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Silvia Flores: "Antes, la gente nos pedía planes y ahora se quiere capacitar"

Es directora ejecutiva de la Cooperativa Barrio La Juanita, que tiene varios emprendimientos y una escuela en La Matanza

Lunes 07 de agosto de 2017
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LA NACION
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Tuvo una infancia dura y una adolescencia revoltosa. Recién cuando pudo empezar a canalizar su enojo a través de la ayuda a los demás, sintió que había encontrado su lugar. Era 1995, tenía 15 años y empezó a dar apoyo escolar en el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) del partido de La Matanza. "Mi padre era uno de los tantos desocupados del país que se empezó a organizar en este espacio y yo me sumé. Ahí me di cuenta de que podía convertir mi rebeldía en acciones que mejoraran la calidad de vida de la gente", dice Silvia Flores, hija de Héctor "Toty" Flores, que desde 2008 es la directora ejecutiva de la Cooperativa Barrio La Juanita, en La Matanza.

Silvia Flores (izquierda) en el taller textil que la cooperativa tiene con Martín Churba
Silvia Flores (izquierda) en el taller textil que la cooperativa tiene con Martín Churba. Foto: Ricardo Pristupluk

-¿De dónde surge tu rebeldía?

-Tuve muchas carencias de chica. Mi papá estaba desempleado y mi mamá era empleada doméstica. En mi adolescencia me encantaba ir a los piquetes y todo lo que era ir en contra de algo. En 1999, durante el proceso de creación de la cooperativa, ya me empecé a involucrar un poco más y después entendí que quería dedicarme a eso toda la vida.

-Siempre les gusta decir que ustedes son especialistas en fundirse. ¿Cómo fue ese aprendizaje?

-En 2001 rechazamos los planes sociales que ofrecía el gobierno porque nosotros queríamos tener un trabajo digno. Y decidimos construir esta cooperativa que nos salvó la vida, que es de provisión de servicios educacionales, asistenciales y comunitarios. Empezamos con emprendimientos productivos sin saber casi producir. Lo primero fue una panadería muy precaria que tenía un hornito de barro. Fuimos transitando caminos difíciles. Nos fundimos cerca de 20 veces.

-¿Cómo lograron salir adelante?

-La Juanita nació con la voluntad de 50 personas que tenían muchos sueños. Y los logros fueron llegando. Donde antes se ubicaba la sede, hoy funciona el jardín de infantes de la Escuela Crecer en Libertad-Oscar Alvarado. Gracias a la recaudación de una de las campañas de pan dulce pudimos comprar, a dos cuadras, el lugar que hoy alberga la sede, la panadería La Masa Crítica, los talleres y los espacios donde se dan clases y cursos. Los que quieran conocer nuestra obra pueden llamarnos al (011) 4698-2581.

-¿Cuál de todas las obras de la cooperativa es la que tiene mayor impacto en el barrio?

-La más visible es la instalación de la primera sucursal de un banco adentro de un barrio marginal. Primero arrancamos sólo con los cajeros automáticos del Banco Santander Río, y después llegó la bancarización de 6000 personas con requisitos mínimos y con intereses diferenciados.

-¿Cómo fue romper con el paradigma de la exclusión y empezar a sentirse incluidos?

-Fue una experiencia increíble que mejoró notablemente la calidad de vida de la gente del barrio. Existían muchos prejuicios por parte de los vecinos que creían que el banco los iba a querer estafar. Por eso se tomó personal de la cooperativa y del barrio para garantizar que acá no se venía a estafar a nadie. Ahora como todos tenemos tarjeta, los comercios quieren tener el servicio de Posnet, y para eso tienen que habilitar su comercio y eso genera una especie de rueda de crecimiento que no para de girar. Queremos algún día generar la confianza suficiente con el banco para que esta sucursal pueda ofrecer créditos hipotecarios para los vecinos.

-Todo lo que hacen hoy es con otros. ¿Cuándo se dieron cuenta de que no podían solos?

-Somos emprendedores por necesidad. Arrancamos fundiéndonos en varias oportunidades hasta que nos dimos cuenta de que la salida estaba por otro lado, y que teníamos que empezar a trabajar con otros. Hoy tenemos la panadería con Maru Botana, el taller textil con Martín Churba, el taller de cuadernos artesanales lo hacemos con el movimiento Darte y estamos por lanzar un Potrero Digital junto a Juan Campanella, con la idea de capacitar en técnicas de digitalización a personas de nuestro barrio.

-¿Cómo ven la situación social de las familias del barrio?

-Hay mucha gente sin trabajo. Económicamente no la pasan bien, no se llega a fin de mes, hay mucho pedido de asistencia. Pero también es cierto que la gente quiere aprender algo para poder salir por sus propios medios. Antes nos venían a pedir planes y ahora las personas están creyendo el mensaje de que va a haber trabajo y se quieren capacitar. Este año son más de 1000 los que pasaron por nuestros cursos de capacitación. Lo que se genera en estas personas internamente es enorme. Muchas capaz vinieron desocupadas, sin saber qué hacer de su vida, y hoy viven de lo que hacen.

-¿Cuál es el próximo sueño?

-Muchos. Tener un predio deportivo, crear un polo tecnológico en La Juanita y también tener la primera universidad en el barrio. Queremos que de nuestro proyecto educativo salga el nuevo presidente de la Argentina y que los chicos puedan elegir qué quieren hacer en su vida, y no estar condenados al paco.

Reclamos al municipio

Desde 2010 La Juanita está luchando para que la municipalidad habilite el nivel primario de su Escuela Crecer en Libertad-Oscar Alvarado. Hoy sólo funciona el jardín de infantes.

Por otro lado, reclama que se realice el asfaltado de calles en el barrio, ya que la mayoría son de barro y eso trae enormes complicaciones.

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