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Dólar y plazos fijos: más rendimiento al mismo “precio"

Martes 08 de agosto de 2017 • 00:52
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Puede sonar trillado, pero no por ello deja de ser cierto: en Finanzas Personales, la información y la formación son los commodities más valiosos que existen.

La etimología de los términos nos lleva al latín, donde “formatio” refiere a la acción de dar forma o formar algo, mientras que el prefijo “in” indica hacia adentro.

En consecuencia, entendemos que la información financiera nos permitirá darle forma a nuestras inversiones y la gracia está en darle una forma que nos beneficie. En este punto es donde aparece la formación, compuesta de conocimientos y creencias sobre el dinero y su administración.

En la columna de hoy presentaremos dos casos donde la información puede derivar en mayores rendimientos que los proyectados por quienes compran dólares o invierten en plazos fijos. Siempre, asumiendo el mismo riesgo. Para mejor, se trata de instrumentos de baja complejidad.

Además, el nivel de formación requerida tampoco es alto: Basta con entender que en Finanzas Personales lo más cómodo y popular es generalmente lo menos rentable y que es posible encontrar otras oportunidades con mayores rendimientos sin necesidad de elevar el riesgo que estamos dispuestos a asumir.

Mismo riesgo, mayor rentabilidad. Estas son mis dos opciones superadoras al dólar y a los plazos fijos:

Euro: la suba silenciosa

La última fiebre del dólar se instaló en las portadas de todos los medios y generó un claro aumento de la demanda en bancos y casas de cambio.

La relación de los argentinos con el dólar merece una nota aparte: Nuestro país, junto con Rusia, es uno de los mayores consumidores de billetes verdes del mundo.

El fenómeno se explica a partir de factores históricos y psicológicos relacionados con las recurrentes crisis financieras que debimos atravesar y una inflación que no da tregua.

Semejantes vaivenes erigieron al dólar como un escudo capaz de soportar las flechas envenenadas de la escalada de precios. Mucha gente se siente tranquila atesorando dólares como forma de ahorro: Siente que casi nada subirá más y el poder de compra de su dinero se mantendrá indemne.

Sin embargo, por resguardarse tanto en ese escudo, las personas no son capaces de observar el horizonte, ni siquiera aquellos otros escudos que también están al alcance de la mano y, por momentos, funcionan mejor.

Aunque proyectar es lo más difícil, me atrevo a pensar que el euro es una mejor opción hasta fines de 2018.

La moneda del Viejo Continente viene ganando terreno gracias al entusiasmo que generan el presidente francés Emmanuel Macron y su respaldo a la Unión Europea. Ese entusiasmo se contrapone con los temores que genera Donald Trump en su rol de líder de la principal potencia mundial: Estados Unidos.

Vamos a los números: El 31 de diciembre de 2016, el euro cerró a 1,05 dólar por unidad. Hace poco, alcanzó un máximo de 1,19 dólar, lo que representa una suba del 13%. Si la sumamos al 12,5% que se apreció el dólar en nuestro país, nos da un aumento superior al 25% del euro frente al peso en siete meses, cifra que supera con creces la inflación del 14% registrada desde enero.

Dicho esto, la pregunta más importante es si seguirá la suba silenciosa. Pues bien, hay especialistas que lo ven en 1,30/1,32 dólar a fin de año.

Quienes estudian los gráficos de cotizaciones y realizan lo que se denomina Análisis Técnico, advierten que el euro abandonó su tendencia bajista en los últimos meses y quebró al alza niveles de resistencia importantes ubicados en 1,14 dólar por unidad.

De cumplirse estos pronósticos, aquellos que pasen del dólar al euro podrían ganar más de un 10% adicional a la suba que registre la divisa estadounidense en nuestro país. En pocas palabras, el riesgo es similar (se trata de otra “moneda dura”) y la ganancia puede ser mayor.

FCI de bancos: Liquidez, comodidad y rentabilidad al mismo precio

Desde que el Banco Central (BCRA) comenzó su lucha denodada para bajar la inflación, las Lebacs se han convertido en una excelente alternativa de inversión, superando en rendimiento al plazo fijo (hoy 26,5% vs. 17%) a un riesgo incluso menor (el del Banco Central vs. el del banco comercial elegido para el plazo fijo).

Sin embargo, muchas personas desisten de suscribir Lebacs por las trabas que suelen imponer los bancos (en algunos casos, exigen ir a la sucursal) o la decisión del BCRA de licitar las letras solo un martes por mes, cuando antes lo hacía todos los martes. Por otra parte, los plazos no siempre resultan cómodos para los inversores, quienes deben esperar al vencimiento para recuperar su capital y percibir su ganancia.

Quienes se resignan al plazo fijo ignoran que los mismos bancos que les ofrecen colocar su dinero a una tasa del 17% anual también brindan opciones más atractivas a través de los Fondos Comunes de Inversión (FCI) que destinan el capital a instrumentos de renta fija de corto plazo, un portafolio donde las Lebacs cumplen un rol protagónico.

Estos FCI ofrecen un rendimiento neto similar al de las Lebacs pero con una gran ventaja: Las cuotapartes que uno adquiere pueden ser vendidas en cualquier momento y la disponibilidad del capital suele darse en apenas 24 horas, con lo que el inversor podrá contar con el dinero cuando lo desee.

Invertir en estos FCI es muy sencillo: Es cuestión de ver cuáles invierten en Lebacs y comprar las cuotapartes en el servicio de telefónico del banco o vía homebanking.

El riesgo es semejante al del plazo fijo y la rentabilidad y la liquidez (disponibilidad del dinero cuando se lo necesita) es claramente mayor.

Conclusión

¿Más vale malo conocido que bueno por conocer? En este mundo tan dinámico, hay que informarse e ir formándose. No es tan complicado hacerlo.

La columna de hoy estuvo destinada a los inversores que tratan de evitar el riesgo y a la vez buscan rendimientos que los protejan de la inflación. Está en vos asimilar esta información y ponerla a tu servicio para “apalancar” tu rendimiento sin asumir mayor riesgo o seguir permaneciendo en tu zona de confort.

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