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Sofisticación y descanso en una reserva de Brasil

El Club Med de Río das Pedras, al sur de Río de Janeiro, inauguró a principios de este año un espacio aún más exclusivo, La Réserve, sólo para adultos

Domingo 06 de agosto de 2017
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LA NACION
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Experiencia de lujo y atención personalizada, categoría cinco tridentes
Experiencia de lujo y atención personalizada, categoría cinco tridentes. Foto: Gentileza Club Med

RÍO DE JANEIRO.- Apenas un puente de 50 metros separa el village del Club Med Río das Pedras del nuevo sector exclusivo La Réserve, pero ambos espacios están a un mundo de distancia.

Conocido por miles de argentinos que lo han elegido para pasar allí sus vacaciones en familia, el village de Río das Pedras ofrece el menú all inclusive al que nos tiene acostumbrados la cadena de resorts de origen francés: cómodos alojamientos, comidas para todos los gustos, piscinas con actividades para niños, adolescentes y adultos, una amplia agenda deportiva durante todo el día que incluye tenis, fútbol, básquetbol, handbol, ping-pong, arquería, slackline, clases de gimnasia, yoga y baile, además de un gimnasio con sauna y masajes, y bares con diversión hasta la madrugada. Todo eso en un marco natural inigualable: una bahía calma con extensa playa sobre la Costa Verde al sur de Río de Janeiro , rodeada de una exuberante reserva ecológica.

El flamante complejo La Réserve es todo eso y mucho más.

Inaugurado a principios de este año, se trata del primer espacio 5 Tridentes del Club Med en América del Sur. De la mano de la característica buena onda brasileña, replica la experiencia de lujo, atención personalizada y privacidad que la compañía ya tiene en otros seleccionados lugares del mundo con la línea exclusive collection: Marrakech, Maldivas, Cancún, Punta Cana, el centro de esquí francés de Valmorel y el crucero Club Med 2. Ahora, a apenas un par de horas de avión desde la Argentina.

Champagne bajo las estrelllas

Del otro lado del Río das Pedras, La Réserve es un espacio sólo para adultos que buscan la máxima sofisticación en un ambiente de confort relajado, pero con la posibilidad de acceder también a las inagotables opciones de entretenimiento del village. El nuevo complejo, con cobertura total de Wi-Fi, está compuesto por tres edificios con 27 suites de 80 metros cuadrados, elegantemente decoradas por el diseñador parisino Marc Hertrich, equipadas con amenities de Hermès, todas con balcones y una deslumbrante vista al mar y los morros vecinos. Por sobre estas unidades normales, en el último piso de cada torre, se ubican seis suites penthouse, de 110 metros cuadrados, con terrazas y jacuzzi privados.

Dentro de La Réserve, los huéspedes cuentan una piscina de borde infinito exclusiva, que se vuelve eje de la distendida vida social del sitio. Es en el acogedor bar de la pileta donde se sirve el desayuno cada mañana -aunque, si se prefiere, está incluido el room service-; durante el día allí se convida con frutas tropicales, tragos y hors d'oeuvres; se preparan platos livianos para el almuerzo o la cena; al atardecer se ofrece un aperitivo y al caer la noche se puede beber champagne bajo las estrellas, con el sonido de las olas de fondo. Se ofrecen paquetes de siete noches desde 30.000 pesos, por persona.

"Ya había estado en otros resorts Club Med antes, y en el village de aquí mismo, pero La Réserve parece un hotel completamente distinto. El servicio es impecable. Con la ubicación privilegiada entre el mar, las montañas y el río, se vuelve una experiencia fantástica. ¡No me quiero volver a casa!", dice a la nacion la actriz carioca Mariana Costantini, 30, que pasa un fin de semana en el complejo.

Quienes eligen la arena y el mar pueden disfrutar de la paradisíaca playa privada de La Réserve, provista de reposeras y camastros para broncearse tranquilamente o descansar después de aventurarse en alguno de los deportes disponibles en la bahía como natación, kayak, esquí acuático y wakeboard. Y en ese oasis, al alcance de la mano se destaca un elemento muy especial: un botón con el cual se puede llamar a los camareros del bar para pedir algo de comer o tomar.

"Nuestro concepto es ir hasta el cliente para lo que necesite. Que el servicio sea hecho para esa determinada persona no porque se trata de un huésped sino porque es una persona especial", apunta el bahiano Khalil Bittencourt, 36, gerente de servicios. Más allá del concierge, todos los empleados de La Réserve se esmeran por conocer a cada cliente por su nombre y apellido.

Es justamente ese trato que aporta una calidez única al resort dirigido por la genovesa Kary Monteverde -una ex arqueóloga acostumbrada a prestar atención a cada minúsculo detalle-, quien tiene entre su staff a franceses, italianos, argentinos, mexicanos y brasileños con vasta experiencia en otros Club Med alrededor del mundo.

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