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"Los comités de ética deberán poner límites"

La genetista Primarosa Chieri advierte sobre posibles usos incorrectos de la técnica

Jueves 03 de agosto de 2017
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Desde su descubrimiento, la técnica Crispr-Cas9 para cortar y pegar genes de forma rápida, económica y precisa viene provocando un aluvión de estudios. Pero al mismo ritmo que su interés, crece la discusión sobre su uso ético. El de su aplicación en embriones humanos es un caso particularmente controvertido por sus consecuencias para posteriores generaciones. Al respecto, la médica y genetista ítalo-argentina Primarosa Chieri subraya que sus potencialidades deben ser bien valoradas y comprendidas.

"Quiero destacar que a mi modo de ver los progresos científicos no solo deben servir a la ciencia, sino también a la humanidad -afirma la especialista-. Para las personas poco familiarizadas, estas complejas biotecnologías pueden dar lugar a interpretaciones erróneas y generar falsas expectativas. Principalmente, en aquellas parejas o familias donde existe algún tipo de enfermedad hereditaria, ya que por el momento el número real de personas que pueden beneficiarse con ellas es muy reducido."

Aunque no duda del valor de avances científicos como el que se publica en Nature, también alerta sobre la posibilidad de que estas técnicas se utilicen incorrectamente.

"Se trata de trabajos científicos extraordinarios del campo experimental de la genética molecular -agrega-. Sin embargo, desde un punto de vista personal, al igual que muchos científicos, no estoy de acuerdo con la modificación del genoma en el nivel de gametas y embriones humanos. Es un método que debe evaluarse desde muchos aspectos, por el hecho que estas modificaciones se transmitirán en toda la descendencia, generación tras generación y no se pueden por el momento medir las consecuencias para la humanidad de los cambios que introducirán en un futuro cercano o lejano. Sin lugar a dudas los comités de ética mundial deberán poner limites muy precisos de hasta dónde se debe llegar. La pregunta del millón es: ¿cuál será el verdadero costo beneficio para las generaciones futuras? ¿Cuál será el pago que por todo esto nos impondrá la silenciosa e implacable fuerza de la naturaleza?"

Y concluye: "Por el momento representa una enorme responsabilidad, no solo para los científicos, sino también para toda la humanidad".

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