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Lady Di tenía poco sexo, según las grabaciones que difundirán este sábado

Jueves 03 de agosto de 2017 • 11:17
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LA NACION
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En Mallorca, una espléndida Diana
En Mallorca, una espléndida Diana. Foto: Daily Mail

Faltan menos días para el sábado 6 de agosto, cuando el Canal 4 de Londres ponga al aire un documental en recuerdo de la Princesa Diana de Gales, a viente años del accidente que le costó la vida, un 31 de agosto. El morbo del público va en aumento desde que se sabe que la emisión incluirá los registros de las conversaciones privadas que mantuvo la difunta con su entonces profesor de locución, un actor norteamericano llamado Peter Settelen , que la entrenaba en el arte de la oratoria y con quién había trabado amistad. A medida que aumentaba la confianza entre ellos la joven princesa (que no era nada ingenua) fue revelando detalles de su vida sexual con el malogrado Carlos, hoy casado con su verdadero amor. Pero el fantasma de Diana no descansa y ahora el heredero al trono deberá cargar con esta nueva piedra en su mochila.

Los ingredientes de la historia me recuerdan a Catalina II de Rusia, apodada la Grande. Siendo una jovencita alemana muy curiosa fue enviada a Rusia para casarse con el Duque Pedro, que estaba más interesado en los soldaditos de plomo que en el sexo. El celibato impuesto obligó a Catalina a buscarse amantes, de hecho se supo mediante varias biografías sobre su vida que en el fastuoso palacio de San Petesburgo la dama contaba con una habitación especialmente diseñada con muebles y elementos eróticos para divertirse en sus horas de lujuria. Una de las paredes del cuarto estaba toda decorada con falos de madera de diverso tamaño, incluso había sillas, escritorios y pantallas de lámparas con apliques y escenas pornográficas. Claro, no es el caso de Lady Di.

Según ha trascendido, en las cintas se escucha a Lady Di lamentarse por la dura infancia, y por su familia. "No había amor, ni hubo besos ni abrazos", cuenta recordando el divorcio de sus padres y el palacio inmenso en el que creció con sus cuatro hermanos, que ha de haber sido bien frío (muy bueno el documental de Netflix sobre sobre el Castillo de Althorp). Las grabaciones en cuestión fueron registradas entre septiembre de 1992 y diciembre de 1993 y dan cuenta también de la relación triangular en la que cayó sin pedirlo: "Cuando le pregunté a Carlos qué demonios hacía esa mujer [Camilla] siempre entre nosotros, me contestó que él se resistía a ser el único príncipe de Gales sin amantes", confiesa. Acerca de la frecuencia y la calidad del sexo, la princesa se quejaba de que Carlos no sabía besar, que tenían un encuentro cada tres semanas , y que luego de nacido el segundo hijo ya no se volvieron a tocar durante los siete años que permanecieron juntos. Cuando el profesor le pregunta cómo era el sexo ella afirma que "raro, muy raro".

¿Qué habrá querido decir la Princesa? Lo que trasuntan las imágenes de esos años de amoríos extramatrimoniales es una mujer en su esplendor. Todo sugiere que al menos no dejó este mundo sin conocer el buen sexo...

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