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Aliados: Cuba, el voto oculto en la campaña de Maduro a la Constituyente

Diplomacia, agencias de inteligencia y funcionarios cubanos del campo social actúan como soporte del gobierno

Domingo 30 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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Fidel Castro, junto a Nicolás Maduro
Fidel Castro, junto a Nicolás Maduro. Foto: Archivo

CARACAS.- El gobierno cubano también "vota" hoy a favor de la Asamblea Constituyente.

Lo hace de forma indirecta, mediante sus diplomáticos, que participaron, entre bambalinas, de los diálogos con la oposición; a través del temido G-2 (grupo de inteligencia), que extremó su apoyo a los militares y a la policía de Nicolás Maduro durante la ola de protestas, y por medio de sus funcionarios de misión en Venezuela, que recorren a última hora los barrios populares dentro del gigantesco operativo para forzar el voto a los beneficiarios de los programas sociales oficiales.

Cordón umbilical para unos, nexo orgánico para otros, la relación sigue sólida tras 18 años.

"Cuba es el modelo inspirador de la Constituyente. Se trata de una convocatoria no pluralista, corporativa, que apunta a régimen de partido único", apunta el historiador y politólogo cubano Armando Chaguaceda, especialista en la llamada "Cubazuela", la hermandad revolucionaria creada por Fidel Castro y Hugo Chávez e impuesta a los dos países.

Casi dos décadas de alianza que están por encima de los cantos diplomáticos de sirena de las últimas semanas.

Foto: Ilustración Gabriel Ippoliti

Estos han llegado a la propia isla caribeña en un momento delicado, mientras los administradores caribeños mostraban su preocupación por los retrasos que se acumulan en los envíos de los 150.000 barriles diarios de petróleo desde Venezuela.

"Hace pocos días un influyente diario estadounidense elucubraba sobre el presunto involucramiento de nuestro país en una eventual mediación internacional en Venezuela. Cuba rechaza rotundamente tales insinuaciones y reclama el absoluto respeto a su soberanía y su autodeterminación", clamó la semana pasada José Ramón Machado Ventura.

El segundo secretario del Partido Comunista Cubano (PCC) y mano derecha de Raúl Castro hizo esa declaración en el acto central del 64 aniversario del asalto al Cuartel de Moncada, la operación militar fallida de los hermanos Castro que les dio popularidad en la isla, entonces gobernada por la mano de hierro de Fulgencio Batista.

En Venezuela se dice a confesión de parte, relevo de prueba. Machado explicó con su estilo, más soviético que tropical, que el viaje de Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, a La Habana para convencer al "General de Ejército", denominación oficial de Castro en los medios de prensa oficiales, no había prosperado.

Malestar de Maduro

Pero en los mentideros políticos de Caracas había trascendido el malestar del "hijo de Chávez" ante las declaraciones de Santos al acabar el viaje a la Perla de las Antillas, en medio de una batalla abierta entre los dos mandatarios, que incluso ha llevado a Colombia a replicar las sanciones estadounidenses contra 13 funcionarios muy cercanos a Maduro, entre ellos el ministro del Interior y la presidenta del Consejo Nacional Electoral.

El periodista Nelson Bocaranda, famoso tras airear los avatares de la enfermedad que terminó con la vida del presidente Hugo Chávez en marzo de 2013, fue el encargado de desvelar un impasse nada habitual.

"Llama la atención que factores internacionales, como Estados Unidos, la Unión Europa, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y países latinoamericanos estén tratando a Cuba con tanta cortesía como si fuera a aceptar una transición en Venezuela. Probablemente tratan de inhibir su activismo, pero parecen no entender que ellos están detrás de mucho del giro a la Constituyente. No los veo aconsejando a Maduro que deje el poder. Ni a ellos ni a Rusia ni a China, por ese orden", razona Chaguaceda, que sabe que el Partido Comunista Cubano (PCC) es el mentor de la dirigencia oficialista venezolana.

La realidad es que la crisis social y económica que devora al país sudamericano -desabastecimiento, falta de divisas, colapso del sistema sanitario y aislamiento internacional- no ha separado ni un centímetro a las dos revoluciones.

"Existe preocupación por la inestabilidad que hay, pero eso no va a cambiar el apoyo de Raúl Castro al régimen de Maduro. Su gobierno sigue dependiendo en buena parte de Venezuela y está consciente de que un cambio sería negativo para sus intereses", confirma el analista en Relaciones Internacionales Mariano de Alba, en una comunicación desde Washington.

Doble refuerzo

El eje La Habana-Caracas ya sabe que una nueva Asamblea Nacional Constituyente no solo reforzará los poderes de Maduro.

También los puede beneficiar económicamente cuando más falta les hace a ambos.

"La idea es aprobar los nuevos acuerdos de financiamiento con Rusia y China, de los que Venezuela depende económicamente. La garantía serían nuevas concesiones de explotación petrolera, pero para eso se necesita una Asamblea Nacional Constituyente que les dé respaldo legal, ya que la Asamblea Nacional, en manos de la oposición, no lo ha aprobado", confirma José Rafael López Padrino, científico y analista residente en Estados Unidos.

Sobre estos acuerdos internacionales y sobre la misma "Cubazuela" ronda una tormenta a punto de estallar: las seguras sanciones económicas de Estados Unidos y las probables de la Unión Europea en caso de seguir adelante con la Constituyente.

En Washington se cree que las principales limitaciones para hacer negocios con la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) afectarán a las principales empresas estadounidenses.

"Ahora bien, si la prohibición es impuesta extensivamente se le podría complicar el escenario a Cuba, quien recibe petróleo venezolano, lo refina y luego exporta esos refinados a otros países", pronostica Mariano de Alba.

Una coyuntura que puede empeorar aún más si finalmente la UE replica eventuales sanciones a Pdvsa y considera que el oro negro refinado por los cubanos es venezolano, "una interpretación poco probable pero posible", añade el experto internacionalista.

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