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Luis Alberto Nicolao, una leyenda que no sólo se preocupa por lo que sucede dentro del agua

Dos veces récord mundial en los 100m mariposa en 1962, volvió a entrenar a dos jóvenes con un par de condiciones: que sigan estudiando y que aprendan idiomas

Lunes 31 de julio de 2017
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PARA LA NACION
Nicolao está radicado en Mar del Plata desde hace más de 30 años
Nicolao está radicado en Mar del Plata desde hace más de 30 años. Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi

MAR DEL PLATA.- Mientras miraba el televisor de su casa, Luis Alberto Nicolao tomaba nota mentalmente: analizaba patadas, brazadas, edad, nacionalidad de los competidores del Mundial de Natación que se disputa en Budapest. Estudiaba la altura de los nadadores, sus expresiones, su respiración. "Estamos en otra era", dice. "Nosotros nadábamos sin antiparras, con agua medio turbia, no sabíamos qué comer ni cómo eliminar la acumulación de ácido láctico: a mí me sacaban morado del agua". Analiza el presente del deporte y lo compara con lo que sucedía en 1962, cuando consiguió dos veces el récord mundial en los 100 metros estilo mariposa y se ganó un lugar en el póster de próceres del deporte nacional. No habla con nostalgia, sino con entusiasmo: "La evolución ha sido fantástica y no se detendrá".

Nicolao ha seguido con atención la participación de los argentinos que viajaron a Hungría. A la hora de analizar su desempeño, es cauto y reflexivo: "Son todos muy buenos. Tienen estilo, son fuertes. Pero hoy en día llegar al campeonato mundial es en sí muy difícil."

Le gusta ver nadar mariposa a Santiago Grassi y dice que "tiene un potencial enorme", y cree que Federico Grabich es "un nadador excelente, aunque despegó a una edad tardía". "El ser humano, de todos modos, puede llegar a su mejor performance física hasta los 36 años. Hay que ver si la mente te lo permite".

Testigo directo de más de medio siglo de desarrollo de la natación en el país, Nicolao cree que Argentina ha evolucionado. "No existe la menor duda de eso. Lo que pasa es que el mundo ha evolucionado más, porque disponen de todos los medios, de leyes del deporte y apoyo universitario". El ex campeón sudamericano y triple bronce panamericano subraya la palabra "universitario", la divide en sílabas con énfasis. "Es la clave", dice, y pone de ejemplo su propia biografía, que incluye diez años vinculado a la Universidad de Stanford: "En ese ámbito yo podía estudiar, entrenar cinco o seis horas diarias, divertirme y competir. Si vos tenés que estar tres horas arriba de un colectivo todos los días, llegás a la mitad de la semana muerto y a los 19 años se te derritió el cerebro".

Vive en Mar del Plata desde hace más de 30 años, y desde 2016 reparte su semana entre su casa del barrio Los Troncos, la pileta de GEBA en Palermo y la del Club Deportivo de Chascomús. "Había dejado de entrenar nadadores, pero el año pasado me trajeron dos chicos que tienen un futuro impresionante y estoy feliz", cuenta. Uno de ellos es de Quilmes, se llama Joaquín Ampalio, tiene 15 años y sus amigos le dicen Joako. El otro se llama Valentino, tiene 9 años y es hijo del ex arquero de Racing y Vélez Gastón Sessa, que se refugió en Chascomús tras su retiro y cría caballos pura sangre.

Cada semana, aprovecha una plataforma de Internet en la que viajeros frecuentes de la Ruta 2 comparten el espacio disponible en sus autos particulares y dividen los gastos. "Me cansé de manejar y volverme loco con el tráfico, así que uso este sistema que además me permite conocer gente joven todo el tiempo, y entreno con Joako en GEBA y con Valentino en Chascomús". Aunque él no lo sabe, se ha transformado en una celebridad entre los usuarios de ese sistema de carpooling rutero; todos quieren llevar como copiloto al ex nadador olímpico de 73 años, para escuchar sus anécdotas sobre los juegos de Roma 60, Tokio 64 y México 68, incluida la del día que se perdió la semifinal de los 100 metros mariposa por un atasco de cuatro horas en el tráfico mexicano.

Nicolao cuenta que aceptó volver a entrenar porque encontró en los dos chicos con los que trabaja la condición fundamental: la voluntad. "Es el coeficiente más importante", dice. A ambos les puso dos requisitos: que sigan estudiando y aprendan idiomas. Dice que el objetivo del entrenador del siglo XXI es evitar el cansancio mental del atleta. "Yo me retiré a los 24 años, quemado mentalmente, porque no existían bochólogos", admite.

"Lo más importante -señala- es que el cansancio psicológico no venga antes que el cansancio físico. Y este es un país donde no podemos cometer errores con los chicos. Por ahí con buena intención entrenamos como en Estados Unidos o Europa, donde hay miles de proyectos de atletas que pueden ser sometidos a planes rigurosos, y cuando viene el filtro quedan 20 campeones olímpicos. Cuando nosotros aplicamos ese filtro sobre un grupo muy reducido, no cae nada, porque logramos la saturación del deportista a los 16 o 17 años, edad a la que deberían empezar a evolucionar".

Cree que a los 17 o 18 años hay que instalar a los jóvenes en alguna universidad del mundo, "donde los programas de entrenamiento son realmente profesionales".

Deja en claro que no tiene la fórmula mágica, pero se permite aportar ideas: "El Comité Olímpico Argentino ha dado pasos muy importantes, pero a los atletas hay que conseguirles los mejores colegios, incorporarle idiomas, hacer convenios con universidades y centros del mundo. La beca tiene que garantizar la mejor educación, no dinero".

La voz de la experiencia

Pese a que su currículum y sus logros justificarían que hablara principalmente del pasado de la natación, Luis Alberto Nicolao prefiere hablar del futuro, de récords que se romperán, de avances de la fisiología y logros de la tecnología aplicada al deporte. Pero en su vista al frente, el hombre también hace una advertencia sobre lo que no muchos opinan: "A lo que le tengo mucho miedo es al dopping, que está acabando con el deporte mundial. El dopaje va cinco años adelantado a los controles. Por eso se congelan las muestras durante muchos años. Puede sonar exagerado, pero el doping puede arruinarlo todo si se convierte en la única forma de superación".

Su otro temor es que, como sucede en muchas otras disciplinas, las apuestas deportivas contaminen de un modo irreversible la alta competencia en la natación. "Hoy se pueden hacer apuestas en más de 40 deportes. No llegaron a la natación por ahora, pero ahora mismo debe haber alguien diseñando la aplicación para poder hacerlo desde el celular", manifestó Luis Alberto Nicolao. Y, si él lo dice, habrá que prestarle atención.

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