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Teatro on demand: elige tu breve aventura

Microteatro Buenos Aires es un nuevo espacio en Palermo, con salas de 15 metros cuadrados, para obras de 15 minutos y un máximo de 15 espectadores. Exploración de formatos, artistas nuevos y consagrados y alta cocina

Mientras acondicionan uno de los espacios, al lado posan Flor Torrente, Mey Scapola y María Figuerias
Mientras acondicionan uno de los espacios, al lado posan Flor Torrente, Mey Scapola y María Figuerias. Foto: Martín Lucesole
Domingo 06 de agosto de 2017
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LA NACION
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"Cortometrajes hechos teatro", ejemplifica Pablo Bossi. La comparación no es casual teniendo en cuenta que él es un hombre de cine, productor de títulos tan diversos que ahora, por primera vez, se anima al teatro y lo hace en Palermo con una gran apuesta, junto a la actriz y también productora Julieta Novarro, al abrir Microteatro Buenos Aires, basado en un experiencia teatral que se replicó en varias ciudades del mundo y que tuvo su germen en un antiguo prostíbulo madrileño, allá por 2009.

En 13 habitaciones de un burdel ubicado en la calle de la Ballesta de la capital española se alojaron, en 2009, grupos autónomos e independientes con la consigna de crear obras teatrales de 10 a 15 minutos para un público que no superara los 10 espectadores por sala. Eran micropiezas atravesadas por un tema común: la prostitución. El espectáculo fue un éxito y así Miguel Alcantud dio el puntapié inicial del Microteatro, con el que sacudió al mundillo teatral y que rápidamente comenzó a expandirse. "Como espectador me encantó, tuve que vivirlo para entender bien de qué se trataba", reconoce Bossi, quien fuera socio fundador y presidente de Patagonik Film Group. El teatro breve ha existido desde siempre en diferentes formatos -entremeses, pasos, sainetes- y ha logrado sobrevivir a diferentes épocas y crisis. El reconocido y polémico autor español Juan Mayorga asegura que el valor de una obra teatral no depende de su extensión "sino de su intensidad, de la generosidad con que enriquezca en experiencia a sus espectadores".

Varios ciclos porteños han incluido en estos años obras cortas, como el de Teatro Bombón, que surgió en 2014; o performances, escenas sueltas y otras que desarrollan su historia en diferentes habitaciones, donde los públicos van, vienen y se mezclan. Bossi sospecha que el germen de Microteatro estuvo justamente en Buenos Aires. La idea no resulta descabellada teniendo en cuenta que la escena española tiene como gran referente al teatro argentino de poscrisis, innovador en puestas alternativas representadas en cualquier lugar, como la de Claudio Tolcachir con Timbre 4, propuesta que nació en el salón de su casa, que también era una escuela, y empezó a acoger a escasos espectadores para diferentes representaciones. Esta fue una experiencia que emuló el actor y director teatral José Martret en La Casa de la Portera.

En rigor, el auge de los pequeños formatos tuvo sus orígenes en los años cincuenta en el off-Broadway neoyorquino, suceso que comenzó a sacar rédito comercial y obligó a generar el circuito off-off-Broadway en salas aún más pequeñas, con propuestas más jugadas, un verdadero semillero para los creadores.

"Queremos seducir al público de teatro y también al otro, al que no va porque teme no sentirse atraído y cree no poder estar atento las dos horas que dura la función", dice Pablo Bossi, quién se asoció con Julieta Novarro para este proyecto
"Queremos seducir al público de teatro y también al otro, al que no va porque teme no sentirse atraído y cree no poder estar atento las dos horas que dura la función", dice Pablo Bossi, quién se asoció con Julieta Novarro para este proyecto. Foto: Martín Lucesole

Suele decirse que las crisis son motores de creatividad, de búsquedas en los sentidos más disímiles. "Microteatro tiene mucho de todo esto -reconoce Novarro-. Es como bien nos dijo Mauricio Kartun sobre la apuesta de traer Microteatro a Buenos Aires: se trata de «un formato que se va a ir construyendo y en el mismo ejercicio de construirse está lo interesante»."

En este ejercicio, el de construirse, la curaduría es una pieza clave, un pilar que quedó en manos de las actrices y también directoras María Figueras, María Marull y Mey Scapola. "La convocatoria que hicimos es plural, nuestra idea es dar lugar a autores consagrados y también a nuevas voces -reconoce Figueras-, queremos que este lugar se transforme en un espacio de exploración, de iniciación, como es el caso de Elena Roger, Mey y Shumi Gauto, quienes se animan por primera vez a la dirección teatral."

Con la premisa de que haya ofertas para todos los gustos, Novarro abre el juego y asegura que son muchos los actores, directores y autores que quieren probar. "Ceci Roth me dijo que quiere dirigir, que quiere hacer su debut, también buscan explorar este formato [Javier] Daulte y [Daniel] Veronese."

Uno de los mayores desafíos creativos es el de trabajar en espacios no convencionales. "Tratamos de que sean bastante sensoriales -asegura Scapola-. Desde mi lugar, también como directora, el espacio es clave para el desarrollo de la historia. En Ajuste de cuentas, las paredes están pintadas para transformarse en un jardín, también hay olores para sumergirte, los espectadores se sientan en macetas que sirven como sillas, todo está pensado al servicio de la pieza."

A María Figueras, quien estrenó como directora Hermanas en El camarín de las musas, y que en esta ocasión se reserva el lugar de curadora, le gusta comparar toda la experiencia que propone Microteatro como si se tratase de las puertitas de David Lynch. "Vos transitás por un gran pasillo, entrás y salís de cada sala donde podés vivir imaginarios muy diferentes, unos con otros, son viajes que pecan de cierta promiscuidad porque el espectador está tan cerca del actor que resulta inevitable que haya tanta piel, tanta energía. Es como si no hubiera escapatoria y eso es lo que genera tanta adrenalina. En cada función, el actor repite la ceremonia, esta comunión tan cercana modifica la puesta y en ocasiones subyuga el concepto de cuarta pared. Las sensaciones son extremas."

Flor Torrente, una de las actrices que le pone el cuerpo a la experiencia en El jefe del mundo, con Matías Mayer y dirección de Diego Corán Oria, considera que es un reto: "Esta casi intimidad te obliga a estar muy atento, porque en el momento en que vos estás actuando, en el mismo instante, de manera simultánea hay otros que están haciendo lo suyo en los otros cuartos y lo que allí sucede llega a nuestras paredes y eso te estimula de otra manera -confiesa-. Para el espectador, este mirar tan de cerca es como estar en la mismísima cocina, como si estuvieras en un backstage constante. Son testigos de cada paso. Si abrís un papel, van a leer lo que dice. Ya no se trata de simple utilería: todo está al servicio de la obra".

El Microteatro mucho tiene de este mundo conectado y hace uso de técnicas del audiovisual y del teatro clásico; hay quienes se atrevieron a bautizarlo como el YouTube del teatro. "Está muy relacionado con la inmediatez que busca el público joven -reflexiona Bossi-. Queremos seducir al público de teatro y también al otro, al que no va porque teme no sentirse atraído y cree no poder estar atento las dos horas que dura la función. Por lo que las obras de Microteatro, que duran sólo 15 minutos, puede jugarle en favor a mucha gente."

A Novarro le gusta compararlo con una propuesta on demand. "Hablamos de una experiencia democrática, vos elegís qué querés ver y cuántas obras en esa misma noche. Vos armás tu experiencia en todo sentido. Como si fuera una especie de Netflix."

Las reglas cambian, de eso Bossi está seguro. "Y eso no quiere decir que sea mejor o peor. Estamos yendo hacia otro lado, transitando un momento en el que se abre un gran abanico de posibilidades. Todo sobrevive y se reinventa. Uno se va adaptando y conviviendo con las propuestas."

"Elige tu propia aventura", prefiere decir María Figueras para ejemplificar lo que sucede cada noche en el barrio de Palermo. "La experiencia es total -insiste Novarro-, vos elegís cuándo ves las obras, en qué momento bajás a beber, a comer, y cuándo volvés a subir. Uno tiene el control y por eso hablamos del espíritu on demand. Hay que sacarse de encima la idea de los formatos establecidos y pensar en cómo uno construye las vivencias."

Lo rústico da lugar a lo vanguardista en el espacio construido especialmente para albergar las distintas propuestas teatrales. "En las otras ciudades donde funciona Microteatro suele adaptarse un lugar; en este caso tuvimos que armarlo desde cero, desde las salas, los camarines, los espacios de guardado y el bar, que en otros lugares del mundo no existe. Lo hicimos todo a medida", cuenta Novarro y destaca el rol del arquitecto Ramiro Terrado, de Estudio Té, que llevó adelante esta construcción diferente.

Uno de los mayores atractivos al atravesar el portón de Serrano 1139 es la gran barra de terrazo que da la bienvenida a BarQuince, la propuesta de gastronomía urbana de Federico Fialayre, chef de Tomo I, que es una pata fundamental de la experiencia Microteatro Buenos Aires. "Federico viene de la cocina tradicional, mucho más ceremonial, por lo que su mayor desafío fue adaptarse y ofrecer comidas simples, urbanas, al estilo gourmet", describe Julieta Novarro. Bossi destaca que la carta incluye cervezas artesanales y vinos premium por copa, snacks y reversiones de platos rápidos, pero con ingredientes y tratamiento de alta cocina. "Vos elegís si lo consumís en el bar o ese trago, ese bocado te lo llevás a la sala."

El lugar funciona de jueves a domingo, en dos secciones que abarcan desde las 20 hasta la 1 de la madrugada, y ofrece, por ahora, nueve obras diferentes con el foco puesto en una temática, repartidas en 36 funciones diarias. En un año, y según el cálculo que hace Figueras, pueden convivir más de 190 propuestas teatrales distintas, ya que las piezas se mantienen en cartel sólo un mes. En esta primera etapa están dedicadas al dinero. Entre ellas, se encuentran las piezas con las que hacen el debut en la dirección las actrices Elena Roger [Orgullo de familia, con Gustavo Castellano y Esteban Masturini], Mercedes Scapola [Ajuste de cuentas, con Héctor Bidonde, Elvira Billarino y Elisa Bressan] y Shumi Gauto [Y mi mamá también, con Mariano Sabo y Camilo Polotto]. En septiembre, el eje será el amor; en octubre, el sexo; en noviembre, el futuro, y en diciembre la familia. Julieta Novarro y Pablo Bossi coinciden en que Microteatro busca atraer no sólo al que ya ama el teatro, sino al que le huye. "Y eso es lo que nos proponemos. Es un desafío que estamos dispuestos asumir."

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