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Brasil: en una tumultuosa sesión, la Cámara de Diputados rechazó la denuncia por corrupción contra Temer

Para el presidente, que tiene apenas un 5% de popularidad, fue una demostración de fuerza política en medio del enfrentamiento con la Justicia y ante las crecientes críticas de la sociedad

Miércoles 02 de agosto de 2017 • 20:52
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LA NACION
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La Cámara de Diputados rechazó la denuncia por corrupción contra Temer
La Cámara de Diputados rechazó la denuncia por corrupción contra Temer. Foto: AFP / Evaristo Sa

BRASILIA.- Michel Temer se salvó otra vez. En una sesión de ánimos caldeados, en la que hubo gritos, protestas y acusaciones de compra de apoyos, la Cámara de Diputados de Brasil rechazó esta noche la denuncia por corrupción contra el presidente por el escándalo de sobornos del frigorífico JBS, que amenazaba con sacarlo del poder.

Por 264 votos en contra, 227 a favor, dos abstenciones y 19 ausentes, la Cámara baja decidió no aceptar la demanda presentada el mes pasado por la Procuraduría General de la República contra Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Era necesario un respaldo de dos tercios de los diputados -342 de un total de 513- para que la denuncia fuera aprobada, Temer fuese apartado de su cargo por hasta 180 días y juzgado por el Supremo Tribunal Federal.

En un breve mensaje desde el Palacio del Planalto, Temer apuntó que el resultado en Diputados era "claro e incontestable", y que ahora su gobierno tendrá más fuerza para acabar con las divisiones en el país, crear puestos de trabajo y restaurar el crecimiento económico después de la peor recesión en la historia de Brasil.

"No es una victoria personal de nadie, es una conquista del Estado democrático de Derecho y de la fuerza de las instituciones", dijo, y aseguró que su administración realizará "la mayor transformación jamás hecha en el país, tanto en el Estado como en la sociedad" para modernizar y desburocratizar a Brasil.

Para el presidente, que tiene apenas un 5% de popularidad, y se convirtió en el primer jefe del Estado brasileño en ser procesado por corrupción en el ejercicio de su mandato, el resultado fue una demostración de fuerza política en medio del enfrentamiento con la Justicia y ante las crecientes críticas de la sociedad. Se trató de la segunda prueba de fuego que este año sorteó el mandatario, luego de que en junio el Tribunal Superior Electoral rechazó, por apenas un voto, una demanda por financiamiento ilegal de la campaña Dilma Rousseff-Michel Temer de 2014.

Ahora quedó en evidencia que el apoyo parlamentario del que aún goza Temer es hoy es la principal razón de su supervivencia. Un beneficio con el que no contó el año pasado la presidenta Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), destituida a través de un polémico proceso de impeachment que permitió que Temer, entonces vicepresidente, accediera al comando del Palacio del Planalto.

Según la denuncia presentada por el procurador general Rodrigo Janot, Temer habría recibido coimas de los dueños de JBS, los hermanos Joesley y Wesley Batista, pagadas a través de un asesor presidencial. Como base de la acción penal contra el mandatario, Janot presentó la grabación que Joesley Batista había hecho clandestinamente de una conversación con Temer en marzo último. En ese audio, el presidente parecía dar su aval para el pago de sobornos a políticos del PMDB, incluso al encarcelado ex titular de Diputados, Eduardo Cunha -máximo instigador del juicio político contra Rousseff-, para evitar que se convierta en colaborador de la Justicia en el marco de las investigaciones anticorrupción de la Operación Lava Jato. Se espera que en los próximos días Janot presente nuevas denuncias contra Temer, por intento de obstrucción de la Justicia y asociación ilícita.

La larga sesión de hoy estuvo marcada por gritos, acusaciones cruzadas y hasta coloridas protestas de la oposición, que llegó con valijas repletas de dinero falso con el rostro de Temer impreso en los billetes y carteles en los que se leía "¡Fuera, Temer!" e "Investiguen a Temer ya".

Los opositores sabían que no contaban con respaldo suficiente para aprobar la denuncia, y amenazaron con no dar quórum para que la votación ocurriera, pero sobre el filo de la tarde cada diputado empezó a expresar su voto. Fue una votación nominal igual a la que cuando en mayo de 2016 se aprobó el distanciamiento de Rousseff del poder, apelando a las más variadas causas, aunque con declaraciones más medidas que en la rocambolesca sesión del año pasado. Hubo, de todas maneras, momentos de confusión, forcejeos y hasta un diputado oficialista, Wladimir Costa, que mostró el tatuaje que se había hecho en el brazo con el nombre de Temer y la bandera brasileña, como muestra de su fidelidad al presidente.

Desde el oficialismo, se resaltó que retirar a Temer de la Presidencia ahora, justo cuando la economía empieza a recuperarse después de dos años de recesión, significaría sumir a Brasil de nuevo en la inestabilidad e incertidumbre. "Lo que está en juego ahora no es si vamos a condenar o absolver al presidente. Vamos a votar si es razonable apartar al presidente de la República por seis meses en este momento en que el país está de vuelta sobre sus carriles, comenzando a recuperar su credibilidad y la economía", dijo el líder de la bancada del PMDB, Luiz Felipe Baleia Rossi.

La oposición, encabezada por el PT, acusó al Palacio del Planalto de comprar votos entre los diputados a través de la promesa de cargos y la liberación de fondos públicos para sus distritos. "El gobierno usó la Cámara de Diputados como mostrador de negocios para ganar apoyos", se quejó Carlos Zarattini, jefe de los petistas en la Cámara baja.

Quien dio la sorpresa durante la discusión fue Ricardo Tripoli, líder de la bancada del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal socio del PMDB en la coalición gubernamental. Aunque reconoció que entre las filas socialdemócratas había divisiones, recomendó a sus correligionarios a votar a favor de la denuncia.

"Con tanto escándalo y denuncia, el ciudadano está exhausto, desesperanzado y descreído en el país", subrayó al hacerse eco de la última encuesta de Ibope, que señaló esta semana que el 81% de los brasileños apoyaba la aprobación de la denuncia, mientras que para el 79% de los consultados, quienes votaran en contra de la demanda son "cómplices de corrupción".

Desde la bancada oficialista, alguien reaccionó de inmediato a la postura de Trípoli y le gritó que entonces el PSDB entregue cuanto antes los cuatro ministerios que el partido posee en el gabinete de Temer (Secretaría de Gobierno, Relaciones Exteriores, Ciudades y Derechos Humanos).

Lo más extraño de la histórica jornada fue la falta de movilización en las calles. En esta capital, apenas una decena de personas que defendían la salida de Temer se manifestaron en la Explanada de los Ministerios. En otras ciudades hubo algunas protestas, pero de poca magnitud, indicador de la fatiga política que afecta a los brasileños tras esta extendida crisis.

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