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El ascenso de Chacarita: después de siete años, la primera división recibe a un viejo conocido

Dueño de un robusto historial en la máxima categoría, el Funebrero regresa tras siete temporadas, luego de sobreponerse a los problemas económicos

El Funebrero volvió a la elite del fútbol argentino
El Funebrero volvió a la elite del fútbol argentino. Foto: DyN
Lunes 31 de julio de 2017
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LA NACION
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El Funebrero volvió a la elite del fútbol argentino. Foto: DyN
El Funebrero volvió a la elite del fútbol argentino. Foto: DyN
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El Funebrero volvió a la elite del fútbol argentino. Foto: DyN
El Funebrero volvió a la elite del fútbol argentino. Foto: DyN

Pasó los últimos siete años en el ascenso, pero eso no quita que Chacarita sea un club con un robusto historial en la primera división. En un domingo climáticamente gris y tristón, el Funebrero se iluminó de felicidad al subir a la categoría en la que a lo largo del profesionalismo disputó 1914 partidos (ganó 606) y en la que figura entre los primeros 20 equipos con más puntos (1768). En la que supo de momentos de gloria mayor, como cuando en 1969 obtuvo el Metropolitano con un histórico 4-1 a River y se convirtió en la segunda entidad, detrás de Estudiantes, que salía campeón por fuera de los cinco grandes.

Desde que fue remodelado, el estadio de San Martín se llenó por primera vez con 20.000 personas para festejar un logro cuyo último capítulo, el 1-1 ante el campeón Argentinos , fue un símbolo de la campaña: incertidumbre, ansiedad, ilusión, emoción contenida, júbilo. El empate sirvió de pasaje a primera gracias a que Brown de Puerto Madryn igualó sin goles con Boca Unidos. Así se mantuvo la brecha de dos puntos que le dio el segundo ascenso al conjunto de Walter Gastón Coyette . Un objetivo que hasta no hace mucho parecía distante. Como dijo el capitán y veterano zaguero Germán Ré (35 años): “Cuando estábamos siete puntos abajo muchos nos daban por muertos. Pero este grupo siempre estuvo fuerte y nunca dejó de confiar”.

En el kilométrico torneo de 46 fechas, Chacarita se metió recién en puesto de ascenso a seis jornadas del final, tras vencer 1-0 a Flandria. Se sacó la espina del anterior Nacional B, cuando quedó segundo, a seis puntos del campeón Talleres, en un formato con un único ascenso.

En el anterior certamen ya estaba Coyette, que asumió en febrero de 2016 en reemplazo de Fernando Gamboa. Venía de dirigir al seleccionado argentino Sub 15 –por entonces, Gerardo Martino, entrenador de la mayor, ponderaba sus condiciones y lo tenía como un interlocutor habitual en el predio de Ezeiza– y en un año y medio de gestión impuso un estilo ambicioso, con vocación por la tenencia de la pelota y juego asociado. Coyette fue jugador de Chaca en 2009, en su último paso por primera división.

Chacarita tuvo al goleador del certamen, el centrodelantero Rodrigo Salinas (31 años), autor de 30 tantos (seis penales), lo cual constituye un récord para el Funebrero en un torneo. Superó al uruguayo Eduardo Restivo (29 en la primera B de 1959). Las vueltas del destino: Salinas había ingresado en Godoy Cruz en abril de 2010, cuando Chacarita perdió 1-0 en Mendoza y bajó a la B Nacional. Pasó por seis equipos, el último antes de desembarcar en San Martín fue Los Andes, lo cual le valió alguna mirada de reojo por la rivalidad con el milrayitas. Y la desconfianza se acentuó porque el año pasado sólo había marcado cuatro goles. Se destapó en esta campaña, en una muy buena sociedad con el creativo y gambeteador Nicolás Oroz, cuyo préstamo venció y deberá volver a Racing.

Ocho de los 14 futbolistas que jugaron ayer se formaron en Chacarita: Maximiliano Paredes (sobreviviente de la última campaña en primera), Federico Rosso, Gabriel Lazarte, Agustín Módula, Miguel Mellado, Matías Rodríguez, Joaquín Ibáñez y Elías Alderete. En la formación fue perdiendo lugar un hijo dilecto de la casa, el Burrrito Diego Rivero, cuya cinta de capitán con su nombre ayer llevaba con orgullo el Colorado Ré.

A principios de 2017 llegó el experimentado arquero Emanuel Trípodi para reemplazar a otro producto de la casa, Pedro Fernández, con una rotura de ligamentos en la rodilla derecha.

Por las dificultades económicas, durante el campeonato se fueron piezas importantes: Fernando Coniglio, Jonathan Menéndez e Ian Escobar.

El presidente Horacio Fernández, que cumple un segundo mandato tras el que lo tuvo en el poder entre 2005-2009, le comentó a LA NACION que el gasto mensual del fútbol es de 1.400.000 pesos, cifra que representa un presupuesto intermedio entre los 23 equipos de la categoría. El dirigente, que como vicepresidente tiene a Javier Tizado, ministro de Producción de la provincia en el gabinete de María Eugenia Vidal, aseguró que Coyette seguirá siendo el entrenador en primera. Empleado en una empresa de seguridad electrónica para bancos y financieras, Fernández se hizo cargo de levantar tres pedidos de quiebra por alrededor de dos millones de dólares, mientras la AFA le tiene embargado los ingresos desde octubre por otra solicitud de quiebra.

Por la efervescencia del ascenso, Fernández espera que la actual masa societaria de 10.000 socios crezca hasta 20.000. En el remozado estadio del popular partido de San Martín, Chacarita se vuelve a codear con el fútbol grande. Aunque faltó durante unos años, no es un desconocido para nadie.

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