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Maduro completa su giro autoritario en una Venezuela en pie de guerra

Sin resultados oficiales, proclamó una victoria histórica en las elecciones para la Constituyente; la oposición dijo que la participación fue del 12% y mantuvo su desafío en la calle; la represión dejó por lo menos 14 muertos

Lunes 31 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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Manifestantes usaron armas de fuego ayer durante la represión de las fuerzas de seguridad
Manifestantes usaron armas de fuego ayer durante la represión de las fuerzas de seguridad. Foto: Reuters

CARACAS.- El chavismo cantó ayer una victoria que sólo existió en su imaginario revolucionario. En una jornada marcada por una alta abstención, por la sangre derramada y por el repudio internacional, el oficialismo adelantó unos datos "históricos" de una participación "masiva" en las elecciones para la Asamblea Constituyente con la que Nicolás Maduro busca plenos poderes sin haberse hecho públicos todavía los datos oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Las primeras estimaciones situaban la cifra final de votantes por encima de ocho millones, el límite que se había fijado tras la consulta popular de hace dos semanas. En contraste, los datos obtenidos por la oposición no llegaban a los dos millones y medio, 12,4%, cuando todavía faltaba por cerrar un colegio electoral en Caracas.

La oposición, que había llamado a boicotear las elecciones por considerar que marcan la ruptura del orden constitucional, mantuvo su desafío en las calles y fue blanco una vez más de una violenta represión. Según distintas estimaciones, hubo entre 14 y 16 muertos.

Se espera que la asamblea sea instaurada en las próximas 72 horas, y una de sus primeras medidas podría ser avanzar sobre el Poder Legislativo y el Ministerio Público.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Foto: Reuters / Carlos Garcias Rawlins

"Ya tengo los cuadros de Bolívar y Chávez preparados para meterlos en la Asamblea Nacional", se congratuló el radical Diosdado Cabello, que será uno de los nuevos constituyentes. El chavismo pretende invadir el Palacio Legislativo, que da cobijo a los parlamentarios, en las próximas horas.

Las sonrisas forzadas corrían entre los dirigentes revolucionarios mientras se filtraban todo tipo de datos e informaciones que desnudaban el operativo desplegado desde la apertura de los colegios electorales. Gente obligada a votar, personas arrastradas hasta las urnas para defender al gobierno.

Y más sonrisas para tapar la avalancha de países que no esperaron a los resultados oficiales para anunciar públicamente que los desconocían.

Cancillerías y gobiernos extranjeros escucharon atentos los informes de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), obtenidos dentro del propio CNE y en una encuesta a pie de urna realizada por la Universidad Católica Andrés Bello. Pero las imágenes que llegaron desde todo el país, con colegios semivacíos en su mayoría y sólo con mayor afluencia en lugares elegidos, confirmaron la soledad que hoy viven los herederos de Hugo Chávez.

"El pueblo venezolano no se va a rendir? tras una jornada terriblemente negativa", clamó anoche Henry Ramos Allup. "Abstención y represión. Esta constituyente fraudulenta es la última carta de Nicolás Maduro, desde mañana arranca una etapa de lucha de no reconocimiento", resumió el gobernador Henrique Capriles.

Un extraño diálogo de sordos se extendió en otra fecha "histórica", donde la revolución repitió hasta la saciedad que el pueblo estaba hablando pero no hizo ningún esfuerzo para escucharlo. La paz, principal excusa presidencial para dar inicio a un proceso de final desconocido, no existió en ningún momento. Desde la noche anterior comenzaron a morir venezolanos, 14 hasta anoche, la mayoría (10, dos de ellos menores de edad) en los estados andinos de Mérida y Táchira, donde la rebelión popular se intensificó esta semana. Todos ellos por proyectiles disparados por militares y por colectivos revolucionarios.

"El pueblo hoy no salió a votar, pero el régimen sí salió a asesinar", acusó el dirigente Andrés Velásquez. Entre los asesinados figuran un líder juvenil de la socialdemócrata Acción Democrática (AD) y un sargento, quien fue alcanzado por un disparo cuando se encontraba dentro de un colegio electoral.

Protestas y represión en la plaza Altamira, en Caracas
Protestas y represión en la plaza Altamira, en Caracas. Foto: EFE / Miguel Gutiérrez

En buena parte del centro y del oeste de Caracas, los centros lucieron con pocos votantes o vacíos. Pero de cara al recuento final tampoco importaba mucho, ya que la ausencia de controles, la falta de tinta indeleble, con la que tradicionalmente se marcaba el dedo índice, y la posibilidad de votar en todas las urnas abría la posibilidad del voto múltiple. "La auditoría de huellas posterior podría detectar al infractor, pero no anula esos votos", sentenció Vicente Díaz, ex rector del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Las declaraciones nerviosas de la presidenta del poder electoral tampoco despejaban el torrente de dudas: "El 99% y más de la población venezolana está votando".

Los opositores no pudieron concentrarse en la principal autopista de Caracas, como habían planificado, porque en todos los puntos de salida fueron bloqueados por policías que, con bombas lacrimógenas y perdigones, los dispersaban apenas se reunían. El este de Caracas, donde el oficialismo no se atrevió a instalar ninguna máquina de votación, se volvió un campo de batalla. Mientras un grupo de motorizados de la policía atravesaba la plaza, un artefacto explotó y dejó siete uniformados heridos, ninguno de gravedad, y una de las imágenes más impactantes del día.

En Caracas parecía que se hubiera decretado un estado de sitio menos en el Poliedro, donde votó Maduro a primera hora, "centro de contingencia" que activó el poder electoral para quienes no pudieran votar en algunos municipios de la capital, de tradición opositora.

La votación del presidente se convirtió en un sarcasmo sólo posible en revolución. Nicolás Maduro acudió a votar de madrugada. La prensa fue citada al mediodía, pero el primer mandatario se adelantó a las seis de la mañana.

"Ojalá el mundo abra sus ojos sobre nuestra amada Venezuela, borre toda su campaña imperial que se ha hecho y extienda sus manos", destacó el presidente. Pero lo que el mundo vio fue algo muy distinto. Maduro quiso hacer hincapié en el carnet de la patria, la herramienta de control social puesta en marcha este año, a través del cual se vende la comida subvencionada o se registran los beneficios sociales de cada uno. "La persona no existe o el carnet fue anulado", fue el mensaje que salió.

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