Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Ser protagonista de nuestra vida

Martes 08 de agosto de 2017
SEGUIR
LA NACION
0

Hidalgo

Dramaturgia y dirección: María Marull/ elenco: Paula Marull y Agustín Daulte/ diseño de escena: José Escobar/ luces: Matías Sendón/ vestuario: Jam Monti/ fotografía: Sebastián Arpesella/ diseño gráfico: Mercedes Moltedo/ guitarra: Julián Rodríguez Rona/ asistente de dirección: Santiago Rodríguez Durán/ funciones: los jueves, a las 21, y los viernes, a las 13/ sala: El Camarín de las Musas/ duración: 60 minutos/ Nuestra opinión: muy buena

Un departamento vacío, a punto de alquilarse. Un chico en cuero está acostado sobre un colchón en el piso y se esfuerza por escribir algo en una libreta. Una mujer cargada de bolsas se presenta como empleada de la inmobiliaria y le dice que se tiene que ir. El conflicto de Hidalgo se plantea a los pocos minutos de comenzada la obra y es tan simple como infalible. Dos fuerzas que se enfrentan, un objeto en pugna e intereses que se oponen y tratan cada uno de ganarle al otro. La búsqueda de la obra será descubrir si sobre ese piso de parquet sobre Avenida Libertador se discute sobre el valor de una propiedad o sobre el valor de las personas.

La última obra que escribió y dirige María Marull es una nueva muestra de su estética: partir de situaciones simples, fáciles de reconocer en la cotidianidad, para profundizar desde ese lugar en la idea del destino, los deseos frustrados, el sometimiento de la mirada de los otros y esa capacidad luminosa de algunas personas de atravesar el dolor para llegar a un lugar mejor.

Desde la dramaturgia, Hidalgo es una gran oportunidad para explorar una forma original en la que personajes de la historia argentina pueden filtrarse en la vida diaria. La obra surgió de una propuesta del Teatro Cervantes: escribir sobre figuras históricas, por los 200 años de la independencia. A María Marull le tocó Bartolomé Hidalgo, un poeta revolucionario, padre de la poesía gauchesca del Río de la Plata que murió pobre en Morón, sin dejar casi registros de su vida. ¿Cómo escribir sobre una figura de la que no hay información y que no aparece en los billetes? Fue justamente ese disparador el que Marull expande con contenido y sensibilidad. ¿Qué fue de la vida de aquellos que no tuvieron roles protagónicos, pero que se esforzaron de la misma manera? ¿Cuántas personas viven sintiéndose personajes secundarios? ¿Cuál sería el valor real de volverse un protagonista?

Con unidad de tiempo y espacio, la obra instala el conflicto entre un adolescente frustrado que está a punto de repetir el año si no entrega un trabajo práctico sobre Bartolomé Hidalgo y la agente inmobiliaria -tan insatisfecha como él-, que quiere vender el departamento para cobrar la comisión. Las diferencias entre ricos y pobres transitan toda la obra. "Los compradores son gente del Primer Mundo, evolucionada", plantea ella y contribuye a su propia descalificación.

Hidalgo pasa del humor a la identificación dramática de los personajes. Paula Marull (hermana de María y también actriz, directora y dramaturga) trabaja desde el cuerpo para llegar a las emociones. Se impone como una mujer extrovertida y anacrónica, con largos monólogos en los que instala sus máximas sobre la vida, que aportan momentos de humor y que ella interpreta con una gran capacidad lúdica. "No molesto a nadie con mi pobreza", le dice al chico que come salchichas con mayonesa y duerme al lado de un canasto de verduras que el padre le trae del campo, porque en ese barrio todo es caro. Agustín Daulte se muestra vulnerable y frágil desde el principio, y aporta bellas sutilezas a su interpretación.

La economía de recursos también se muestra en un espacio despojado que fue diseñado por José Escobar, bien justificado por el argumento, en el que se impone un piso de parquet como principal marca referencial sobre la categoría del departamento que está a la venta y donde sucede la acción.

En la obra pasamos como espectadores por un viaje entretenido al encuentro de dos personas que, por distintas razones, están oprimidas y vacías. Personas que podrían ser cualquiera: un vecino, alguien que viaja en un colectivo, un compañero de trabajo. En Hidalgo, una mujer y un chico que nadie registra se encuentran. Igual que en la vida, al principio no se ven, hasta que un día comparten su dolor y deciden cambiar.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas