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Los consejos Feng Shui para ambientar el cuarto del bebe que recibieron Marley y otros famosos

Cómo ambientar la habitación durante el primer año de vida; consejos que proponen un espacio vital seguro, sano y estimulante.

Viernes 11 de agosto de 2017 • 00:07
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Preparar el dormitorio del bebé por llegar es un proceso en el que los futuros papás expresan sus ilusiones y comienzan a construir el vínculo con su hijo por nacer. Existen muchas revistas de decoración que pueden orientarlos, y el mercado ofrece preciosos adornos, muebles y accesorios para equipar la habitación.

Sin embargo, además de lo estético, es importante contemplar aspectos prácticos y otros que hacen a la salud del bebé tanto como al concepto de crianza que los padres deseen ejercer. En estos casos antes de armar el cuarto son muchos los papás (y algunos muy famosos) que se fijan en el Feng Shui para guiarse en la elección de colores, objetos y muebles y su distribución espacial eficaz.

Cada etapa evolutiva del niño tiene sus propias necesidades y el Feng Shui se enfoca en respetarlas y favorecerlas, por eso PatriciaTraversa, Directora del Centro Oficial de Feng Shui Profesional aportó su conocimiento para desarrollar el potencial que cada recién nacido trae consigo al diseñar un entorno adecuado. Entonces, hay que lograr que las rutinas diarias fluyan con armonía, al ritmo de los ciclos naturales de la vida, quitando todo aquello que estanque o dificulte el crecimiento.

El primer año: estímulos en equilibrio

"Durante los primeros 12 meses de vida, el bebé depende totalmente de la asistencia de sus cuidadores, sin embargo, va adquiriendo paulatinamente autonomía. Ya en el segundo año de vida, cuando el pequeño camina, toma y saca cosas con relativa facilidad, se adaptará a sus nuevos requerimientos", afirma Traversa, y agrega: "Con sus cinco sentidos abiertos como esponjas sedientas, el bebé irá desarrollando su pensamiento verbal a partir de la estimulación que recibe del mundo exterior. Tanto un exceso como una falta de estos estímulos, será contraproducente. Por eso, la importancia de ir regulando las energías circundantes y sus extremos Yin (calmo) y Yang (activo). Para lograrlo, algunos aspectos deben ser tenidos en consideración"

Aspectos a tener en cuenta

Colores, mobiliario, juguetes y otros aspectos que es importante revisar para saber cómo sus texturas, colores y ubicación afectan el día a día del bebe, según la Directora del Centro Oficial de Feng Shui Profesional

Los colores. En líneas generales, los dormitorios siempre necesitan un predominio de energía Yin sobre la Yang, para favorecer la tranquilidad y el buen descanso. En las paredes y superficies amplias debemos utilizar tonos claros y pasteles para lograr este predominio. Sin embargo, un ambiente con exceso de estos colores Yin, podría provocar apatía y tristeza. Las guardas de motivos infantiles interrumpen la monotonía cromática. Pero se necesitan también los colores alegres y brillantes en dosis controladas, ellos son un estímulo visual que ayudan al bebé a conectarse con el entorno e interactuar. Estos colores -rojo, amarillo, naranja, verde manzana, fucsia- pueden aparecer en los detalles de la decoración, en algunos móviles y objetos pequeños.

El mobiliario. En esta primera etapa, conviene que los adultos tengan a mano los utensilios para el aseo y la alimentación del bebé. Solo hacen falta los muebles indispensables y dejar que la energía fluya liviana en el ambiente, sin tropiezos: una cómoda con cajonera para la ropa, un cesto organizador para los juguetes, el cambiador, la cama y un sillón pequeño cerca de la cuna para descansar. Se recomiendan los tonos claros o madera, mobiliario con bordes redondeados para que no emitan energía agresiva y evitar los accidentes. La cuna, o una cama al ras del suelo, debería permitirle al bebé tener buena visión de su entorno, sin sensación de encierro. En cuanto a la ubicación, nunca debe ubicarse cerca de cortinas ni debajo de ventanas, vigas, lámparas de pie o estantes, tampoco entre dos aberturas (es decir, en medio de una corriente de aire) ni enfrentada a la puerta de la habitación. Lo ideal es que la cabecera esté contra una pared. El colchón debe ser firme para que su espalda no se hunda y la sábana de algodón puro. El bebé debe estar y sentirse seguro en su camita. Hay que chequear que no haya espacios entre el colchón y la cama, así no se moverá y no habrá riesgo de que quede atrapado en algún hueco. Los niños más pequeños no deben dormir con peluches ni objetos, ya que pueden obstruir sus vías respiratorias. Consulte a su pediatra las indicaciones.

Objetos y juguetes. Es mejor evitar juguetes electrónicos, con música, sonidos y luces ya que el cerebro de un niño pequeño no puede procesar más de una experiencia sensorial a la vez. También muchos juguetes y objetos alborotan. A veces son los padres los que tienen la necesidad de comprarlos. Durante el primer año de vida, se aconsejan los juguetes blandos de tonos vistosos y contrastes, con diferentes texturas y sonidos suaves, así como algunos móviles coloridos. Una manta de estimulación, alegre y con diferentes texturas para jugar con el bebé sobre el piso será una adquisición bien aprovechada. También los bloques y rodillos blandos de tela son muy estimulantes para cuando el bebé comienza a gatear, vienen en colores alegres y decoran la habitación.

El orden es fundamental para que la energía fluya libremente por la habitación pero además, la organización externa promueve un orden mental interno. Mantener el dormitorio organizado ayudará a que desde pequeños nuestros hijos vayan internalizando hábitos: hay sectores y momentos para cada rutina (higiene, juego alimentación, descanso). Las rutinas y el orden brindan sensación de seguridad y confianza en uno mismo y en el entorno, forman parte de la aplicación de límites saludables.

Un espejo de acrílico en la puerta de un placard ayudará al bebé a comenzar a reconocerse. Nunca debe reflejar la cama porque este rebote de energía interfiere en el descanso.

En cuanto a las imágenes que se usen para decorar, hay que mantener una estética sencilla, sin excesos, eligiendo aquello que transmita serenidad y alegría con dibujos simples. También se puede incluir algún símbolo de protección, amistoso, como el de la diosa china Kuan Chin, benefactora del hogar y los hijos, un angelito de la guarda o algún santo de preferencia. Los carrillones y un cristal facetado que refleje la luz del sol, son ideales para activar la energía positiva y dispersar estancamientos del Chi (energía).

La iluminación. La luz es una fuente poderosa de energía Yang. Es vital poder regularla de acuerdo a las necesidades de cada momento. Se recomienda contar con una luz general cálida y una focal de mesa o pared que ilumine el área del cambiador y de la ropa. Nunca dejar que apunte directamente a los ojos del bebé. También será útil una luz tenue alejada de la cuna, como la de una lámpara de sal, para ionizar el ambiente, alejar los miedos nocturnos, y tener visibilidad si hay que asistir al bebé en la noche. Durante el día es importante que la luz del sol ingrese, pero de modo controlado mediante persianas o cortinas que permitan regular su intensidad, especialmente durante las siestas.

Aromas y sonidos. Los olores y los sonidos también son energía y estímulos para el bebé. Pero hay que evitar el uso de productos perfumados, tanto los cosméticos como de limpieza ya que pueden ocasionar alergias y trastornos respiratorios en los pequeños pulmones del bebé. La habitación debe estar aislada de los ruidos molestos. El silencio absoluto no es aconsejable durante el día. El uso de melodías suaves y alegres, y otras para dormir, tanto como los sonidos delicados de un carrillón son estimulantes y agradables para el bebé.

Energía saludable. Muchos factores ambientales pueden emitir energía negativa para la salud, entre ellos podemos mencionar humedades en las paredes, radiaciones terrestres y campos electromagnéticos que afectan a bebés y niños que quedan expuestos a ellas durante tiempo prolongado mientras duermen. Un radiestesista puede detectar las líneas de Hartmann y Curry, también conocidas como geopatías o radiaciones terrestres nocivas. Hay que sacar la tecnología de la habitación (tv, computadoras, módems, celulares), un pequeño reproductor de CD será suficiente.

Es importante abrir las ventanas todos los días, ventilar bien y dejar que la luz del sol limpie el Chi contaminado. Mantener la higiene con productos inocuos (agua y jabón, vinagre, agua y limón), sin mezclarlos entre sí y sin abusar de ellos.

Para lograr una energía armoniosa debemos recordar que cuanto más ruidosa, luminosa y llena de objetos esté la habitación más Yang será, y cuanto más espaciosa, oscura y silenciosa sea, más Yin será su energía. Los extremos nunca son buenos.

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