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Este desafío merece ser repetido

Lunes 07 de agosto de 2017
LA NACION
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Las variables infinitas, las múltiples incógnitas que proponían los 1.000 Kilómetros se resolvieron en su mayoría por la vía positiva. Las gomas resistieron: solo se vieron un par de roturas espectaculares, y algunos juegos duraron casi 600 kilómetros. Nadie penó con los frenos y un repaso rápido contabiliza apenas 5 motores rotos: la idea del presidente de la ACTC Hugo Mazzacane, es que pronto sean utilizados en dos carreras consecutivas sin reparaciones, para bajar costos. La inexperiencia causó preocupación: Guillermo Ortelli debió volver a la pista, inesperadamente, a arreglar el desastre que le produjo su invitado Diego Martínez con un despiste inoportuno. Pero jóvenes valores como el ganador Juan Tomás Catalán Magni (18 años y 7 meses) o Elio Craparo (19 años), que protagonizaron con desparpajo la carrera, desautorizaron los temores que sus participaciones producían. Estos 1.000 Kilómetros fueron un éxito que el TC capitalizará solo si reitera la prueba en torneos venideros. El público respondió en forma –a las 4 de la mañana ya había gente en las tribunas– y la carrera fue un suceso en términos deportivos, con golpes de escena que mantuvieron el interés a lo largo de las 5 horas y media. La repercusión fue sensacional, acaso porque el TC cumplía 80 años, pero el automovilismo argentino se merece un desafío como éste en cada temporada.

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