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Tras sobrevivir un voto clave, Temer se aboca a mantener unida su base aliada en el Congreso

Busca aprobar nuevas reformas económicas y fortalecer su gobierno luego de que los diputados rechazaron la denuncia de corrupción

Viernes 04 de agosto de 2017
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LA NACION
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El presidente brasileño Michel Temer
El presidente brasileño Michel Temer. Foto: Archivo

BRASILIA.- Tras la victoria que obtuvo en la Cámara de Diputados anteayer, donde fue rechazada la denuncia por corrupción en su contra, el presidente Michel Temer empezó a diseñar una estrategia para mantener unida a la base aliada en el Congreso con vistas a aprobar pronto más reformas económicas y lograr fortalecer su desgastado gobierno.

"No voy a descansar hasta el 31 de diciembre de 2018", aseguró el mandatario en un breve discurso desde el Palacio del Planalto anteanoche, luego de que por 263 votos contra 227, la Cámara baja lo blindó de la demanda presentada por la Procuraduría General de la República a raíz del escándalo de sobornos del frigorífico JBS.

"Espero terminar la mayor transformación jamás hecha en el país en varios sectores del Estado y de la sociedad. Es urgente colocar al país en los carriles del crecimiento, de la generación de empleo, de la modernización y de la justicia social", resaltó Temer al calificar la votación en Diputados como una "manifestación clara e incontestable", "una conquista del Estado de derecho, de la fuerza de las instituciones y de la Constitución".

El triunfo oficialista era esperado desde hacía varios días, y el Palacio del Planalto había llegado a aventurar que tenía más de 300 votos de respaldo. Sin embargo, el resultado final dejó ver un apoyo menor y algunas deserciones dentro de la coalición liderada por Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), especialmente con una fractura clara dentro del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal socio del gobierno, cuyos 47 diputados se dividieron 22 en contra de la denuncia, 21 a favor y cuatro estuvieron ausentes.

Ayer, Temer pasó todo el día reunido con diputados y senadores de la coalición, a los que les resaltó la necesidad de aprovechar este respiro para mostrar unidad y avanzar con las reformas propuestas desde que heredó el poder de Dilma Rousseff, destituida el año pasado en un polémico proceso de impeachment. Luego de haber logrado en el último año que el Congreso aprobara el congelamiento de gastos y una ley de flexibilización laboral, ahora el gran desafío es la reforma previsional, y en una menor medida, la reforma tributaria.

Para el jefe de Gabinete, Eliseu Padilha, la reforma del sistema de jubilaciones es de la máxima prioridad para detener el creciente déficit de gastos públicos. "Las cuentas públicas no pueden caer en el descontrol absoluto. Tenemos que retomar y concluir la reforma previsional", señaló en referencia al proyecto de ley que está paralizado desde mayo.

El ministro de Economía, Henrique Meirelles, se expresó esperanzado ahora que la reforma jubilatoria esté aprobada en octubre y luego, en noviembre, la tributaria. Pero no todos los analistas comparten su optimismo.

"La proporción de Diputados que rechazó la denuncia contra Temer no llega al 60% de la Cámara que sería preciso para aprobar la reforma previsional en su versión robusta, que es lo que Brasil necesita. Y una reforma liviana sólo sería un parche temporal al problema del gasto público", señaló a la nacion André Perfeito, economista jefe de Gradual Investimentos, en San Pablo, que además subrayó que se trata de una iniciativa muy resistida por amplios sectores sociales, que Temer tiene apenas un 5% de popularidad, y que como el año próximo habrá elecciones, pocos legisladores se arriesgarán a votar a favor de una reforma amplia que les termine costando sufragios en 2018.

El escenario económico también está frágil aún. Pese a que el país está saliendo de la peor recesión de su historia, el pronóstico es que este año apenas crezca un 0,5%, mientras el desempleo se mantiene en niveles muy altos, de 13%. Y en su esfuerzo por sobrevivir a la denuncia por corrupción de la Procuraduría General, Temer utilizó recursos públicos que podrían desequilibrar las cuentas este año: según el diario Valor Económico, fueron repartidos 4000 millones de dólares en liberar fondos para distritos de los diputados, y la condonación de deudas para el sector agroexportador, un pedido de la poderosa bancada ruralista del Congreso.

Con el PSDB cada vez más distanciado, el presidente depende ahora del llamado "centrão", que incluye a fuerzas aliadas pequeñas como el Partido Progresista, el Partido de la República, el Partido Social Democrático, y el Partido Laborista Brasileño.

"Para Temer, la victoria en Diputados fue una buena noticia en el corto plazo, pero mala en el largo plazo; ahora el presidente está rehén del "centrão" y sus variados reclamos. Requerirá una habilidad mayor para garantizar la gobernabilidad, y eso, con el bajo índice de popularidad que tiene en la calle, lo coloca en una posición más débil", apuntó por su parte Paulo Calmon, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasil.

La fragilidad de Temer podría incrementarse si el procurador general, Rodrigo Janot, cumple con su plan de presentar en los próximos días más denuncias contra el mandatario, por intento de obstrucción de la justicia y asociación ilícita.

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