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Historias argentinas: de la preparación en Salta al Mundial de atletismo en Londres

Las metas de Juan Manuel Cano, Belén Casetta y Mariano Mastromarino, tres de los diez atletas argentinos que estarán en el Mundial de Atletismo y que eligieron Cachi para entrenarse

Miércoles 02 de agosto de 2017
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Cano (marcha), Casetta (3000 metros con obstáculos) y Mastromarino (maratón), los tres atletas mundialistas que eligieron Cachi para su preparación
Cano (marcha), Casetta (3000 metros con obstáculos) y Mastromarino (maratón), los tres atletas mundialistas que eligieron Cachi para su preparación. Foto: Pablo Barrera Calo

CACHI, Salta.- Los 20 de grados de temperatura advierten que el mediodía cacheño está en su esplendor y contrastan con los menos de 5 que frizaban el cuerpo cuando el sol mostraba sus primeros rayos por encima de los 6380 metros del Nevado de Cachi, el pico más alto de los Valles Calchaquíes. La amplitud térmica es tan evidente que Mariano Mastromarino termina sin remera su trabajo de calidad del día: diez pasadas de 1000 metros en 2m58s cada una, con un minuto de pausa.

Lo acompaña su amigo Luis Molina, que replica el entrenamiento. Saben que a la tarde tocarán 15 kilómetros de trote gentil por alguno de los múltiples caminos que ofrece la ondulante Cachi. Juntos ingresan en la acequia que atraviesa el predio deportivo municipal para aprovechar la baja temperatura del agua en una suerte de crioterapia casera y natural. Más atrás quedaron Belén Casetta y su novio, Facundo, que elongan mezclando trabajos de core (fuerza en la zona media del cuerpo). Cuando ellos terminan, la pista no queda vacía. Es el tiempo justo para que el marchista Juan Manuel Cano inicie un trabajo de más de 20 km bajo la supervisión de Alexis Abot. Su entrenador, por momentos, lo acompaña al trote y, en otros, le canta los ritmos de cada vuelta.

A Cachi, Salta, arribaron tres de los diez atletas que estarán en Londres entre pasado mañana y el domingo 13 en el Mundial, la máxima cita del atletismo luego de los Juegos Olímpicos. "Creo que llego muy bien a Londres, después de padecer algunos dolores en el pie derecho. Acá nos entrenamos en dos turnos y llegamos a los 200 kilómetros por semana", cuenta Mastromarino.

El maratonista de 34 años accede por primera vez a una cita ecuménica tras cumplir el sueño de participar en los Juegos, en Río de Janeiro 2016. "Uno es realista y sabe de sus posibilidades. Creo que ir a mundiales o a Juegos sirve para ensanchar la base de este deporte, que durante mucho tiempo estuvo tan postergado", reseña. Sin sentirse perturbado, admite que estará lejos de un podio que, como suele ocurrir en los 42,195 km, disputarán los kenianos y los etíopes. "Ellos corren en otra dimensión, son de otro nivel. Lo que uno intenta es mejorar en una carrera que será en pleno verano y terminará al mediodía", sintetiza el fondista que competirá el domingo 6.

Para Casetta, de 22 años, también será la primera actuación mundialista. "El objetivo es superar mi mejor marca [9m42s93

100 en el Iberoamericano Río 2016] y llegar a la final. No será sencillo porque van a estar las mejores", explica quien procurará pasar la serie de 3000 metros con obstáculos el miércoles próximo.

El caso de Cano no difiere de los de sus compatriotas. El santiagueño también marchará en Londres en horas complicadas para la práctica deportiva. Los horarios, más afines a los derechos televisivos que a las necesidades competitivas, serán un escollo más. "Mi espera será larga porque competiré el último día. Habrá que tener paciencia y apoyar a los compañeros", avisa Cano. Para el marchista de 29 años la obsesión, su gran obsesión, es batir su récord nacional (1h22m10s). "Mi idea es morir siendo un marchista de 1h20m. Es mucho lo que debo crecer aún. Necesito continuidad y ser cada día más consecuente con mi trabajo", detalla. Pero da lugar a la esperanza: "Me obsesiona el récord porque siento que no estoy siendo justo conmigo. Sé que todavía puedo mejorarlo mucho. La marca de 10.000 metros está en 40 minutos y los trabajos que realizo permiten inferir que es posible repetir una gran actuación".

En las propias calles londinenses y casi con el mismo recorrido de 2017, Cano logró en los Juegos Olímpicos Londres 2012 su mejor rendimiento. "Recuerdo todo de ese día. Siento como si hubiera sido ayer. Sueño con marchar tan bien como ese día", sostiene. Aquel sábado 4 de agosto de 2012 es indeleble para Cano, que pretende replicar su andar preciso en los alrededores del Palacio de Buckingham, el monumento a la Reina Victoria, Constitution Hill y Hyde Park.

Al tiempo que posan para el fotógrafo, los tres atletas aprovechan para conversar. Mientras Mastromarino y Casetta comparten una cabaña a menos de 100 metros de la pista, Cano se hospeda en un modesto hotel a una cuadra de la plaza principal, la 9 de Julio, en la que resaltan la Iglesia de San José, con su estilo neogótico, y el Museo Arqueológico Pío Pablo Díaz. Para ellos, Cachi no es un lugar como para hacer turismo. Poco saben de los más de veinte sitios arqueológicos y de la ruta del vino con cepas de malbec y torrontés. "Para eso ya vamos a tener tiempo", se despreocupa Mastromarino. "Hoy sólo queremos entrenarnos y competir en la mejor condición posible para volver cuanto antes con tal de estar con nuestras familias". Los otros asienten. Y cada uno continúa con su rutina.

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