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Rojo sangre: un pueblo fantasma carcomido por la tragedia de las drogas

En su segunda novela, Rafael Bielsa, ex canciller de Néstor Kirchner, indaga en el mundo narco en un espacio de ficción en el que resuena el drama rosarino; "la salida es colectiva o es un fracaso", dice

Lunes 07 de agosto de 2017
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LA NACION
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Bielsa: "¿Por qué uno pinta, escribe o esculpe? Porque tiene demonios interiores que precisa exorcizar"
Bielsa: "¿Por qué uno pinta, escribe o esculpe? Porque tiene demonios interiores que precisa exorcizar". Foto: LA NACION

Expresiones como "tosió cartera" o "entró en garaje" para decir que "un galán, de esos del centro", saca su billetera y se la tira a la cara apenas se le acerca un chico en apariencia pobre son algunas a las que acude Rafael Bielsa en Rojo sangre (Planeta), su nueva novela, en la que reconstruye el mundo marginal del narcomenudeo y la corrupción policial, política y judicial. Una realidad en la que "hay muerte, pero también hay arte", según la describe este abogado, político, poeta, ensayista y narrador rosarino, ex ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Si bien Bielsa se jacta de tutearse con los sectores más expuestos desde los años setenta, en la base de su nueva novela hay mucho material con el que se familiarizó cuando estuvo al frente de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha Contra el Narcotráfico (Sedronar).

"Tuve acceso a expedientes en los que había interceptaciones (de comunicaciones) ordenadas por un juez y sus correspondientes desgrabaciones -rememora-. El libro tiene unas tres mil páginas leídas mucho hasta que te empiezan a sonar como voces, hasta que tenés el ritmo y el sentido de la oportunidad para comprender dónde usar esas expresiones", cuenta Bielsa minutos después de la presentación del libro en Margen del Mundo, la editorial de Luis Majul, en la que participaron Gerardo Romano y Edi Zunino.

En el ámbito literario, Bielsa es más conocido por sus ensayos, cuentos o poemas que por Tucho. La "Operación México" -su primera ficción- o por ser el autor de algunas canciones grabadas por Juan Carlos Baglietto y Julia Zenko. No obstante, este admirador de Roberto Bolaño reincide ahora en la novela convencido de no haber sido él quien eligió este género.

"Hay historias con las que sólo uno puede escribir un poema y hay otras con las que sólo se puede escribir una novela. Además, la novela es un hecho vivo que por alguna razón acontece dentro de uno y que después va adquiriendo su propia existencia", explica. Y agrega que la novela, como toda expresión artística, ofrece "posibilidades expresivas que dan mejor cuenta de algo fundamental como son los sentimientos" y también la oportunidad de expiación.

"¿Por qué uno pinta, escribe o esculpe? Porque tiene demonios interiores que precisa exorcizar llevándolos al papel, así como otros tienen duendecillos y por eso pueden escribir comedias. Yo no podría escribir nunca una comedia; podría escribir, en todo caso, una tragedia con toques de humor. Estudié muchos años música, dirección de orquesta, composición, guitarra. Para quienes nos vinculamos con el mundo del arte, siempre en la creación artística hay un elemento de expiación, siempre circulan fantasmas que uno necesita corporizar."

Para reconstruir las penas y las alegrías de los personajes que integran las bandas que luchan por el poder y el territorio en Rojo sangre, a la información conocida mediante los expedientes Bielsa sumó la ayuda de un grupo de jóvenes con quienes suele reunirse en una casa de atención a adictos al paco de Ciudad Oculta (villa 15, en Mataderos). Se trata de un emprendimiento financiado por la corporación América -holding de Eduardo Eurnekian-, de la que Bielsa es vicepresidente ejecutivo desde abril, cuando dejó la presidencia de Aeropuertos Argentina 2000.

La jerga con la que hablan esos personajes es para el autor la metáfora del mundo en el que viven tras las fronteras internas que tienen las ciudades. Para ayudar a su comprensión, Bielsa se tomó el trabajo de armar un glosario. Sobre eso, cuenta: "Hay un fenómeno que me conmueve en el glosario. La cantidad de vocablos que usa un chico no escolarizado, desnutrido, que sale a buscar su vida se ha comprimido a un léxico de unas 250 o 300 palabras. Y los tiempos verbales prácticamente se han confinado al presente del indicativo, incluso cuando se habla del pasado. Dicen: «Entonces voy y le digo», pero no se refieren a algo presente sino a algo que ya ocurrió. Esto nos dice mucho sobre la fugacidad del instante, la fugacidad en la que viven esas almas dejadas de la mano de Dios".

La historia transcurre en una ciudad que podría ser Rosario, Mendoza, Salta o Buenos Aires. "Es una especie de Santa María, el pueblo ficcional de Onetti, una especie de no lugar", aclara.

"El problema no está en un lugar; el problema está en nosotros. Nosotros tenemos un problema con lo que está pasando." Ese problema es, para Bielsa, mirar la realidad. Y "mirar la realidad a la cara es algo demasiado doloroso para cualquiera. Por eso, como explica Foucault, las cárceles y los loqueros siempre estaban lejos de los ojos de la gente o eran mostrados como si fuesen un bestiario cortazariano. Hay que tener coraje...".

En tiempo de elecciones, Bielsa no compite. "Yo no dejé la política, sino que la política me dejó a mí", dice. Y admite que "la literatura tiene consecuencias políticas, no es políticamente neutra". ¿Qué efecto político le gustaría que provocara su novela? "Que trasmitiera que no hay posibilidad de salvarse individualmente: la salida es colectiva o es un fracaso; que lo que me pasa a mí tiene que ver con lo que le ocurre al pibe que más sufre."

Novedad

Rojo sangre, de Rafael Bielsa
Rojo sangre, de Rafael Bielsa. Foto: Daniel Jayo

"Yo no podría escribir nunca una comedia; podría escribir, en todo caso, una tragedia con toques de humor."

"Para quienes nos vinculamos con el arte, siempre en la creación artística hay un elemento de expiación."

Rojo sangre

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Rafael Bielsa

Político y escritor

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