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De ídolo a traidor: para los catalanes, Neymar nunca será Ronaldinho

A la sombra de Messi, el paulista no consiguió meterse en el corazón de los azulgranas

Jueves 03 de agosto de 2017
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Neymar se fue por la puerta de atrás
Neymar se fue por la puerta de atrás. Foto: AFP

BARCELONA.- En el verano europeo de 2013, la directiva de Barcelona contrató a Neymar Junior con un objetivo: que heredara el trono de Lionel Messi . De la misma manera que el rosarino había tomado el testigo de Ronaldinho, en el Barça querían que Neymar recibiera el legado del capitán de la selección argentina. Resultó, sin embargo, que Messi, a sus 30 años, no parece dispuesto a cederle su corona a nadie, ni siquiera a su amigo Neymar. El paulista se parece a Ronaldinho en las piruetas que hace con la pelota, pero nunca se logró meter en el corazón de la hinchada. Seguramente, porque el Camp Nou sólo tiene ojos para el Nº 10.

A Neymar, en cualquier caso, no le faltaron padrinos en su etapa en Barcelona: sus amigos del tridente lo arropaban en la cancha, la directiva lo consentía en los despachos. Al brasileño se le dio siempre todo lo que quiso, desde permisos para viajar a su país para los cumpleaños de su hermana hasta inmunidad para saltarse ciertas normas en los entrenamientos. La temporada pasada tuvo una fuerte discusión con Juan Carlos Unzué, segundo de Luis Enrique, que le insinuó que iba a terminar como el gaúcho sino cambiaba su actitud.

Ronaldinho se elevó a lo más alto del mundo en 2005, cuando se llevó su único Balón de Oro. Un año más tarde, le dio al Barcelona la segunda Champions League de su historia. Después, se olvidó de la pelota. Los últimos años en Barcelona fueron más célebres por sus noches en los boliches que por sus goles con la camiseta de Barça. Dejó el Camp Nou por la puerta de atrás, como muchos de los ídolos azulgrana. Desde Diego Maradona hasta Pep Guardiola, pasando por Johan Cruyff, el Barça no tiene un currículum demasiado prolijo a la hora de despedir a sus figuras. En cualquier caso, el pueblo azulgrana supo perdonar a Ronaldinho. No parece que ese vaya a ser el caso con Neymar, señalado como un traidor. "Mercenarios fuera. Solo jugadores que amen la camiseta", decía unos de los carteles que aparecieron en los alrededores del Camp Nou con la cara del 11.

A la cúpula azulgrana no le debería sorprender la actitud de Neymar, mucho menos la de su padre. En 2013, el Nº 10 de Brasil dejó el club de su vida, Santos, en una situación similar a la que ahora le dice adiós a Barcelona. Cuando Neymar ya había pasado una revisión médica con Real Madrid, el entonces presidente del Barcelona, Sandro Rosell, se metió en el medio. Arregló con Neymar padre una suma de 40 millones de euros para él si su hijo se vestía de azulgrana en lugar de blanco. Cuando el Barça oficializó la contratación de Neymar, aseguró que había pagado 57,1 millones por el futbolista (17,1 para Santos y 40 para la familia del jugador). Meses después, el Barça reconoció que, en realidad, el jugador había costado 86,2 millones de euros. El barullo terminó con Rosell fuera del club y con el Barcelona judicializado. Es el jugador más caro de la historia azulgrana, también lo será en la del fútbol.

Los 120 millones de euros que pagó el United por Pogba parecen un chiste al lado de los 222 millones que abonará el PSG por Neymar. Para el cuadro parisino, propiedad de Tamim Bin Hamad Al Thani, emir de Qatar, el dinero no parece un problema. El PSG quiere terminar de construir un equipo candidato para ganar la Champions. "El PSG debe de contar con un jugador que está en el top 5 mundial", dijo Unai Emery, técnico del equipo de París. Ahora contarán con Neymar, que busca romper el duopolio de Messi y Cristiano Ronaldo, ganadores de los últimos nueve Balones de Oro, cuatro para el portugués y cinco para el rosarino.

Hay quienes dicen en Barcelona que Neymar quiere volar solo; otros, en cambio, piensan que le gusta más el dinero que los títulos. También están los que sugieren que en París tendrá el anonimato nocturno que perdió en la capital catalana.

La realidad es que el PSG necesitaba un líder, Neymar un equipo al que liderar. El Nº 11 no fue el nuevo Ronaldinho en Barcelona. A sus 25 años, lo espera París.

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