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La historia diplomática entre China y Francia detrás de los osos panda

Sumada a la supremacía en el ping pong, los osos panda son parte de la fuerza de China que, desde hace años no dona, sino que presta sus emblemáticos osos a un puñado de zoológicos en el mundo, con la excepción de México

Jueves 03 de agosto de 2017 • 15:29
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Todo empezó con una constatación muy sencilla. A todos nos gustan los osos pandas y todos quisiéramos verlos. Pero China controla muy estrictamente la poca población que queda de estos úrsidos en las montañas de Sichuan, en el centro del gigante asiático. Son apenas unos 1600 en su medio natural; y hay unos 200 más en cautiverio. Prácticamente todos los pandas que se pueden ver en zoológicos o bioparques -como gustan llamarse los que recrean los entornos de cada especie, como Temaikén- pertenecen a China y son "prestados" por tiempos muy pautados, en general unos diez años.

Es el caso de Huan Huan y Yuan Zi, la pareja de pandas que espera un bebé para dentro de un par de días, entre mañana o el sábado en el zoo de Beauval en Francia. Llegaron en 2012 luego de negociaciones que tardaron unos cinco años y sellaron así la amistad entre los dos países dirigidos por los entonces presidentes Hu Jintao y Nicolas Sarkozy.

Tener un panda sobre su suelo se ha convertido en un privilegio -aunque muy caro. Son apenas una quincena los países que forman parte de este club. Pagan varios millones de dólares al año a entidades chinas, bajo el concepto de donación. El precio es elevado porque, como dijo el director del Zoo de Beauval en Francia, "el panda es el tesoro nacional de China. Cuando acepta prestar una pareja a otro país, es una inmensa prueba de confianza y amistad".

Los pandas fuera de China: Francia y México

El parque francés recibió los suyos en 2012 y dentro de un par de días serán noticia en todo el mundo. Huan Huan y Yuan Zi, así se llaman, serán padres del primer panda que nazca en suelo europeo. El nombre del bebé será elegido por sus dos madrinas: Brigitte Macron, la primera dama francesa, y su par china, Peng Liyuan, la esposa de Xi Jinping. La diplomacia del panda y sus estrictas reglas prevé que el animal volverá a la patria de sus padres apenas haya cumplido cuatro años y pueda valerse por sí solo. Es el destino de los pocos ositos que nacieron fuera de China, como Bei Bei, que nació en 2015 y dejará el Zoo de Washington rumbo a Lejano Oriente.

En este contexto, los viajeros latinoamericanos son privilegiados: no tienen que ir tan lejos porque tienen a Shuan Shuan y Xin Xin, dos hembras de 27 y 30 años, sobrevivientes de una camada de ositos que nacieron en cautiverio en el zoo de Chapultepec, en Ciudad de México. Los "pandas aztecas" son todo un mito y ostentan varios récords: además de ser los únicos en América Latina fueron los primeros en reproducirse fuera de China y una de ellas es la más longeva en suelo extranjero. No son prestados por el gobierno chino, sino que descienden de la pareja entregada el 10 de septiembre de 1975 como muestra de la amistad entre ambos países. El primer nacimiento ocurrió en 1980. Siguieron varios más y sobrevivieron en total seis pandas de "pasaporte mexicano". Las dos últimas ya son ancianas pero siguen fascinando a los visitantes del zoológico: se estima que 150 millones de personas vieron a esa familia desde la llegada de los padres hace 42 años. Como en todo el mundo, sin embargo, las opiniones están muy divididas sobre la conveniencia de mantenerlos en un zoológico de la vieja escuela en medio de la segunda ciudad más grande del mundo.

¿La maldición del panda?

Está claro, entonces, que tener un panda es importante. No solo es una muestra de estar en buenos términos con Pekín, sino que garantizan un importante flujo de visitantes a la institución que los cuide. La diplomacia del panda se remonta a la noche de las viejas dinastías chinas, pero es Mao quién institucionalizó la práctica para simbolizar el acercamiento de China a otras potencias.

Sin embargo, es una diplomacia que trae ciertos riesgos, como lo recuerden con ironía en los pasillos de ciertas cancillerías. En 1972 el zoo de Washington recibía a Ling Ling y Hsing Hsing, un regalo de Zhou Enlai, dos meses antes de que estallara el escándalo de Watergate y el fin político de Richard Nixon. En Japón, el primer ministro Kakuei Tanaka también viajó a China y se trajo una pareja de pandas para sellar la reconciliación entre los dos enemigos de la Segunda Guerra Mundial. Tuvo que dimitir en 1974 en medio de un escándalo político-financiero. En el Reino Unido, los pandas trajeron mala suerte también al primer ministro Edward Heath en 1974. Perdió las elecciones apenas un mes después de la llegada a su país de los panda Chia Chia y Ching Ching. ¿La canciller Angela Merkel será la próxima de la lista? En junio el Zoo de Berlin recibió dos pandas. Y en septiembre se organizan elecciones en la potencia europea.

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