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Almeyda, íntimo en Brando: el DT que más lo marcó, el descenso con River y la importancia de la psicología

En una charla con la revista, el entrenador de Chivas de México hizo un repaso de su vida

Miércoles 02 de agosto de 2017 • 23:59
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Almeyda en estado puro
Almeyda en estado puro. Foto: Fernando Dvoskin

En una entrevista con la Revista Brando, Matías Almeyda se abrió y, entre otras definiciones, eligió al entrenador que más lo marcó en su carrera, contó lo que sintió cuando descendió con River y reveló la importancia que tuvo la psicología en su vida.

Sus entrenadores. "El sueco Sven-Göran Eriksson, en Lazio, tenía a 25 tipos que jugábamos en selecciones y estábamos todos contentos. Ganamos seis títulos y nunca hicimos, por ejemplo, un ejercicio de presión. Era un talento para unir al grupo. Marcelo Bielsa también marcó una etapa. Era el único entrenador del que veíamos las conferencias de prensa. Era un genio. Los periodistas se terminaban cansando, se iban de a uno", remarcó. Sin embargo, el número uno en su lista de agradecimientos es Daniel Passarella, DT al que conoció cuando apenas asomaba la cabeza entre los profesionales de River. "Te decía que si con tu primera plata te comprabas un auto, con él no jugabas más. Inducía a los jugadores a procesar con sensatez la abundancia y la fama incipientes, a imaginar un futuro en el que ya no habría domingos de gloria".

El regreso a River y el descenso. "Me había ido del club en un momento bueno y dejándole un montón de dinero porque me vendieron al Sevilla por una cifra récord. Y yo no les había costado nada. Me fui campeón de la Copa Libertadores. Y después hice una buena carrera en Europa. Nunca imaginé que iba a descender con River. Cuando regresé, les decía: «Háganme contrato por seis meses». En seis meses vemos cómo estoy, y si estoy bien, seguimos. Y así fue. En el último semestre, sabía lo que nos jugábamos. Para mí hubiera sido perfecto irme como hicieron muchos. Pero me quise quedar, y viví lo peor que viví en el fútbol. Fue tan doloroso, tan triste, no tiene palabras. Sentíamos tal vergüenza que no podíamos salir a la calle".

La importancia de la psicología. "Cuando conocí a Dolores, mi psicóloga, se produjo un cambio. Una de las cosas que aprendí es a cerrar etapas. Y me di cuenta de que la etapa de jugador no la había cerrado. Por eso regresé". En esta segunda oportunidad, asegura, encontró por fin la pasión por un oficio al que, si bien le reconocía los privilegios, siempre había aceptado con reparos. "Me hice fanático del fútbol. Porque yo no era de mirar partidos ni de analizar. Eso lo descubrí a los 35 años, cuando volví a jugar. Empecé a darle al fútbol la verdadera importancia que tiene en mi vida".

LA ENTREVISTA COMPLETA

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