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La Boca: 32 familias siguen en la calle tras un incendio

A más de una semana, los vecinos todavía no pudieron volver al conventillo

Martes 01 de agosto de 2017
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LA NACION
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El campamento callejero en Pedro de Mendoza al 1400
El campamento callejero en Pedro de Mendoza al 1400. Foto: Rodrigo Néspolo

Hace una semana y media que la cuadra de avenida Don Pedro de Mendoza al 1400, en La Boca, se transformó en un campamento callejero. Es un espacio precario, de malas condiciones de habitabilidad para los grandes y los chicos que permanecen allí desde que un hombre intentó quemar a su pareja y provocó un incendio que mató a cuatro habitantes del conventillo en el que viven.

Los vecinos dicen que las 32 familias que residían en el viejo inmueble de la ex fábrica textil Sancheti están acampando allí, pero desde la Ciudad aseguran que son 22. Más allá de la cantidad exacta, hay personas que conviven con el frío y la humedad desde el jueves 20. En los últimos dos días, la lluvia y las malas condiciones del tiempo hicieron mella en la escasa vestimenta que tiene la gente. "También se mojaron los colchones que nos habían donado", contó Natalia Esteban a LA NACION, mientras sus ojos se humedecían de la tristeza.

Las puertas del inmueble, en Don Pedro de Mendoza 1447, se cerraron aquel día cuando, tras sofocarse el incendio provocado por Miguel Ángel Torres, una inspección de la Guardia de Auxilio consideró que el edificio corría riesgo de derrumbe. Desde entonces, efectivos de la Policía de la Ciudad custodian el acceso para que nadie ingrese en el conventillo.

Los vecinos, en tanto, se instalaron justo enfrente y dudan de que la clausura tenga fundamentos. Milena Blanco dijo a LA NACION: "Sabemos que no se quemó todo el conventillo y ahí adentro están nuestras cosas". El legislador de Bien Común Gustavo Vera acompaña el reclamo de la gente. "El fuego no afectó los cimientos ni las columnas", sostuvo y denunció que hay "un interés inmobiliario".

El diputado recordó que existen tres instancias judiciales: "Presentamos un recurso de amparo para que se deje entrar a la gente al conventillo. También estamos pidiendo que el juzgado que investiga el incendio se refiera a las condiciones de habitabilidad del edificio y denunciamos al gobierno porteño por abandono de persona".

Anoche, un oficio de la jueza Patricia López ordenó al Cuerpo de Bomberos que remita en el término de cinco días un informe técnico sobre el estado edilicio del inmueble, las condiciones de habitabilidad y los riesgos" existentes.

Además, en las próximas horas podría haber una audiencia con la Ciudad y una eventual inspección con peritos tanto oficiales como representantes de los vecinos. Esteban resaltó: "Si es cierto que puede derrumbarse, no voy a poner en riesgo la vida de mis hijos. Ahí sí aceptaría un crédito [como los que les ofrece el gobierno porteño]".

El improvisado campamento nació con unas pocas carpas, pero ya se transformó en una toldería. El frío viento se filtra rápidamente entre las lonas de plástico. Los colchones están apoyados en la húmeda acera y hay un único baño químico al alcance.

A la hora del almuerzo y de la cena, la gente se agrupa alrededor de un tacho metálico para compartir el momento. Algunas de las viandas provienen de la asistencia gubernamental.

Cuando ocurrió el incendio, el gobierno porteño -a través del programa Buenos Aires Presente (BAP) dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat- propuso a los habitantes del conventillo que se alojaran en los paradores públicos, pero no recibió respuesta positiva. Desde la Dirección General de Atención Inmediata dijeron a LA NACION que también les ofrecieron una asistencia económica de entre 2300 y 4000 pesos para que alquilaran, "pero nadie aceptó".

"No nos vinieron a censar. Sólo nos traen algo de comida", se quejó Esteban. Al caer la noche, sólo ella y su hija de 18 años duermen en la pequeña carpa. Sus hijos menores, de 6 y 12, se quedan a cenar y dormir en el comedor infantil Camioneritos, de La Boca.

Blanco también lleva a sus dos hijos más chicos a ese lugar. "Acá no pueden estar. Aunque está la carpa se llueve por todos lados", relató. La mujer, que hace 16 años vive en el conventillo, dijo que no recibió ninguna propuesta oficial.

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