que están "sobreestimadas" las consecuencias que podrían llegar después de ir a las urnas.

En la opinión de Fernando Morra, economista de la Universidad de La Plata, "considerar que la idiosincracia de los argentinos es particularmente diferente a la del resto del mundo en materia económica, es algo exagerado". Pero, agrega, hay algo en el entorno (y no en nuestra naturaleza) que lleva a que se actúe como se actúa: "La Argentina es el país con mayores tasas de inflación prolongada". Y, según la evidencia internacional, apunta Morra, "el traspaso a precios del tipo de cambio depende fuertemente del contexto inflacionario."

Una estrategia encarada por el Gobierno es la de fijar metas de inflación, aunque, desde ya, se estima que la de este 2017 (el Banco Central la estableció en el 17% anual) no se cumpliría. Para Gabriel Zelpo, economista jefe de Elypsis, el plan de metas se propone recuperar la confianza en la moneda local. Se busca que los agentes económicos "fijen sus expectativas de evolución de precios en lo que establece el Banco Central, y no en la evolución del tipo de cambio". Sin embargo, dice, eso llevará tiempo.

Llegar a la meta

Sin restricciones a la movilidad de capitales, analiza Morra, la forma de alcanzar la meta de inflación es con el manejo de las tasas de interés. "La posibilidad de alcanzar la meta depende de la capacidad de las tasas de alcanzar la inflación deseada, pero si los precios internos están afectados por el tipo de cambio, el logro se vuelve complejo bajo fuertes fluctuaciones. Y por otra parte, si se controla el tipo de cambio se pierden las condiciones que hacen al diseño del régimen de metas de inflación", afirma.

Anteayer, el Banco Central, con la explicación de la necesidad de "corregir la dinámica alterada del mercado", decidió intervenir en las operaciones, con US$ 305 millones.

Morra agrega que hay tres elementos que hacen más complejo el camino a la meta inflacionaria: el atraso cambiario del cual se partió, el déficit fiscal y un fuerte atraso en las tarifas de los servicios públicos (cuyas subas se traspasan al precio de los bienes).

Para Heymann, combinar la baja de la inflación con el logro de precios relativos reales (en referencia a la necesidad de corregir las tarifas), es un desafío a no perder de vista.

Con respecto a la devaluación reciente, Zelpo considera que no provocaría una suba de precios significativa. Sin embargo, advierte que la inflación del año ya está alta respecto de la meta. El último informe difundido por el Indec muestra una inflación a nivel nacional acumulada, entre enero y junio, del 11,8%. Según las estimaciones de consultoras privadas, en julio el índice rondaría el 2%. Entretanto, la variación del dólar desde el inicio del año es de algo más del 10% (entre ese momento y el actual, hubo caídas).

"Los bienes que suelen ser más sensibles al dólar son aceites, carnes, panificados, electrónicos, paquetes turísticos, muebles", detalla Zelpo.

Un sector altamente expuesto es el inmobiliario. En el área metropolitana, al menos, con los precios fijados en dólares, lo ocurrido en los últimos días aleja a los ingresos personales de la posibilidad de comprar, sea con ahorros o con el acceso a un crédito. Mientras tanto, el Gobierno apuesta a su estrategia de perseguir como objetivo que se piensen los precios en UVA, la Unidad de Valor Adquisitivo creada en 2016 para incentivar el mercado de hipotecas, con créditos atados a la inflación. "Está la experiencia de Chile, donde todos hablan de las UF [la Unidad de Fomento, creada en los 60 y que reactivó las hipotecas]. Eso está bien, pero el cambio no se da en forma inmediata -afirma Heymann-. Es más natural que el precio de los inmuebles esté basado en algo interno y no en la unidad del comercio exterior".

Para Sica, hablar en UVA y en pesos empieza a tener valor si la economía se estabiliza y la inflación es menor. "El tema es que se viene de la referencia dólar y, por eso, están también las otras estrategias para que se hable en pesos, como la tasa de interés alta". Casi cerrado el período de los primeros siete meses del año, mientras que el dólar subió un 10%, la UVA (una unidad en la que se pueden constituir plazos fijos) creció algo más de un 13%. Y las Lebac mantienen tasas por arriba del 26% anual. El juego de la incertidumbre y de la estrategia política, definirá lo que pase de aquí en más.

"Que se hable en pesos es posible y es necesario, pero eso será para los próximos años", dice Sica, quien agrega que con una economía que otorgue previsibilidad y una moneda confiable, se podría recrear un mercado de capitales fuerte.

Estos tiempos, destaca Heymann, son de transición. "Que la gente haya convergido al dólar no fue algo mágico, fue por falta de confianza", dice. Y parte del temor actual es que si el billete verde "pega un saltito, eso se propague". Porque, coinciden los economistas, el tipo de cambio sigue siendo una variable de referencia de primer línea. "Tras un proceso largo de desinflación, países como Chile o Colombia lograron desacoplar las fluctuaciones del tipo de cambio de los precios internos", dice Morra. Para ese cambio se necesitan estrategias, inflación baja, y tiempo.

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