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Aun apagadas, la luz azul de las pantallas afecta el sueño

Viernes 04 de agosto de 2017
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Si normalmente cerramos los ojos a las 23, permanecer expuesto a la luz azul de tablets , smartphones y LCD promoverá la imposibilidad de conciliar el sueño hasta pasadas las dos.

Aun apagadas, la luz azul de las pantallas afecta el sueño
Aun apagadas, la luz azul de las pantallas afecta el sueño. Foto: Reuters

Cada vez pasamos más tiempo nocturno frente a pantallas iluminadas que, por la radiación lumínica que emiten, producen dos fenómenos para los ritmos de sueño y vigilia: afectan el período natural de sueño, reduciéndolo a niveles de peligro. Agregan un factor distorsivo; la luz del monitor atrasa nuestro reloj biológico, que se exterioriza en un sueño más tardío en las noches siguientes.

El ojo es el sitio de recepción de dos aspectos de la luz: sirve para ver y posibilitar la regulación del ritmo sueño/vigilia, adecuándolo al medio ambiente, que cambia cada 24 horas.

La melatonina promueve el estado de sueño. Se libera según el ciclo de luz natural al caer la tarde, si bien hay otros factores que pueden alterar sus niveles y que se pueden controlar, como por ejemplo el adecuado uso de la luz. Es importante contar en el dormitorio con una luz más cálida porque afecta menos la producción de esta sustancia y, a medida que avancen las horas, el cuerpo irá pidiendo descansar.

Es ideal dejar de usar los dispositivos un rato antes de ir a dormir. El brillo de la pantalla confunde al cerebro pensando que no es hora de descansar. Durante la mayor parte de la historia evolutiva, se ha vivido sin luz artificial. El funcionamiento del cuerpo está adaptado a hacer actividades durante el día y dormir de noche. La alteración de los ritmos biológicos se traduce en el mediano o largo plazo en un aumento del riesgo de enfermedades. El reloj biológico invita a dormir para que no fallezcamos y nos anima a despertarnos en un tiempo apropiado para el organismo. Si se altera, afecta también los patrones de alimentación, la actividad cerebral y la regeneración celular. Modificarlo no provoca simples ojeras: una distorsión grave y prolongada puede conducir a obesidad, diabetes e, incluso, cáncer.

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