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El futuro como incógnita

Miércoles 09 de agosto de 2017
PARA LA NACION

Buena parte de los ganadores en la muy comentada entrega de los premios Cóndor, que otorgó anteayer la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina para valorar la producción local del año pasado, pertenecen al Proyecto Cine Independiente (PCI), entidad sin fines de lucro que agrupa a reconocidos realizadores de nuestro país. Por ejemplo, Ariel Rotter y Benjamín Ávila, director y productor, respectivamente, de las dos grandes triunfadoras de la noche, La luz incidente y Gilda, no me arrepiento de este amor. El dato fue motivo de celebración para los cineastas de esa organización. Pero si alguien preguntara cuál es el estado real de ánimo entre ellos, la respuesta más adecuada sería "de preocupación e incertidumbre".

Luego de la remoción de Alejandro Cacetta como titular del Incaa y su reemplazo por Ralph Haiek, un profesional de importante trayectoria en el mercado de la televisión paga, son muchos quienes creen que el nuevo horizonte del organismo es una distribución diferente del dinero que llega gracias a la ley de cine vigente. En resumen, en lugar de financiar muchas películas medianas o chicas se privilegiaría una cantidad sustancialmente menor de largometrajes de mayor volumen de producción y perspectivas de masividad. Eso puso en alerta a muchos de los directores y también a los actores.

Pero ése no es el único asunto que inquieta. También se habla de una inminente bancarización de los créditos que otorga el Incaa (sería a través del Banco Nación) que, dicen los más escépticos, demoraría aún más las gestiones habituales. Y se reclama por la transparencia en los concursos. En ese sentido, la demora en la puesta en marcha de un nuevo consejo asesor tampoco estaría colaborando con un funcionamiento del instituto que conforme a todos. Otra asociación de directores, DAC (Directores Argentinos Cinematográficos), emitió este año un comunicado en el que se reclama "la normalización administrativa del Incaa a efectos de destrabar todas aquellas producciones que se encuentran demoradas sin justificación válida en los circuitos de administración" del instituto.

Por último, aparecen el tema del costo medio de una película argentina, que tendría que actualizarse para que aquellos que producen cine en el país puedan afrontar sus compromisos sin inconvenientes (se dice que lo estipulado por el Incaa está hoy un 50% por debajo de los valores reales de mercado), y la definitiva puesta en marcha del Cinain (Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional), organismo público destinado a la preservación del material audiovisual, que iba a funcionar en un edificio de Cinecolor ubicado en Olivos que finalmente fue descartado, luego de una denuncia de DAC sobre una supuesta negligencia en el cuidado de miles de negativos en los que esa empresa multinacional habría incurrido mientras estaban en el predio bajo su custodia.

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