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Palermo Caracas: los venezolanos que emprenden en la Argentina

Exiliados, inmigrantes o expatriados, la etiqueta no frena a los que llegan al país y arrancan un negocio, en la mayoría de los casos con epicentro en el barrio porteño de moda

Miércoles 09 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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La inmigración viene naturalmente con el llamado "espíritu emprendedor" de quienes se mueven en busca de mejorar sus condiciones de vida. El año pasado llegaban a la Argentina, en promedio, 30 venezolanos por día, y con la profundización de la crisis en el país gobernado por Nicolás Maduro, el número, al menos, se duplicó.

Si bien no hay estadísticas que detallen cuáles son sus actividades laborales, cada vez ganan un lugar más importante en el ecosistema emprendedor local.

Además de la afinidad política del kirchnerismo con Venezuela, que le ganó el sobrenombre de "Argenzuela" como crítica de la oposición, la relación económica y comercial con el país de Maduro fue intensa.

Foto: Javier Joaquin

Según Marcelo Elizondo, director general de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales: "Entre 2003 y 2013, las exportaciones crecieron 14 veces y llegaron a un máximo de 2295 millones de dólares anuales. Entre los principales productos se encontraban aceite de soja en bruto, leche entera en polvo, maíz, carne bovina deshuesada y vehículos para transporte de mercadería. Como Venezuela efectúa las ventas externas de petróleo desde un fideicomiso que excluye de su comercio exterior nacional, las importaciones desde Venezuela son insignificantes".

Hoy, la situación es otra: "La tremenda crisis en Venezuela desvincula a ese país del comercio internacional en general. Eso afecta a la Argentina y por ello las exportaciones están un 70% por debajo del récord de 2013 (y Venezuela pasó de ser el 5° mercado entre los principales para la Argentina al número 23 el año pasado)", explicó el consultor.

De sonrisa "chévere" y amabilidad genuina, muchos realizan tareas de atención al público, pero cada vez más surgen los locales de arepas, aplicaciones y tecnologías que llevan su nombre y diseños artísticos que marcan su impronta caribeña. Palermo es la zona predilecta de quienes pueden acceder a instalarse en el epicentro cultural porteño. Ya sea para vivir o abrir las puertas de un negocio, su atractivo recae en ser ecléctico, multicultural, con rincones baratos que se ponen de moda y una gran circulación de gente con buen poder adquisitivo. Mientras tanto, a nivel macroeconómico, los desafíos locales palidecen en comparación con los de su tierra natal.

El nivel de inflación, por ejemplo, que enfrenta a funcionarios con economistas y alza las quejas de comerciantes y consumidores, no es comparable con el 1000% que rige en Venezuela.

La inseguridad, si bien en alza y presente como en tantos otros países latinoamericanos, no desvela a los provenientes del país de Maduro. La suba de las tarifas, aunque marca cambios bruscos y alarmantes, para la mayoría de los venezolanos está relacionada con dejar atrás el modelo de subsidios del cual escaparon. En general llegan para instalarse y no arman planes para volver.

Para Elizondo, "la política exterior ha hecho que la Argentina critique severamente a Venezuela en foros internacionales". En general, por la nueva actitud de apertura de la Argentina hacia el resto del mundo, y sobre todo con alianzas con países respetuosos de los derechos humanos, "el nuevo ecosistema político afecta el viejo ecosistema económico", concluyó el consultor.

You Sock: medias con onda: pizzas, Kanye y emojis

Sara Barbera, de 29 años, llegó al país en el 2008
Sara Barbera, de 29 años, llegó al país en el 2008.

Historia: estudió fotografía y moda, hoy tiene su propia firma y además trabaja de recepcionista en un local de crossfit. Su sueño es volver a Venezuela si las cosas mejoran

"Dejé la carrera en Venezuela cuando la situación se empezó a poner fea", asegura Sara Barbera, que llegó a Buenos Aires con la idea de estudiar fotografía junto con su papá, que la acompañó a instalarse en la Argentina. Después de una especialización en moda y algo de experiencia retratando eventos, noches en boliches y producciones para marcas de ropa, ahora tiene su propia firma de indumentaria.

"Empecé estampando medias, armando los patrones con cómics. Después sumé otros productos de indumentaria como remeras y buzos, y también ofrezco el servicio de estampar diseños de otros, como uniformes de restaurantes con logos", suma. Para lanzar su negocio destinó US$ 3500 y asegura que la gente se anima a comprar su producto por Internet sin probarlo ni tocarlo porque "no es costoso" y que su gran crecimiento se dio con las ventas al por mayor.

De la Argentina valora la pluralidad de voces en el diseño, que no todos corran detrás de una misma tendencia y que su negocio, aunque fluctúa, esté creciendo bien. Su sueño, sin embargo, es volver algún día a Venezuela. "Si las cosa mejoran, claro, así como están hoy no podría", explicó. Su familia está en su país de origen y cuando la visitó por última vez se llevó un trago amargo. "La pobreza es tremenda; la inseguridad, inexplicable. Llevé una valija de insumos que iban desde jabón y desodorante hasta medicina", comentó la emprendedora. Por la tarde trabaja en la recepción de un gimnasio de crossfit, donde también estampa prendas deportivas. "Al menos tres veces por día llega un currículum de un venezolano para pedir trabajo", dijo.

Vino Tinto Cocina Andante: lejos de las arepas, una rotisería cool gana Palermo

Moisés Dagui, de 34 años, llegó al país en el 2010
Moisés Dagui, de 34 años, llegó al país en el 2010.

Historia: cocinero y hotelero, abrió un restaurante de comida de buena categoría a precio accesible y con foco en el take out

Moisés Dagüi sirve la bondiola de cerdo con puré de papas, la cáscara de las papas y le suma unos quinotos confitados para uno de los cuatro lugares en la barra de su rotisería. Los clientes que entran al local ya saben qué pedir y quienes circulan por la esquina de Julián Álvarez y El Salvador lo saludan por el ventanal. Estudió administración hotelera en la Universidad Simón Bolívar y agradece que su formación no sea sólo dentro de la cocina: "Acá me dicen «ministro de finanzas» porque soy un obsesivo con medir los costos", explica el empresario gastronómico.

Ganó experiencia en restaurantes de buena categoría en Estados Unidos e Italia; vino a la Argentina con una propuesta de trabajo que no se concretó. Hace unos años que se instaló en la esquina "palermitana" con la idea original de vender comida para llevar, casi sin lugar para atender comensales.

El menú del día sale $ 100 (un precio muy competitivo para la zona), el 70% de sus ventas son "para llevar" y el hit es la comida precocinada (el plato está envasado al vacío y se regenera al colocarlo siete minutos en agua hirviendo). "Lo puedo hacer porque no cobro el servicio", cuenta. Con respecto al momento económico para los gastronómicos, comenta: "Pago veinte veces más la luz que cuando arranqué, pero al precio anterior me la estaban regalando". No se complica con definiciones políticas, pero arriesga un comentario: "La gran diferencia es que el negocio principal de Venezuela, el petróleo, está en manos del Estado. Acá no sucede eso con el campo y por eso la concentración de poder nunca va a ser la misma".

Los globos para eventos vuelan mejor en las redes

Daniel Rodriguez, de 25 años, llegó al país en 2010
Daniel Rodriguez, de 25 años, llegó al país en 2010.

Historia: llegó al país para estudiar publicidad en la UP. Hoy se dedica a la venta de globos y decoración para eventos a través de plataformas digitales

"Mi familia es española. Aunque yo nací en Venezuela, tengo el pasaporte de la Comunidad Europea y podría haber ido allá", cuenta Daniel Alejandro Rodríguez. "Vine a la Argentina para estudiar, pero estoy contento de emprender un negocio en América latina porque se pueden traer ideas de afuera. Hay grandes oportunidades si uno se enfoca en optimizar las herramientas digitales", asegura el emprendedor. Abanico es la iniciativa que creó junto con su socio, también venezolano, Alan Chullmir, en enero de 2015. Venden globos y artículos de decoración para todo tipo de eventos, desde empresariales y publicitarios hasta cumpleaños infantiles. Comenzaron el negocio mientras Daniel estaba terminando su tesis universitaria. Casi todas sus ventas son por Internet, en sus canales de MercadoLibre, OLX, su página web y por consultas en Facebook e Instagram.

"Hicimos desde la decoración para la fiesta del Martín Fierro de Oro, para el whiskey Ballentine, el supermercado Día y Burger King", cuenta. En su experiencia, el beneficio más grande que tuvo a la hora de emprender su negocio fue la baja inversión inicial. "Se puede emprender a través de las redes sociales y de Internet, hacen falta una estética cuidada y entender las claves de las redes sociales. No recuerdo el monto, pero como muchísimo fueron 1000 dólares entre los dos, hace dos años", explica. Se le ocurrió la idea a partir de ver que la competencia tenía una presencia muy chica y una "imagen horrible" en Internet; en general son empresas familiares que no cuentan con un departamento de marketing y no prestan atención al diseño ni a las redes.

Il Posto Mercato: delicias gourmet made in Argentina

Carlos E. Sabate, de 35 años, llegó al país en 2010
Carlos E. Sabate, de 35 años, llegó al país en 2010.

Historia: llegó en 2010 para hacer un posgrado en Agroindustria y terminó poniendo un almacén de productos gourmet en Palermo junto con su mujer

. El campo argentino atrajo a Carlos Eduardo Sabate desde el Caribe hace siete años. El ingeniero agrónomo eligió venir al país para realizar un posgrado en la UCA junto con su pareja, Carolina, de profesión arquitecta, que se especializó en diseño de interiores en la Universidad de Palermo. Les resultaba económico comparado con otros lugares del mundo, contaban con la facilidad del idioma y ya tenían familiares viviendo acá. Al finalizar sus estudios, regresaron a Venezuela, donde pasaron seis meses y decidieron volver a instalarse en la Argentina. Desde ese entonces, fines de 2014, tienen su propio bazar de fiambres, quesos y vinos gourmet en Soler y Humboldt, pleno barrio de Palermo.

"Somos venezolanos pero nos encanta la Argentina, nos sentimos muy bienvenidos acá. Por eso hemos estado mucho más tiempo del que creíamos que íbamos a pasar", dijeron a la nacion. Para poner en marcha Il Posto Mercato destinaron 100.000 dólares a la renovación del local y compra de mercadería. "Palermo da para cualquier tipo de comercio y local, es más fácil que establecerse en otros barrios más caros e igual da acceso a un público enorme", dijo el emprendedor. Si bien la pareja tiene amigos y familiares de su país de origen viviendo en Buenos Aires, se desenvuelven en un grupo bastante multicultural.

A la hora de arrancar su negocio les resultó fácil y amable, sobre todo comparado con su Venezuela natal. Pero una vez abierto tuvieron que encontrar distintas maneras creativas de hacerlo crecer: empezaron a vender comida hecha y alquilan el lugar para eventos como nuevas fuentes de ingresos.

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