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Lincoln y Bragado, dos ciudades con vida de pueblo consternadas por la desaparición del avión

La incertidumbre que despertó la pérdida del rastro del bimotor que despegó de San Fernando hace doce días con tres tripulantes a bordo golpeó de cerca a sus habitantes

Viernes 04 de agosto de 2017 • 14:44
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LA NACION
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En la pileta climatizada del club Rivadavia, donde Emanuel Vega, el copiloto, hacia sus prácticas, colgaron una bandera con la esperanza que vuelva pronto.
En la pileta climatizada del club Rivadavia, donde Emanuel Vega, el copiloto, hacia sus prácticas, colgaron una bandera con la esperanza que vuelva pronto.. Foto: LA NACION / Fernando Massobrio

LINCOLN.- Consternación. Todos en Lincoln repiten la misma palabra, como si se hubiesen puesto de acuerdo. Desde los más cercanos, como familiares y amigos, hasta aquellos vecinos que sólo los conocieron en alguna ocasión y enseguida la evocan cuando se habla del tema que tocó de cerca a toda la ciudad: la desaparición del avión bimotor turbohélice que despegó el lunes de la semana pasada desde San Fernando con el piloto Matías Ronzano, el copiloto Emanuel Vega y el pasajero Matías Aristi, hijo del dueño de la aeronave.

En Lincoln, ciudad agropecuaria de 38.000 habitantes donde viven Matías Ronzano y Emanuel Vega, cabecera de distrito pero con vida de pueblo -grupos de chicos en bicicleta, vecinos que se saludan por el nombre en la calle- sus nombres están presentes en todos lados. En la cartelera del lobby de un hotel, o en la vidriera de un comercio, con una foto de los dos pilotos juntos, sonrientes, frente a una avioneta y un número consignado debajo para recibir cualquier información útil sobre su paradero. O en esa bandera que cuelga en la pileta del Club Rivadavia, donde los compañeros de Emanuel del curso de guardavidas escribieron "Fuerza Ema, te estamos esperando". Pero también están presentes en cada conversación, en cada grupo de WhatsApp que se armó para compartir novedades y detalles de la búsqueda, y en los rezos del grupo que se junta cada tardecita en la iglesia.

En el mostrador del Hotel Impala, en Lincoln, un cartel con la foto de los pilotos linqueños.
En el mostrador del Hotel Impala, en Lincoln, un cartel con la foto de los pilotos linqueños.. Foto: LA NACION / Fernando Massobrio

"La verdad es que todos los chicos tienen referencias excelentes. Entonces la gente enseguida brinda su ayuda -cuenta Ángela Barbero, esposa de Matías Ronzano-. En mi caso desde cuidar a mi hija, ir a hacer un mandado para que yo no tenga que ocuparme de eso, participar de las marchas, compartir todo en Facebook. Lincoln como Bragado [de donde es Matías Aristi] son ciudades dentro de todo chicas, entonces nunca te imaginás que esto pudo haber pasado con gente de acá. Por eso todos están muy consternados. Y si la gente que no es familia de él está así, uno desde el amor está desesperado."

A la espera de novedades

Los televisores sintonizan día y noche los canales de noticias a la espera de alguna novedad que pueda develar el misterio. Alan Salvático, instructor de la escuela de guardavidas donde se preparaba Emanuel Vega desde principios de año, cuenta que están continuamente pendientes del noticiero. "Es inevitable. La primera cosa que hacés cuando te levantás es ver los flashes informativos. Y lo mismo a la noche", dice.

Angela Barbero, esposa del piloto Matias Ronzano en el Aeroclub Lincoln, de donde partió la aeronave.
Angela Barbero, esposa del piloto Matias Ronzano en el Aeroclub Lincoln, de donde partió la aeronave.. Foto: LA NACION / Fernando Massobrio

En la Municipalidad de Lincoln cuentan que nunca un hecho ocurrido fuera de la ciudad movilizó tanto a los habitantes, más allá de casos policiales como el asesinato de Tomás Santillán, de 9 años, en manos de su padrastro y ocurrido en 2011 que tuvo repercusión nacional. "La ciudad está convulsionada. Nadie está ajeno a lo que pasó. El tema está en boca de todos", dice el intendente Salvador Serenal, que recibe a diario en su celular la información de dónde se hará la búsqueda y los medios que la llevarán a cabo.

Tanto en Lincoln como en Bragado, distantes a 140 km, coinciden que si bien este misterio que aún no dio ningún indicio de lo que pudo haber pasado despertó la sensibilidad de todos los argentinos, a los habitantes les pegó muy de cerca porque ahí todos saben quién es el otro. Enseguida buscan una conexión con ellos, cuándo los vieron por última vez, cómo los conocieron. Y ese sentimiento se puso de manifiesto el pasado domingo en las marchas con velas que se hicieron en paralelo en ambas ciudades para apoyar a los familiares y amigos de los tres tripulantes perdidos.

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