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Preocupa una posible guerra por el control de la venta de drogas

El triple crimen en Moreno es observado como parte de la mayor conflictividad entre las bandas, generada por la sucesión de procedimientos que golpearon la cadena logística del narcotráfico

Sábado 29 de julio de 2017
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LA NACION
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El triple homicidio ocurrido anteanoche en un barrio de Moreno, en el oeste del conurbano, protagonizado por sicarios que mataron a la ex mujer de un presunto jefe narco y a dos vendedores de droga puede ser sólo el comienzo de una guerra de organizaciones criminales que luchan por el poder y el territorio para vender estupefacientes. Así lo sospechan calificadas fuentes del Ministerio de Seguridad de la Nación. La luz de alarma en los despachos oficiales ya está encendida. En Moreno, por ejemplo, hubo diez homicidios en tres masacres ocurridas en diez meses.

"Los últimos operativos generaron una psicosis entre las bandas. Los capos narcos suponen que hay gente que los está entregando. Además, por el secuestro de millonarios cargamentos, el precio de la droga aumentó un 30 por ciento: el kilo de cocaína llegó a los 6000 dólares y el de marihuana se paga a 300 dólares", explicó a LA NACION un calificado integrante de la Policía Federal. En el Ministerio de Seguridad de la Nación confían en que la presencia de las fuerzas federales en la 1-11-14, en el Bajo Flores, y en la villa 31, en Retiro, impida la disputa del territorio entre las bandas.

"Teóricamente puede haber una disputa, pero como estamos presentes en el territorio no ha pasado. El objetivo es no dejarlos rearmarse. Puede suceder que intenten mudarse a otros barrios", dijeron desde la cartera conducida por Patricia Bullrich.

En Rosario la situación volvió a complicarse. En diez días hubo ocho homicidios vinculados a ajustes de cuentas por el negocio del narcomenudeo.

El 30 de junio pasado, por orden del juez federal Sergio Torres, se hizo un operativo en la villa 1-11-14 del que participaron la Gendarmería Nacional y la PFA. Una fuerza se encargó de los allanamientos en el sector manejado por ciudadanos paraguayos, la otra de del área dominada por la organización peruana de "Marcos".

Una calificada fuente de la Gendarmería recordó: "Siempre que son detenidos los cabecillas de las bandas sus lugartenientes intentan ocupar el territorio para no perder el poder en el lugar. Las organizaciones nunca quedan acéfalas".

Entre las bandas que "sufren de psicosis" por la supuesta entrega de información, según fuentes de la Policía Federal, está la organización narcocriminal supuestamente comandada por "Marcos" y bandas que ganaron el territorio en villas de San Martín, en el conurbano.

Estructuras criminales

Días después de esos operativos se hizo en la villa del Bajo Flores hubo un nuevo allanamiento donde se secuestraron armas y chalecos antibalas. "Sin duda, en la 1-11-14 hay muchas armas", dijo un investigador. Hace diez días, el juez Torres procesó con prisión preventiva a "Marcos", a su esposa, Silvana Salazar, y a otros ocho personas acusadas de integrar la organización que sembró terror en la villa 1-11-14.

"Resulta trascendente señalar que la organización criminal analizada habría logrado un grado de coordinación tal que le ha permitido mantenerse erguida en el tiempo, pese a los esfuerzos estatales por resquebrajar su estructura y poner fin a la concreción de los delitos en estudio. Precisamente, se pudo comprobar que, desde hace aproximadamente veinte años, los distintos personajes involucrados han ido relacionándose hasta conformar una agrupación cuya estructura ha permitido mantenerse vigente, a través de la constante incorporación de nuevos miembros que suplantan a aquéllos que desertan, son expulsados, detenidos o desaparecen de la escena por algún otro motivo, posibilitando así la producción cotidiana de una indeterminada cantidad de maniobras ilícitas", explicó Torres.

El negocio de la droga en la villa 1-11-14 es millonario. En enero pasado, en un procesamiento anterior para "Marcos" y parte de su banda, se afirmó que con el dinero obtenido por la venta de droga al menudeo, la organización criminal lograba comprar 70.000 euros por semana.

Desde hace más de ocho años el juez Torres y sus colaboradores investigan a la banda de "Marcos". Ya detuvo a más de 100 presuntos integrantes de la organización y le secuestro más de 95 kilos de droga.

Según fuentes judiciales, la banda que supo liderar "Marcos" sigue activa, pero comandada presuntamente por su hermano Fernando Estrada Gonzáles, alias "Pity", que tiene bajo sus espaldas una orden de captura. Según información que llegó a los tribunales de Comodoro Py, "Pity" se enojó por los últimos allanamientos y podría intentar separarse definitivamente del liderazgo de su hermano. Hasta ahora se repartían las ganancias

En su última resolución, el juez Torres describió el cuadro de situación de la poderosa banda criminal: "No sólo la jefatura sigue vigente, sino que varios de los integrantes que fueron detenidos o condenados en distintas etapas de la investigación y que a ellos responden, tras recuperar su libertad retornan a prestar funciones dentro de la organización.

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