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Las segundas espadas marcaron la victoria de Sebastian Vettel

El piloto de Ferrari ganó el GP de Hungría y estiró la diferencia en el campeonato de F1; Raikkonen actuó de escudero del alemán

Lunes 31 de julio de 2017
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LA NACION
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Foto: P.KOHALMI/AFP

Tiene razones para enseñar una sonrisa Sebastian Vettel, después del Gran Premio de Hungría. Existen motivos para que Ferrari se fortalezca como conjunto al abandonar el circuito de Hungaroring. Hay argumentos para justificar lo que se rumorea en el paddock, sobre la posibilidad de que en el GP de Monza la Scuderia anuncie que renovará con sus pilotos para la temporada 2018: Kimi Raikkonen se ganó el nuevo contrato, después del trabajo sucio al que se sometió para garantizar el éxito de su compañero y para que el Cavallino Rampante celebre el segundo 1-2 de la temporada. La undécima fecha del calendario de la Fórmula 1 exhibió el protagonismo de las segundas espadas, con los finlandeses Raikkonen y Valtteri Bottas (Mercedes), laderos de Vettel y Lewis Hamilton, respectivamente, los pilotos que sostienen en alto la puja por el título.

Una vez que los autos estuvieron en la grilla, Vettel entendió que no tendría una carrera cómoda. La dirección del auto resultó el peor enemigo del alemán, que con la victoria estiró a 14 puntos la ventaja sobre Hamilton y se marchará de vacaciones con la satisfacción de marcar el rumbo en la primera parte de la temporada. "Kimi [Raikkonen] tenía un buen ritmo y podía ir mucho más rápido que yo en la mayor parte de la prueba. El volante no estaba en línea recta y luego empeoró: se giraba hacia la izquierda y eso hacía que debiera alejarme de los pianos para no perder el control del auto", se sinceró el tetracampeón, que con el triunfo en Hungría firmó un póquer de triunfos en el año.

"Estuve toda la carrera detrás de Sebastian [Vettel] y esperaba que fuera tan rápido como pudiera y no ahorrara neumáticos, ya que los Mercedes se me estaban acercando. No fue lo ideal, sentía que tenía velocidad", disparó Raikkonen, que no recibió la autorización para ensayar el sobrepaso y tuvo que desarrollar durante los 70 giros la tarea de guardaespalda de su compañero de box.

Si el ganador y actual líder del campeonato de pilotos admitió en la rueda de prensa la inestimable colaboración de Raikkonen para obtener el triunfo, Hamilton lo resaltó en el asfalto. En la vuelta 46, el equipo Mercedes le ordenó a Bottas que se dejara adelantar por el británico, así el tricampeón se lanzaba a la caza de las Ferrari y recortaba la ventaja en el campeonato. La estrategia no tuvo el rédito imaginado, por lo que a metros de la línea de llegada Hamilton protagonizó un gesto de caballero que quizá al final de la temporada le signifique un dolor de cabeza a su aspiración de consagración: le devolvió la posición a Bottas, que se trepó así al último escalón del podio, y el británico se privó de sumar tres puntos. ß

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