Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Ágatha Ruiz de la Prada: "En el color hay un escape de la tristeza"

La diseñadora española es la reina de un imperio que comenzó con la moda y avanzó en todos los rubros posibles: desde las fragancias y la decoración hasta cascos para ciclistas y velas de barco. Nacida en cuna de nobles, es hoy una activista por los derechos de la mujer y la ecología

Foto: Gentileza Puig
Domingo 13 de agosto de 2017
0

Cuando dice que vive como viste es literal. Para su living nunca elegiría un sofá Chesterfield pero sí uno con forma de flor rosada o de nube celeste. De esa fascinación por el color, Ágatha Ruiz de la Prada creó un emporio. Comenzó con la moda, siguió con las fragancias, la decoración, estampó con corazones uniformes médicos, cascos para ciclistas y velas de barco, customizó autos, puertas blindadas y hasta ataúdes. Nacida en cuna de nobles, aghatizó con su estilo todos los ámbitos posibles.

Sus sillas para exterior Sifas se presentaron en el Salone del Mobile de Milán y las escobas que diseñó en verde manzana y en fucsia, en la feria Maison & Objet, en París; y hasta bautizaron una pizza con su nombre que, claro, tiene forma de corazón.

Con su impronta que no ahorra en estridencias diseñó el vestuario de Cascanueces, interpretado por el Ballet de Cámara de Madrid, y recibió con entusiasmo el pedido de Julio Bocca, coreógrafo y director del Ballet Nacional del Sodre, para realizar el vestuario de La Bella Durmiente. No hay límites ni descanso para la diseñadora y empresaria que este año fue nombrada entre las 100 mujeres líderes de España; y es activista por los derechos de la mujer. En 10 días la diseñadora hará un paréntesis a sus vacaciones en Mallorca para viajar a Buenos Aires y participar en la 10ª Cumbre Internacional de Jóvenes Líderes.

De pequeña quería ser pintora. Criada en una familia aristócrata, sus veranos transcurrían en el palacio de Barcelona de sus abuelos. Y algo de esa felicidad infantil transmitió cuando, a los 20 años, diseñó su primera colección. Con colores. Muchos. "En un momento dado me doy cuenta de que la ropa te podía hacer muy feliz. Luego, de adolescente sentía que si iba mal vestida era una desgraciada. Entonces pensé que diseñar era una manera cojonuda de ser feliz toda la vida, y además de tener siempre ropa gratis", dice entre risas por teléfono desde Mallorca. Su padre era un conocido arquitecto castellano, Juan Manuel Ruiz de la Prada y Sanchiz, y su madre la aristócrata catalana María Isabel de Sentmenat y Urruela.

¿Dónde nace tu fascinación por el color?

Soy una persona que intenta tender hacia lo positivo, soy muy optimista. Y creo que el color es eso. Hay gente que busca siempre la parte negativa y triste de la vida, hay pintores con obras siempre macabras y yo detesto lo macabro. Intento que mi entorno sea lo más alegre posible, aunque luego te pueden pasar cosas que no lo son.

¿Hay tristeza detrás de la búsqueda del color?

Hay una huida de la tristeza. He conocido un poco la depresión por mi madre, y me he dicho Yo no quiero estar deprimida. Aunque claro que puedes tener problemas, pero la manera de solventarlos es con el optimismo. Siempre hay un lado enormemente positivo en la vida, y se puede buscar eso o lo contrario.

Foto: Gentileza Puig

Y la búsqueda de figuras, como corazones y flores, ¿se relaciona con el mismo mensaje?

Creo que sí. Cuando nací, en los 60, fue la época más feliz de la humanidad. Empieza el movimiento hippie, los mensajes de amor, paz, de flores, corazones, donde se imaginaba un mundo sin guerras. Cuando eres pequeña todo te influye una barbaridad.

Tu segunda colección consistió en vestidos pintados. ¿Cuánto hay de arte en tus diseños?

Unía mis sueños de ser diseñadora y pintora. Una de mis primeras exposiciones fue con el pintor Enrique Vega, y trabajamos con el fotógrafo Javier Vallhonrat. Expusimos en la galería de arte Fernando Vijande, donde un mes después expuso Andy Warhol. La galería era la pera [lo máximo].

¿A qué artistas admirás?

A Pablo Picasso, soy completamente picassiana. Los dos que más han influido fueron Andy Warhol y Picasso. Porque Warhol era mucho más intelectual, conceptual. Uno que se burla de todo, de la modernidad, con la foto, con la repetición. Y el otro es el gran artista que creaba todo el rato.

¿Cuánto conviven arte y moda?

Cuando comencé era algo muy alejado. Los modistos eran modistos y los pintores, pintores. En cambio ahora cada día es más importante la relación de estos dos mundos. En el Metropolitan de Nueva York se organizan exposiciones de moda que generalmente son las más visitadas. Y lo mismo pasa en las grandes marcas, como Prada y Louis Vuitton, que tienen fundaciones de arte.

¿Tu estilo implica provocación?

Creo que toda creación implica provocación, porque cuando hay creación normalmente se destruye lo anterior. La gente es muy conservadora y no le gusta que destruyan. A la gente en general no le gustan los cambios. A mí sí, me gustan y me parecen positivos. Cuando me separé, desde el primer día comprendí que eso sería bueno para mí. Es como cuando te operan, en el momento es doloroso pero luego estás mejor.

Fueron meses con mucha carga emocional.

Sí, pero en ese sentido te ayuda mucho el trabajo, porque cuando me pasó lo de la separación, que para mí fue una sorpresa, no paré mi ritmo de trabajo aunque rindiera sólo un 5 por ciento. Ya tenía un viaje planeado y no lo suspendí. Sí es verdad que los primeros días fueron muy duros, prefería quedarme en mi casa, más protegida, con amigas, mi gente, mi equipo y mi familia.

Foto: Gentileza Puig

¿Nunca dejás de trabajar?

Ahora estoy de vacaciones en Mallorca, sigo conectada aunque necesito desconectarme. Una cosa es no trabajar, como era el caso de mi familia, pero si trabajás los 365 días del año no llegás a tener la creatividad necesaria.

Su primera colección la presentó a los 20 años. Y la novedad para ella no sólo fue dedicarse al diseño de moda, ni sus creaciones extremadamente coloridas. Sino comenzar a trabajar. "He venido de una familia donde mi madre nunca ha trabajado, su padre tampoco, su abuelo tampoco. Una familia de aristócratas donde no pegaban ni chapa [no trabajan en absoluto]. Era aburridísimo porque el trabajo te ayuda a ser feliz también, sobre todo a las mujeres. Para mí fue como una liberación poder trabajar, ser mi propia jefa y todo eso me ha producido muchas cosas buenas", dice Ágatha, marquesa de Castelldosrius, con Grandeza de España, y baronesa de Santa Pau, títulos que conquistó luego de impulsar una ley que igualara a hombres y mujeres en la sucesión de títulos nobiliarios. "Fue un logro de mujeres que han luchado más que yo, pero que no se han lucido tanto. Tuve la suerte de estar en el momento apropiado. He sido feminista desde que nací, ¡cómo va a ser más un hombre que yo! Eso nunca lo concebí."

Participa en tantas ONGS que no podría contabilizarlas. "Me parecería fatal no participar. Todo el tema de las causas sociales lo heredé de mi abuela, lo hacía contenta y feliz. Lo considero una obligación." En 2010 recibió el premio Women Together en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.

¿Es verdad que dejarías la moda por la ecología?

Sí. La ecología es lo que más me divierte, y es una pasión heredara de mi abuelo. Él tenía unas fincas y consideraba que los árboles eran como seres humanos, dignos de mucho respeto. Siempre viví rodeada de eso.

¿Ecología y moda son compatibles?

Es un gran sueño. Estamos dando los primeros pasos y sería fabuloso que lo sean. De momento es poco compatible, pero ya se está instalando el tema, y hay muchas marcas a las que les interesa. El lujo verdadero es la ecología. Me encantaría que me nombraran ministra de Medio Ambiente, lo haría muy bien porque creo muchísimo en eso, sé bastante. Por muchos años fui militante del Partido de los Verdes.

En 1985 organizaste un desfile con el lema Agatha For President. ¿Cuánto te atrae la política?

Ahora con el tema de mi separación estoy feliz porque me di cuenta de que se puede vivir sin política -en noviembre último se separó del periodista Pedro José Ramírez Codina, luego de 30 años de convivencia y tres meses de matrimonio-. En mi familia se hablaba muy poco de política. Siempre digo que las familias tienen conversaciones, cada una tiene un tema. Hay familias de guapos, que solamente hablan de guapos, y pueden pasar toda la vida hablando de quién es el más guapo. También están los ricos, que sólo hablan del otro rico. Los escritores hablan en España de la Real Academia. De quién entró, quién no ha entrado.

En tu familia ¿de qué se hablaba?

Se hablaba mucho de la familia, y también de un tema que me aburría, que era de deportes.

¿Con tus hijos?

Casi todos los días tengo invitados en mi casa, y ellos tienen bastante conversación. En mi familia se decía que la persona que tenía buena conversación era educada. Y mis hijos la tienen, y me felicitan por eso.

Sus dos hijos, Cósima, de 27 años, y Tristán, de 30, se incorporaron a la empresa de su madre; ella como Jefa de relaciones internacionales y él, como director general. "Hay pocos diseñadores que puedan pasar a la siguiente generación y eso también es un reto".

¿Cómo llevás ese reto?

Por ahora mucho mejor de lo que imaginaba, porque es tan divertido y los chicos son muy apasionados. Yo en el verano sólo viajaré a la Argentina. Mi hijo fue a un desfile en Marbella y mi hija, a República Dominicana. Son cosas que en otro momento hubiera hecho yo, pero ahora van ellos y están encantados.

Foto: Gentileza Puig

Cuando eran niños, ¿cómo era para ellos tener una madre artista, diseñadora y noble?

Estudiaron muchos años fuera de España, en Inglaterra y en los Estados Unidos. Aunque a veces me arrepiento de eso. Pero no quería que tuvieran la sensación de ser más que los demás.

¿Cambió la moda desde que creaste tu marca?

Cuando yo empecé un diseñador de ropa sólo hacía ropa. Ahora puede hacer alfombras, telas, un ballet, una ópera, un jardín. Puedes hacer lo que sea, y es muchísimo más divertido. También es más cansador. El año pasado en la semana de Cibeles desfilé un martes en NY; el viernes, en Madrid y el domingo, en Varsovia. Era una locura de trabajo. Antes a nadie se le ocurría que un diseñador anduviera por medio mundo como si fuera un titiritero desfilando.

¿Abriste puertas para el diseño español?

Para mí lograr eso era muy importante. Los franceses siempre han sido los reyes de la moda, y con España hay una distancia infinita. Si yo hubiera sido francesa todo hubiera sido muchísimo más fácil. Si a un francés le pedís que nombre a diseñadores españoles tendríamos suerte si dice el mío y dos más.

Con un estilo tan definido, ¿cómo hacés para no repetirte?

Para eso es muy importante tener un equipo. Por eso decidí ser diseñadora y no pintora, porque el mundo de la pintura es muy íntimo, de soledad. En cambio en el mundo de la moda nunca estás sola, hacés un desfile y hay 30 modelos, están los maquilladores, peluqueros, invitados. es imposible estar sola, ni cuando vas al cuarto de baño.

¿Por qué la necesidad de estar acompañada?

Porque eso te anima mucho. Quizás es una huida. Y el que está solo, como decimos en España, se termina comiendo el coco. Pero si estás con gente estás siempre entretenido.

¿Te vistes sólo con tus diseños?

Sólo con mis diseños. Normalmente llevo mis vestidos, mis zapatos, duermo en mis sábanas, uso mis toallas y hasta mis braguitas son Ágatha Ruiz de la Prada.

¿La moda tiene que ser incómoda?

Ahora mismo hay una tendencia mundial, de la que estoy feliz, a la comodidad. Para que la gente sea más sana, ande más y cómoda. Podés ir a una fiesta con una falda fantástica, y la llevas con una camiseta.

¿Y pasajera?

Yo espero que eso cambie, porque es un poco inmoral. Una camiseta tengo que usarla hasta que se rompa de tanto usarla y lavarla, entonces sería un éxito. Si en cambio tengo algo que no he usado más de una vez, ha sido un fracaso.

¿Qué aportás en el proceso creativo de las fragancias?

Las fragancias son muy importantes en la vida de un diseñador, porque aunque lo que más trabajo nos da es la ropa, lo que más termina llegando a la gente son las fragancias. Lo importante en las fragancias es que sean el resultado de un trabajo en equipo. Y participo mucho en hacerlos. Cuando saqué el primer perfume, en 1992, en ese entonces se hacía sólo un perfume para toda la vida, y ahora la situación es distinta. Me encanta estar metida en la elección de las notas. Cuanto más elijo, más contenta estoy.

Moda, decoración, perfumes. ¿Tenés algún rubro pendiente?

Tengo pendiente muchas cosas. Estoy en un momento de mi vida interesantísimo, de reinvención de todo. Que por un lado fue a los golpes, por una separación, pero por otra parte es genial.

¿Cómo conviven todas tus facetas de Ágatha aristócrata, diseñadora y mecenas?

Creo que todos tenemos contradicciones. Ahora, cuando estoy de vacaciones, intento lograr que todas estas facetas convivan tranquilamente.

Tu vida transcurre entre viajes, ¿cuál es tu lugar en el mundo?

Es mi casa en Mallorca. Soy muy casera y veraneo donde veraneaba de pequeña. Desde mi casa actual veo la casa donde viví de pequeña. He viajado mucho, tengo un piso en París, en Nueva York, pero donde estoy feliz y cómoda es en mi casa.

En los 80 fuiste parte de la Movida Madrileña. ¿Seguís participando activamente en movimientos culturales?

Es importante vivir y poder conocer a la gente más brillante de tu época. Por mi familia tuve mucha suerte de conocer gente. Cuando mis padres se separaron yo vivía entre Madrid y Barcelona, y en Madrid empecé a trabajar. En ese entonces conocí la Movida y fue genial, una gozada y una gran oportunidad para el resto de mi vida.

Todos los días le dedica una hora a una actividad cultural. Leer un libro, visitar una exposición, pasear por un museo. Dice que cuando le proponen jugar al tenis ni lo duda: prefiere quedarse en su casa leyendo un libro. El de turno es The queen of fashion, de Caroline Weber, sobre María Antonieta. Aunque su escritor preferido es Proust: "Dicen que hay que leer su obra cuatro o cinco veces en la vida, yo me lo he leído como tres, y me gusta una barbaridad".

"A mí cuando me pasó lo de la separación tan traumática, lo primero que pensé es tengo que pintar mi casa y lo segundo me tengo que ir al Museo del Prado. Porque necesitaba ir a un sitio que estuviera por encima de esas situaciones, y lo necesitaba con toda mi alma. Soy una adicta a los museos", dice.

No va seguido al cine, pero está descubriendo el mundo de las series. «Cuando me separé, mis amigas me dijeron Oye, importantísimo, tienes que ver Downton Abbey». Nunca había visto una serie en el iPad, pero hice todo lo que me decían. Todas estaban divorciadas y sabían perfectamente qué había que hacer. Sigo todas las instrucciones. Y luego seguí con Grace y Frankie."

¿Te interesan las redes sociales?

Me interesan una barbaridad, pero reconozco que no son de mi generación. Tengo tres teléfonos, me mandan mensajes WhatsApp y me mareo.

Pero hubieras sido una it girl fabulosa

Lo hubiera disfrutado muchísimo. En mi adolescencia sacaba fotos, que se revelaban y tardaban tanto. Ahora mismo haces una foto y se la mandas al universo entero, yo creo que no se dan cuenta de la suerte que tienen.

Mientras tanto se multiplican los diseños con su sello. Es más, suele decir que en todas los hogares españoles hay un auténtico Ágatha Ruiz de la Prada. Los más discretos de sus seguidores prefieren las gafas o algún accesorio para su mascota y los más osados, se visten de pies a cabeza con sus creaciones, como la cantante Miley Cyrus. Se sabe, hay variedad para todos.

1960

Nace el 22 de julio en Madrid, en el seno de una familia aristócrata

1981

Realiza su primer desile, en el Centro de Diseño de Madrid, y luego en un desfile colectivo, en el Museo de Arte Contemporáneo

1982

Inaugura su primera tienda en Madrid y expone sus Trajes Pintados

1987

Desarrolla y lanza su primera colección de sábanas en la galería Juana de Aizpuru

1991

Comienza a licenciar su marca. Un año después presenta su primera fragancia

El futuro

En 10 días viajará a la Argentina para participan en la 10ª Cumbre Internacional de Jóvenes Líderes. En octubre se presentará en Montevideo el ballet La Bella Durmiente, para el que realizó el vestuario a pedido de Julio Bocca

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas