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Gatlin, el campeón que sonríe: "Bolt me hizo un mejor hombre y un mejor atleta"

El ganador de los 100 metros se siente orgulloso de haber competido con el jamaiquino; también se enojó cuando le preguntaron por lo de chico malo y le recordaron sus dos casos de doping

Domingo 06 de agosto de 2017
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LA NACION
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Otro momento cumbre para Gatlin, que saluda a Bolt
Otro momento cumbre para Gatlin, que saluda a Bolt. Foto: AP

LONDRES.- En la que calificó como "una noche mágica", el estadounidense Justin Gatlin envió tres mensajes en uno: se tomó revancha de Usain Bolt, reverenció al jamaiquino en la pista misma en medio de su celebración y descartó el mote de "chico malo del atletismo". Su triunfo en la final de los 100 metros del Mundial de Londres, en la jornada en la que Bolt se despidió de la prueba, lo metió otra vez en la discusión y le dio su segundo título del mundo, tras el de Helsinki 2005, cuando se impuso con la mayor diferencia sobre un escolta en la historia del certamen. Tuvo que esperar 12 años para repetir en un Mundial. Lo concretó a los 35, superando la marca de veteranía que tenía el británico Linford Christie desde el Mundial de Stuttgart 1993. Siempre candidato cuando estuvo en actividad, tras dos suspensiones por doping, la aparición de Bolt pulverizó sus ilusiones durante varias temporadas.

"La verdad es que no sé de dónde viene ese apodo. ¿Me lo puede decir?", le contestó Gatlin a un periodista que le preguntó qué sentía al ser considerado el malo de la película.

"¿Le hablé mal a alguien alguna vez? ¿Hice malos gestos? Yo siempre fui respetuoso y elegante, felicité a mis rivales cuando me ganaron, les di la mano, contesté a los medios. No sé de dónde viene eso del chico malo", prosiguió el estadounidense, dos horas después de destronar a Bolt, en la sala de prensa del Estadio Olímpico. La reprobación del público en cada de sus actuaciones habían marcado una sensación térmica difícil de pasar por alto.Los británicos no lo dejaron en paz ni en la clasificación, ni en la semifinal, ni en la presentación final. Ni siquiera cuando ya había cruzado la meta. Sus positivos motivaron el rechazo de los fanáticos. Su carrera tuvo dos episodios que lo marcaron para siempre. En 2001 fue sancionado por dos años por dar positivo de anfetaminas en un campeonato juvenil de Estados Unidos. Campeón del mundo en 2005, el doping volvió a aparecer en agosto de 2006, cuando dio positivo por testosterona. La segunda sanción implicaba un castigo de por vida, pero la Agencia Antidopaje de Estados Unidos acordó un castigo de ocho años, que luego fue rebajado a cuatro.

"No me centré en los abucheos, sino en mi carrera. Lo hice por mi gente, la que siempre me apoyó, no sólo por mí", apuntó. "No sé por qué me abuchean. Me pasó en cada carrera que disputé aquí, pero no en otros Mundiales", añadió. Y pese a los abucheos y a las preguntas sobre doping, se mostró feliz de haberse consagrado campeón del mundo ante Bolt y su compatriota Coleman. "Nuestra rivalidad siempre fue sana. Él me hizo un mejor hombre y un mejor atleta. Estoy orgulloso de haber competido todos estos años hombro a hombro con él", concluyó el campeón. Un ganador inesperado, que a los 35 años resurgió para llevarse los flashes que tenían otro destino.

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