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Los domingos de Leo Mayer: de estar afuera a jugar la final en Hamburgo

Hace una semana, el correntino no había superado la etapa de clasificación, pero por la deserción de otro jugador entró en el torneo y hoy peleará por el título; avanzará más de 60 puestos en el ranking

Domingo 30 de julio de 2017
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LA NACION
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Leo Mayer
Leo Mayer.

El tenis tiene muchas de estas historias, de jugadores que, en medio de una temporada irregular encuentran alivio en una semana de excelentes resultados. El extenso calendario entrega oportunidades cada siete días, y para muchos se trata de entrenarse y jugar hasta que surja la oportunidad.

Más difícil es que se presenten segundas chances en una misma semana; usualmente, el tenista está acostumbrado a que, después de una derrota, es momento de mudarse a la próxima ciudad, al siguiente torneo. Pero a veces aparece una chance más. Eso fue lo que sucedió en esta semana en Hamburgo con Leonardo Mayer. Trabajador silencioso, de bajo perfil, el correntino encontró sobre el polvo de ladrillo del tradicional torneo de Hamburgo una nueva ocasión para reencontrarse con sensaciones positivas, y la tomó.

Es, también, un tiempo nuevo para Leonardo Mayer . Convertido en padre, el correntino cuenta en Alemania con el apoyo de Milagros Aventín, su mujer, y del pequeño Valentino, el que cambió para siempre el curso de la vida del Yacaré hace seis meses. Es la primera gira que comparten juntos; Hamburgo es el corolario después de un par de semanas en Bastad -allí jugó un challenger, después el ATP-, donde Mayer insinuaba mejoras en el juego. Atrás quedó un primer semestre de altibajos, con muchos cambios personales, pero el correntino estaba con ganas de volver a meterse de lleno en el tour, listo para ser competitivo otra vez. Luego, encontró el escenario propicio para la recuperación: el Am Rothenbaum fue siempre un terreno fértil para los argentinos -aunque nada sea comparable con aquel pleno celeste y blanco en 2003-; también para Mayer, que hace tres años celebró su primer título ATP frente a David Ferrer.

Entró como lucky loser

Y eso que la semana no empezó bien, porque el domingo pasado, en la rueda final de la qualy, perdió con el juvenil Rudolf Molleker. La repentina baja del eslovaco Martin Klizan dejó una puerta abierta en el cuadro principal, y Mayer entró como lucky loser (perdedor afortunado). En primera rueda lo esperaba el máximo favorito del torneo, el español Albert Ramos Viñolas, 24º del mundo. Pero el argentino dio el primer gran impacto, y se impuso en tres sets. Siguieron triunfos sobre Jan Lennard Struff y Jiri Vesely antes de superar en la semifinal a Federico Delbonis por 6-3 y 7-5. Una prueba de cómo cambiaron las cosas: en el segundo set, Delbonis quebró y se adelantó 5-3, pero Mayer reaccionó enseguida y ganó los últimos cuatro games en fila.

Instalado en la cuarta final ATP de su carrera (perdió las de Viña del Mar 2014 y Niza 2015), Mayer se enfrentará contra. Florian Mayer, un alemán de 33 años; diestro y que mide 1,91m como el correntino. Y que esta semana también se reencontró con los buenos resultados, más allá de acceder a la final por el retiro de Philipp Kohlschreiber, que ganaba 6-4 y 2-3 al momento de dejar el partido inconcluso.

A partir de las 10 de nuestro país (por ESPN Play), Leonardo Mayer intentará darle al tenis argentino el primer título ATP de esta temporada. Con una rareza extra de por medio: si se consagra, será el segundo argentino en la era Open que es campeón tras entrar en un torneo como lucky loser, tras los pasos de Christian Miniussi en San Pablo, en 1991.

Pero, sobre todo, Mayer buscará el cierre perfecto para una semana que cambia muchas cosas. Porque dejará de estar detrás del Top 100 (138º, su ranking actual) para quedar dentro de los 70 mejores, con posibilidades de ubicarse 49º si levanta el trofeo de campeón. El ascenso en el ranking no es sólo cuantitativo; le permitirá dejar atrás los challengers para consolidarse en la gira ATP. "Esto no es algo nuevo. Mayer es un jugador que, por su tipo de juego, construyó su ranking en pocas semanas del año; no es que llega a cuartos en todos los torneos, sino que tiene picos de rendimiento", le dijo Leo Alonso, manager del correntino, a la nación.

Hamburgo ha sido testigo de siete días en los que Mayer hizo valer la nueva oportunidad que recibió.

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