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Un problema social que hay que saber cómo enfrentar

Miércoles 02 de agosto de 2017
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Ante el marcado descenso de la edad de inicio en el consumo de sustancias, aumenta la preocupación por los daños en el desarrollo del cerebro, ya que su maduración no culmina hasta los 21 años. A menor edad de inicio, mayor deterioro.

Esto se ha convertido en un problema social y, por lo tanto, consideramos la prevención imprescindible y, dentro de ella, la transmisión de información correcta ofrecida desde edades tempranas (la escuela primaria) adaptando los contenidos a las edades de los chicos. Esta información debe ser dada por profesionales acreditados y con experiencia para que los contenidos sean confiables.

La principal fuente de información para nuestros adolescentes es la familia, de ahí que ésta sea considerada por los expertos el factor de protección más fuerte para evitar el consumo de drogas. La labor de los padres es crucial. Deben aprender a conocer a sus hijos y estar informados sobre drogas y sus consecuencias, para ayudarlos a construir sus valores y a saber defenderlos. No podremos evitar que en algún momento entren en contacto con las drogas, pero podremos ayudarlos a que en ese momento tomen la decisión correcta.

Éstos son algunos tips que las familias pueden tener en cuenta:

Aprender a hablar con ellos. Es importante saber escuchar, lo que les preocupa, les gusta, sus miedos... Esto permite establecer el diálogo, aceptar su lenguaje, crear momentos propicios, respetar sus opiniones.

Estar presentes. Nuestra puerta debe estar siempre abierta para dialogar, plantear miedos, dudas, preocupaciones. Deben saber que pueden llamarnos siempre que lo necesiten. Generar climas de confianza.

Ser firmes, pero flexibles y consistentes. Los límites deben ser parte de la educación de nuestros hijos desde el inicio, ya que nos ordenan y nos ayudan a mantener una dirección. Las reglas deben ser claras y precisas, explicando el porqué de ellas y de su importancia. Si no lo hacemos desde niños, será más difícil hacerlo de adolescentes. Las reglas forman parte de la sociedad. Ser firme no implica ser agresivo.

Compartir actividades. Es un espacio para comunicarnos con ellos, dedicarle un tiempo a algo que nos guste a todos fomenta la confianza y el diálogo.

Actuar dando ejemplo. Ser coherentes entre lo que hacemos y lo que decimos.

Conocer los amigos de nuestros hijos. Permitirles espacios para reunirse, invitarlos a compartir momentos y de esta forman saber qué hacen y cómo se mueven nos acercará más a ellos y a sus intereses.

Psicólogas especialistas en adicciones; autoras de Drogas. Adolescentes en peligro, padres desorientados

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