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Le mataron a la hija y ahora, por un error en un documento, le niegan la custodia de su nieta

A Camila Cabrera la acuchilló en el pecho su cuñado, en febrero; un número mal puesto en el acta de defunción le impide a su madre probar la relación filial para hacerse cargo de la menor

Lunes 31 de julio de 2017
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LA NACION
Las dos hermanas y la madre de Camila Cabrera (de izquierda a derecha), en La Matanza
Las dos hermanas y la madre de Camila Cabrera (de izquierda a derecha), en La Matanza. Foto: Santiago Filipuzzi

El drama de Magnolia de Jesús Saldívar Zanabria comenzó el 9 de febrero pasado, cuando un hombre mató a una de sus hijas en una casa de Ciudad Evita. Ese día, Camila Cabrera, de 20 años, enfrentó a la pareja de su hermana: un tipo violento que se intoxicaba con alcohol y que la apuñaló en el pecho. Hoy, aún abrumada por esa pérdida, Magnolia soporta un castigo extra: un error en el acta de defunción de Camila le impide tener la custodia legal de su nieta.

Magnolia tiene 47 años y es paraguaya. Desde hace unos años se acostumbró a vivir con la mitad de su familia: después de la separación conyugal volvió a Asunción con los dos varones, más chicos, mientras que el padre se quedó en la Argentina con las tres hijas mayores. Regresó a La Matanza en cuanto supo de la peor noticia que podía escuchar.

"Yo miraba en la televisión casos así y pensaba «¡pobre gente, lo que debe estar sufriendo» y nunca imaginé que me podía pasar a mí. Cuando te ocurre quedás shocke- ada, pero tuve que venir a Buenos Aires porque mi nieta me necesitaba", confesó Magnolia a la nacion.

Camila tuvo dos hijos: Abril, de cuatro años, y Nazareno, de uno. "Al bebe -continúa la mujer- se lo llevó el padre argumentando que no quería que tuviera relación con una familia de asesinos, pero el que mató a Camila no tenía nada que ver con nosotros: apenas era la pareja de una de mis hijas. Abril está conmigo porque el padre [un viejo novio de Camila] nunca se hizo cargo de ella, pero no puedo tener la custodia legal de mi nieta porque en el acta de defunción escribieron mal el número de DNI de mi hija. Termina en 12 y pusieron 21. Lo invirtieron."

Magnolia debió pagar otra vez el trámite y le avisaron que el nuevo certificado de defunción demoraría al menos seis meses. En todo este tiempo, además, no pudo cobrar el subsidio de la Anses que le corresponde por su nieta. "En la cochería no se hicieron cargo del error, me dijeron que era un tema del Registro Civil. El 9 de agosto se van a cumplir seis meses de la muerte de mi hija y todavía no soy la tutora legal de mi nieta."

Magnolia insiste en que tuvo que abandonar toda su vida en Paraguay para venir a la Argentina y hacerse cargo de la niña. Desde entonces se pasa los días recorriendo organismos judiciales pidiendo justicia por su hija (la familia de Camila se queja de que no les han brindado ninguna información sobre la causa; dicen, incluso, que desde la fiscalía de Homicidios de La Matanza les informaron que no necesitaban abogado), reclamando la tutoría de su nieta y luchando para volver a tener contacto con su nieto más chico.

"Acá no tengo trabajo y no puedo comprarle a mi nieta ni las zapatillas para que vaya al jardín", dice.

El de Camila no fue el primer femicidio en el barrio 22 de Enero, de Ciudad Evita. En abril de 2015, Karen Arias, de 16 años, fue asesinada de un tiro en la cara por su novio, Facundo Rodríguez, que hace un año fue condenado a 24 años de prisión.

"Víctor le hincó a tu hermana"

El calor de febrero aplastaba el ánimo de los vecinos del barrio 22 de Enero. Víctor Federico Illia se resistía bebiendo una botella tras otra de cerveza. Como cada noche que tomaba, se puso agresivo. Noelia, la hermana mayor de Camila, no lo soportó más y se cruzó a la casa donde vivían las hermanas y el padre para buscar ayuda. Encontró a Camila cocinando y le contó que esa misma noche sacaría todo lo que pudiera de la casa para irse. Camila se ofreció a acompañarla. Tenía pensado volver rápido porque había dejado a Abril bañándose.

"Cuando llegaron a la casa, Víctor las estaba esperando con una cuchilla grande en cada mano. «¿Qué hacés vos acá?», le lanzó a Camila. Ella le respondió que se iban a llevar las cosas de Noelia. No bien terminó de decirlo, él la apuñaló en el pecho. No le dio tiempo a nada. El cuchillo llegó directo al corazón", cuenta a la nacion Sofía, la hermana del medio.

Sofía tiene 22 años -dos más que Camila y cinco menos que Noelia- y no hay un día en que no piense que todo pudo haber sido distinto. "Esa noche Noelia me fue a buscar a mí porque tenía más relación conmigo, pero me había ido a cenar a lo de mi comadre. Cerca de las diez, mi padre me llamó y me dijo «Víctor le hincó a tu hermana». Fui volando a la casa pensando que le había pasado algo a Noelia, pero cuando llegué vi un charco de sangre y, justo al lado, las ojotas de Camila."

Noelia alcanzó a sacar a su hermana agonizante a la vereda. Un vecino que pasaba con el auto las llevó hasta el Hospital Alberto Balestrini. Cuando la chica ingresó en la guardia ya estaba muerta.

"A Víctor le gustaba tomar y cuando se ponía borracho le pegaba a mi hermana y la amenazaba con que iba a matarla. Después de apuñalar a Camila se quedó sentado en la casa; los vecinos lo rodearon para que no se escapara mientras esperábamos a la policía. Él ni lo intentó. Incluso se reía", recuerda Sofía.

Illia está detenido, acusado de homicidio mediante violencia de género agravado por el vínculo, y de tentativa, en el caso de Noelia, a la que hirió en el brazo mientras arrastraba a su hermana a la calle.

Unos días después del hecho, Noelia decidió volver a Paraguay. La convencieron las reiteradas amenazas que recibió de parte de la familia de su ex pareja. La acusan de ser la responsable de que Víctor Illia esté detenido, a la espera de un juicio oral en el que puede ser condenado a reclusión perpetua.

El mismo barrio, otra mujer asesinada

Karen Arias era alumna de la Escuela Media N° 8, tenía 16 años y un noviazgo violento. Facundo Rodríguez, dos años mayor que ella, la celaba, la perseguía. Cuando la chica le dijo que quería terminar la relación, él no lo soportó y la asesinó de un tiro en la cara.

Tras ser detenido, declaró que aquel 21 de abril de 2015 "jugaban" con una pistola que "se disparó accidentalmente". En julio de 2016, el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Justo condenó a Rodríguez a 24 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo y por la utilización de un arma de fuego.

Karen jugaba al fútbol, pero al empezar a salir con Rodríguez dejó de hacerlo. Él la llevó a alejarse de sus amigas y le prohibió tener cuentas en las redes sociales. A veces aparecía golpeada; decía que eran "accidentes".

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