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Las causas más graves aún están por llegar

Se avecina el juicio oral por Ciccone y por su enriquecimiento

Sábado 05 de agosto de 2017
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LA NACION

Amado Boudou superó -al menos por un tiempo- el primero de sus varios escollos judiciales. Pero muy pronto, en plena campaña electoral, deberá lidiar con otro, mucho más complejo, el juicio oral por la apropiación de la ex Ciccone Calcográfica, y explicar luego su cuestionado enriquecimiento.

Amado Boudou en Comodoro Py
Amado Boudou en Comodoro Py. Foto: DyN / Ezequiel Pontoriero

¿Cuál es la importancia de lo que pasó ayer? En sí mismo, poco. El caso de los papeles truchos del auto era, hasta cierto punto, menor. Pero para el ex vicepresidente resultaba crucial. ¿Por qué? Porque si el tribunal le imponía su primera condena, el "caso Ciccone" podía haberlo depositado tras las rejas. Ahora, la fiscalía anticipó que apelará su sobreseimiento. Eso tomará tiempo. La Cámara de Casación podría demorar entre uno y dos años en resolverlo. Un oasis de tiempo para la estrategia defensiva de Boudou, concentrada en sortear un escollo a la vez.

Mal no le ha ido hasta ahora. Durante su paso por la función pública, el ex vicepresidente llegó a acumular 69 denuncias. Muchas no superaron los primeros pasos. Algunas se retrotraían a sus tiempos como ignoto funcionario en el Partido de la Costa. Otras, a su paso por la Anses. Y otras más, de cuando fue ministro de Economía. Lidió con hasta veinte investigaciones penales simultáneas.

Para octubre de 2016, sin embargo, sólo diez causas penales continuaban abiertas, con avances muy dispares. "Es un lindo número", ironizó Boudou durante una charla que ofreció en Córdoba, en 2016. ¿Cuál es su situación hoy? Superado el escollo de los papeles truchos de su Honda descapotable rojo, se avecina el "caso Ciccone", la investigación que, según sus íntimos, le costó pelear por la presidencia en 2015.

Ahí se lo acusa de utilizar a la sociedad The Old Fund -cuyos dueños siguen sin aparecer- para quedarse con la ex Ciccone Calcográfica, la única imprenta privada de la Argentina y del Cono Sur capaz de imprimir papel moneda. Es decir, la máquina de hacer billetes.

Con The Old Fund, Boudou, su socio y amigo José María Núñez Carmona y su presunto testaferro, Alejandro Vandenbroele, también son investigados por tráfico de influencias.

El juez Ariel Lijo tiene en sus manos otro expediente molesto para el ex vicepresidente, su ex pareja Agustina Kämpfer y miembros de su familia. Evalúa si Boudou se enriqueció de manera ilícita durante su paso por la función pública. A esa pesquisa se suman otras dos que inició el diputado Claudio Lozano por el supuesto aprovechamiento de información privilegiada en el canje de la deuda de 2010 y por la compra de acciones con dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses con pérdidas por $ 4200 millones.

Por si fuera poco, afronta otra acusación por la compra directa de 19 autos oficiales de alta gama por el Ministerio de Economía, y otra más por dádivas: usó helicópteros de empresas privadas para trasladarse en actos de campaña. Todo esto es, para Boudou, un menú de varios pasos que busca resolver de a poco. Sabe muy bien que atrás quedaron aquellos tiempos en que era la figura pública de mejor imagen positiva del país, sólo por debajo de la de Cristina Kirchner. Boudou, cuentan sus amigos hoy, padece el escarnio público que ni el Poder Judicial alivió ayer. Porque lo sobreseyó, sí, pero por prescripción. Es decir, no porque lo considerara inocente, sino porque pasó demasiado tiempo como para condenarlo. Y aun así lo decidió por fallo dividido.

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