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Heiland: desigualdad e infortunio de una noche triste

Lesionado en una pierna, fue noqueado por Jermall Charlo, en una eliminatoria mundialista

Osvaldo Príncipi

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PARA LA NACION
Domingo 30 de julio de 2017 • 23:59
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La adversidad se convirtió en la gran compañía de la carrera del bonaerense Sebastián Heiland (71,760 kg ) en los últimos tres años. Justo desde que alcanzó el primer puesto en el ranking mundial mediano (CMB), con aquel KO fantástico ante el irlandés Matthew MacKlin, en 2014.

Todos esos factores contradictorios parecieron fusionarse en lo que fue su frustrante derrota por KO en el cuarto round ante el invicto Jermall Charlo (72,200 kg), ex campeón mundial mediano junior (FIB), en un pleito eliminatorio a la corona que ostenta el kazajo Gennady Golovkin. Sobre todo un contratiempo que afloró cuando nadie lo pensaba: el limitado rendimiento de los ligamentos de su rodilla izquierda que lo relegó por completo.

Superado y sin respuestas, ante el espectacular marco del Barclays Center, en Brooklyn, Nueva York (originado por el triunfo del tri campeón mundial estadounidense Mikey García ante ex cuadruple campeón Adrien Broner, por puntos en 12 rounds), Heiland, jamás pudo acomodarse en el sufriente papel que le ofrecía este desafío. Ni en lo anímico ni en lo físico. No puedo hacer nada y las diferencias notorias, boxísticas y técnicas -comentadas con anterioridad en estas líneas- se agigantaron más aún y lo colocaron en una situación terminal ante los penetrantes golpes de Charlo.

Disminuido desde el comienzo por su traslación limitada -semejante a la que vivió Sergio "Maravilla" Martinez ante Miguel Cotto, en 2014- se expuso a ser noqueado en modo dramático, en lugar de especular con el pedido de abandono solicitado por el médico del match. Medida que su rincón no acató. Fue noble y sincero, como cuando solicitó modificaran un fallo localista, que lo benefició ante Sergio Sanders, en su ciudad adoptiva; Pigué, en 2011.

Más allá de afectos y virtudes personales, el boxeo internacional requiere de otros métodos competitivos y efectivos. Y cuando los mismos no afloran y ponen en desigualdad de condiciones a uno sobre otro, todo termina siendo un espectáculo triste. Y ese fue el final de Heiland, a pesar de ser el primer clasificado mundial.

Tras la revisión hospitalaria -reglamentaria para todos los perdedores por KO en estado de Nueva York-, su manager Sebastian Contursi, dialogó con La Nación, desde el instituto Lutheran y nos dijo: "Nos dimos cuenta de que algo andaba mal. Sebastián, es de pocas palabras y lentamente nos confesaba cómo se le iba la rodilla, pero que podía manejarlo y seguir en pelea. Luchó mucho para llegar a esto y respetamos su decisión. El doctor Brian Rice acaba de diagnosticar un severo esguince de rodilla izquierda y probable rotura de ligamentos cruzados".

Sobre el origen de la misma agregó: "Pasamos un sinfín de exámenes para obtener el apto médico. Aquí nadie pelea si no está al 100 por ciento. Todos creemos que la pierna se le trabó cuando recibió la primera mano de Charlo. ¡Increíble! Charlo es superior, pero no puedo enfrentarlo de igual a igual".

Heiland estuvo inmerso en una historia de "Cenicientas" desde el día que se organizó esta pelea. Soñó y arriesgó más de la cuenta por poder concretarla; pero el destino le quitó sus pocas armas de combate ni bien sonó la campana.

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