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Manuelito Vago, el gato heredero de una causa altruísta

Fue uno de los tantos gatitos a los que Marta Vago (AbuMarta) le dio la oportunidad de tener una nueva vida; ella falleció el mes pasado pero dejó un legado de amor y respeto por los cuatro patas

Jimena Barrionuevo

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PARA LA NACION
Miércoles 09 de agosto de 2017 • 00:02
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Así estaba Manuelito cuando Marta Vago lo rescató: desnutrido, mojado y con mucho miedo
Así estaba Manuelito cuando Marta Vago lo rescató: desnutrido, mojado y con mucho miedo.

Apareció una mañana escondido detrás de una columna en una mueblería en Avenida Belgrano y Combate de los Pozos, en pleno barrio de Congreso. Marta Vago, mejor conocida en el ambiente de los proteccionistas como AbuMarta, decidió ir a buscarlo. Pensó que iba a ser tarea sencilla y que el episodio pasaría a formar parte de los miles de rescates que había hecho a lo largo de su vida. Pero cuando llegó al lugar, el gato estaba tan asustado que hubo que usar una red para atraparlo. Finalmente, una vez en el departamento de Marta empezaron las tareas de cuidados y rehabilitación. "Era una fiera. Nos costó muchísimo llevarlo a castrar, despulgarlo y desparasitarlo, estaba flaco y desnutrido", recuerda Patricia Baldisserotto, hija de Marta y compañera de aventuras en los rescates.

Aunque pasaron los días, Manuelito Vago -como Marta lo bautizó incluso con su mismo apellido- no daba tregua. Seguía muy asustado y reacio al contacto con el humano. Entonces "mi mamá empezo a usar un guante mágico que ella misma se fabricó con un plumero y un guante de juguete de su nieto, relleno de algodon. Al principio Manueltio deshacía el guante, pero al tiempo fue cediendo y finalmente cayó en la trampa de los mimos y las caricias y hasta parecía disfrutarlas. Un día, le abrimos la jaula donde lo transitábamos y dijimos que sea lo que Dios quiera", explica Patricia. Y ocurrió algo inesperado: a su jaula entraron sin pedir permiso los bebés gatitos que también se alojaban en el departamento de Marta. Y ese fue el comienzo de una nueva vida para este abuelito, que ya contaba con unos cuantos años encima cuando el destino lo puso frente a su nueva familia. "Lo engordamos, lo cepillamos tanto que cambió su pelaje el colorado. Y así transcurrió la vida de Manuelito y se convirtió en un gatito feliz y querendón", asegura Patricia.

La técnica del guante para sociabilizar a los gatitos ariscos se hizo famosa entre los seguidores de AbuMarta
La técnica del guante para sociabilizar a los gatitos ariscos se hizo famosa entre los seguidores de AbuMarta.

El departamento de Montserrat de Marta Vago estuvo siempre habitado por gatos; cada uno con su historia de abandono a cuestas pero con un futuro en una casa más que esperanzador porque ella, con mucha paciencia y amor, se ocupaba de rehabilitarlos y ponerlos en adopción. En promedio eran 15 los animalitos que Marta contabilizaba en su casa, algunos eran residentes fijos, otros estaban en recuperación. Criada en una familia dedicada a los animales, Marta había sido junto a sus hijos, voluntaria de la ONG Sociedad Protectora de Animales Sarmiento. Pero cuando en 1998, Patricia, una de sus hijas, fue internada por una infección generalizada producto de una mala praxis y su recuperación llevó cerca de un mes, Patricia y Marta comenzaron a observar a la colonia de gatos que vivía en las inmediaciones de la clínica donde estaba internada y se hicieron una promesa. Si Patricia se recuperaba de aquel episodio, iban a mejorar la calidad de vida de esos animales.

Manuelito Vago y César Díaz disfrutan del sol
Manuelito Vago y César Díaz disfrutan del sol.

Siete años les llevó castrar a todos los miembros de la colonia. Eran más de 600 los que habían identificado. El primer objetivo fue castrarlos, desde luego, para que no se siguieran reproduciendo. Todas las mañanas Marta se llevaba a uno en la jaula y al día siguiente lo devolvía ya esterilizado y con la oreja marcada. Solas, sin ayuda de ningún tipo, madre e hija cumplieron con el plan de capturar, castrar y soltar. Así, con pie de plomo, cumplieron su promesa y extiendieron su tarea para ayudar a otras colonias de gatos. Y desde entonces no hay dejado de trabajar a favor de los más desafortunados.

NOBLE CAUSA

Cuando empezaron, distribuyeron cientos de volantes por las veterinarias. Así promovieron la adopción de incontables gatitos. En ese momento no existían ni Facebook ni ninguna de las otras redes sociales. Tampoco estaba tan extendido el uso de los celulares como alternativa de comunicación. Pero el trabajo de hormiga iba dando sus frutos y, más adelante, cuando apareció la cámara digital y después Internet, con los mails, la difusión se hizo mucho más dinámica.

Con la aparición de Facebook hubo un nuevo giro en la historia y, en abril de 2009, madre, hija y un grupo de colaboradoras formaron "De Gatitos ", una organización sin fines de lucro dedicada a los gatos abandonados, perdidos o nacidos en las calles, que cuenta hoy con más de 200 mil seguidores. Y fue desde esta plataforma digital donde la tarea de AbuMarta cobró nuevo impulso gracias a una serie de videos que subían con información, consejos, datos y curiosidades. Marta también había ideado una Gatitienda en su propio departamento, donde vendía accesorios para gatos (y cuyos fondos destinaba a los gastos de atención veterinaria, cuidados y alimento de los rescatados), recibía a los fans y aconsejaba a quien necesitara de su experiencia con los animales.

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Pero toda historia tiene un final. Y el 25 de agosto pasado, el trabajo de Marta Vago con los cuatro patas cerró un ciclo. En enero, había padecido una trombosis pulmonar. "La trataron equivocadamente con otro diagnóstico con la placa pulmonar de otro paciente. Para cuando nos dimos cuenta, ya su trombosis había avanzado y le detectaron un cáncer de pulmón. De a poco empezó a tener problemas respiratorios, le faltaba el aire, y paso a ser oxígeno-dependiente. Después le falló su corazón. Se quedó dormida, como ella quería, y pasó a otro plano", dice entre lágrimas Patricia. "Espero ser una buena representante de su legado. Ella inspiró a tantos a que salgan a rescatar a los gatitos de su cuadra. Les explicó cómo, les dio las herramientas, y todos los consejos necesarios. Siempre decía: la cosa es empezar, el resto viene por añadidura. Así empezó ella, con un gatito por vez.....así empezamos todos....luchando contra el abandono y la desidia. La querían y le escribían de todas partes del mundo. Y ese es quizás el legado que yo y todos los que la amamos heredamos: su amor por los cuatro patas".

AbuMarta y sus plantitas
AbuMarta y sus plantitas.
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