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Pablo Granados, el influencer

De forma espontánea, se convirtió en un fenómeno instagramero, que además disfruta de la vida entre música, comida y fútbol

Jueves 03 de agosto de 2017 • 15:04
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Pablo Granados, el ociólogo experto de la semana
Pablo Granados, el ociólogo experto de la semana.

"Disfruto mucho de mi trabajo, y a veces eso se puede confundir con ocio", reflexiona Pablo acerca de su diversión, y a la vez cuenta sobre su producción en las redes sociales: "Lo que más me gusta hacer es mezclar el humor con la ternura". En sus videos se conjugan la música, la familia y las risas. "Hay una cosa familiar nuestra que pegó", admite sobre el universo Granados, que, siendo casi mediático, conserva su absoluta naturalidad. "Soy más familiero que amiguero", sentencia. Y especialmente desde que es abuelo de Bernardita. "Estoy esperando a que crezca para llevarla al campo. Quiero poder vivir esos momentos de ocio con ella y disfrutar de la naturaleza", cuenta quien pasó todos los veranos de su infancia en Funes, entre calles de tierra, campos de trigo y tambos. Con Miguel y María, sus -cada vez más célebres- hijos, la música y la comida son los grandes puntos de encuentro. "Gracias a Dios escucharon mucha música y buena", se jacta. El rosarino también la pasa bien con su mamá, especialmente en el último tiempo, ya que han aprendido a divertirse juntos haciendo videos, cantando y viendo fotos viejas.

Los martes son para Pablo el día más lindo de la semana, porque tiene ensayo con la banda de Mery, después juega al fútbol y termina saliendo a cenar. Con su grupo futbolístico hay un viaje anual sagrado en el que el equipo sale de gira por Europa (este año será Italia) a jugar unos partidos, ver algunos otros y comer rico. "Plantear el año sobre la base de viajes o eventos de ocio es lo mejor", explica Pablo sobre su afán por disfrutar la vida. Con una gira a Ecuador en puerta, el actor se relame sobre los destinos paradisíacos que visitará. "Cuando no esté haciendo teatro, me voy a ir al mar, a Olón o a Baños de Ambato; lugares hermosos que amo", planea.

El campo merece un párrafo aparte, porque allí Pablo tiene una casa que comparte con su familia y con amigos y donde cocina para sus invitados en la parrilla o en el hogar, según la temporada. En su oasis campestre él se relaja, sale a pescar y organiza "retiros de comida, música y sol". Los músicos de la banda de su hija ya se han convertido en parte de su universo familiar y con ellos sale a comer bastante seguido (especialmente desde que ser influencer lo convirtió en target del canje), al tiempo que son habitués de las escapadas musicales al campo.

"Mi ocio tiene mucho que ver con la comida", cuenta Pablo, para quien ya cortar un salamín es motivo de disfrute. Si bien nunca fue salidor, la comida es la excepción. De todos modos, al igual que con la música y con los amigos, tiene un vínculo exclusivo: sabe muy bien lo que le gusta y no le interesa demasiado descubrir cosas nuevas. "Si algo llega a mi corazón de casualidad, bienvenido sea. No voy a salir a inspeccionar", justifica.

"Para crear necesito tiempo libre", asegura el humorista, para quien el ocio es un motor fundamental. "Cuando salgo a caminar o a hacer ejercicio, rara vez llevo auriculares, porque no puedo pensar". Cuando está solo también se dedica a componer y tocar. Una vez por semana, hace videos en vivo para Instagram en los que toca a pedido de sus seguidores. "No es que lo programo, me agarran ganas y lo hago. Es increíble", finaliza.

Ping Pong

¿Una profesión frustrada? Frustrada no. Me hubiese gustado jugar al fútbol, pero no es una frustración.

¿Una canción para cantar en la ducha? No tengo una, pero si me agarran cantando, donde sea, en la ducha o en el auto, seguramente sea algo de Charly García. Es mi primer punto de referencia.

¿Un don inútil? Tengo una excelente memoria para cosas del pasado, que no sirven para nada. Tengo grabada toda la lista del colegio secundario, y lecciones enteras de séptimo grado. Y por otro lado, no puedo grabarme nada nuevo.

¿Una tarea doméstica que te sale bien? Cocinar, es la única que me gusta.

¿Algo que tus hijos heredaron de vos? La sensibilidad.

¿Un recuerdo de tu infancia que le contarías a Bernardita? Los recuerdos más lindos de mi infancia tienen que ver con Funes y con mi vida en los árboles, así que le hablaría de eso. De hecho, ahora estoy planeando hacerle una casa en el árbol. También le contaría recuerdos de cuando su padre era chico. Me acuerdo de cuando lo llevé a ver el debut de Maradona en Newell's (tendría cinco años), que no le interesaba en lo más mínimo. Miraba para cualquier lado, lloraba por el ruido cuando gritaban "gol", me decía: "Quiero irme a casa". No había caso.

¿Una costumbre extraña? Soy excesivamente puntual.

¿El primer disco que tuviste? El primero que me regalaron puede haber sido el de Gaby, Fofó y Miliki. Después, los primeros discos de música que he tenido fueron de Electric Light Orchestra o Queen.

¿El mejor regalo que te hicieron? Una cámara VHS National M7 en el año 90. Me la trajo mi papá sin que se la pidiera y me cambió la vida.

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