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Superliga: peleas, desorden e improvisación, ejes de un arranque demorado

Entretelones de por qué el torneo comenzará el 25 y no el 18 de agosto; los clubes tironearon por la cantidad de los kilómetros que debían recorrer, los partidos como visitantes y la fecha del superclásico; hay un fixture modificado

Sábado 05 de agosto de 2017
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LA NACION
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Foto: LA NACION

Desde que se filtró a la prensa el fixture de la primera temporada de la Superliga , el teléfono de Mariano Elizondo, su presidente, se transformó en una oficina de quejas virtual. Los dirigentes de la primera A protestaron por la cantidad de partidos como visitante, por los kilómetros que debían recorrer sus planteles para jugar y por las fechas que se había asignado a determinados encuentros trascendentes. No sólo eso: el superclásico quedó en medio del tironeo, en el que también participaron los responsables de la seguridad y las empresas de televisión dueñas de los derechos, que ya pagaron cerca de 2000 millones de pesos y todavía no transmitieron ni un solo minuto de fútbol. La consecuencia, previsible: el torneo no arrancará el 18 de agosto, como estaba previsto, sino una semana después.

El superclásico

Las empresas de TV pidieron que el partido más atractivo del torneo fuera en la primera parte de la temporada, antes del receso de verano. Pero se encontraron con un problema logístico, ya que lo más probable es que los encuentros sean transmitidos en definición estándar y gratis hasta fines de octubre -lo confirmado es que lo harán hasta el 30 de septiembre-. Eso restringía el calendario a noviembre y diciembre. En noviembre habrá una fecha FIFA y River podría estar jugando las instancias decisivas por la Copa Libertadores: la final será el 22 y el 29. En ese escenario, se había fijado el clásico para el 3 de diciembre (fecha 13) para no perjudicar a River. Con fútbol pago, como querían las empresas. "Ese día será la elección presidencial en el club", informó River a la Superliga. Y no se quería mezclar la política con el deporte, sobre todo teniendo enfrente al rival de toda la vida. Conclusión: había que pensar en otra alternativa.

Las quejas de los otros

Al ver la distribución de los partidos, también Lanús se quejó. A los granates les pusieron tres fechas seguidas como visitantes (9°, 10° y 11°), algo nunca visto. Tan curioso como que su clásico adversario, Banfield, gozaba de tres encuentros como local... y en esas mismas tres fechas. Algunos clubes del interior reclamaron por la cantidad de viajes, y porque no podían hacerlos todos en avión. Otros, porque a sus hipotéticos rivales por la permanencia les habían todado todos los enfrentamientos importantes como locales. Y eso implicaba una ventaja.

La seguridad y la televisión

Anteanoche, la seguridad y las compañías de TV se dieron cuenta de que empezar la Superliga en estas condiciones era inviable. Sobraban los problemas y escaseaban las soluciones. Miraron a un lado y a otro y consideraron que postergar una semana sería lo mejor. La televisión podría aceitar la programación de sus canales (TNT Sports y Fox Sports Premium), que se lanzarán sobre el inicio del torneo. Y la seguridad podría analizar con más tiempo cada partido. "Les servía a nuestros técnicos para ajustar algún punto flojo. No viene mal, pero nosotros no lo pedimos", se escudaron en una de las dos empresas.

La Superliga definió la postergación a última hora del jueves. Y se puso a trabajar para consensuar un nuevo fixture con la AFA y las transmisoras, que sería después elevado a las autoridades de seguridad.

La AFA se desmarca

En la tarde de ayer comenzó a trascender un nuevo fixture, que corregía los errores de los tres partidos consecutivos fuera de casa para Lanús y que fijaba el 5 de noviembre como fecha del superclásico, en Núñez. Hasta ahí, ningún problema: para entonces el fútbol será 100% pago. Las cadenas de televisión aceptaron la fecha. Y River no tendrá superposición de competencias: como se mencionó, la final por la Libertadores tendrá lugar a fin de ese mes.

En teoría, ese nuevo fixture (que tenía el clásico entre San Lorenzo y Racing en la fecha inicial) había sido consensuado entre las autoridades de la Superliga y la AFA, que se encargó de elaborarlo en primera instancia porque cuando comenzaron las reuniones sobre el tema aún no estaba firmado el convenio de cooperación entre ambas (si lo hubiera estado entonces, sólo la Superliga habría diagramado el programa). En la práctica, ese fixture no coincide con el que habían consensuado, cuyo cambio principal era cosmético: permutar la fecha 10 por la 12.

Según reconstruyó LA NACION, en el 3er piso de la AFA existieron acaloradas discusiones. Hubo clubes que según la primera versión del fixture viajarían una cierta cantidad de kilómetros y que con la segunda recorrerían mucho más. Cada directivo defendió lo suyo. La AFA , que por la tarde había decidido publicar el programa en su portal, estuvo a un paso de no hacerlo. El fixture definitivo será auditado y revisado por los responsables de la seguridad, que podrían modificarlo.

La demora en firmar el convenio AFA-Superliga y las exigencias de los clubes conspiraron contra la seriedad que la Superliga quiso dar a la elaboración del programa. En 2018 ya no se encargará la AFA. Y ya no habrá excusas.

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