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Daniel Bottero, el golfista

Entre Miami y Buenos Aires, el artista disfruta del golf y los viajes, con afición por los tráilers y pasión por los amigos

Miércoles 09 de agosto de 2017 • 12:41
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Daniel Bottero, el ociólogo experto de la semana
Daniel Bottero, el ociólogo experto de la semana.

"El deseo de la rutina está, pero cumplirla es difícil porque tengo que estar flexible a lo que me sucede", explica Daniel Bottero sobre su medio de vida, no solo económico, sino a nivel energético, ya que, luego de horas de pintar en soledad, el contacto social se torna una necesidad. Asegura tener 100% diferenciados los momentos de trabajo de los de distensión. "El miedo de esta actividad es que uno no puede hacer un negocio porque pierde ese instante creativo, romántico. Y la verdad es que ya no es así. Un rato pinto y un rato hago negocios. Eso sí: cuando pinto, no existo más, se me acaban los pensamientos. Me voy a otro lugar a luchar contra el cuadro, contra lo que aparece, y así sale la obra", manifiesta respecto de su proceso creativo. Terminado este, Daniel se despoja de sus ropas de pintor y elige salir de ese entorno. "Me corro de mi lugar de trabajo y empiezo a hacer planes para jugar al golf, verme con mis amigos o invitar gente a casa. No me reúno en el estudio, sino que paso a otro lugar", reflexiona sobre el espacio de intimidad absoluta que es su taller.

Claro que cuando visita Buenos Aires, el artista (desde hace años radicado en Estados Unidos) se convierte en la atracción más popular de su familia. Teniendo hermanos, primos y sobrinos aquí, los almuerzos familiares nunca faltan. "Lo que más busco en Argentina son mis amigos. Y no es que los veo para cumplir, me dan un alimento inmenso", y cuenta de sus planes para este mediodía invernal, en el que almorzará con un amigo íntimo. Un rato más tarde se excusará para atender el celular y contestar el breve llamado de otro amigo, conversación que culmina en: "Nos vemos a la tarde, abrigate". Y si bien es cierto que hace mucho frío, se nota que le sale del corazón.

El golf es uno de sus pasatiempos preferidos. Esté en Buenos Aires o en Miami, los miércoles desconecta el teléfono y se dedica a este amado deporte (y algún que otro sábado también). "En realidad", confiesa, "no sé si me gusta tanto el golf como el momento con mis amigos, porque no iría a jugar solo ni con un extraño. Son muchas horas y muy intensas, en las que ves la intimidad de las personas, porque el golf te saca tu verdadera identidad. La verdad es que lo disfruto horrores", concluye. Fue hace 15 años que un amigo -vaya, casualidad- lo incitó a tomar una clase, y asegura que le cambió la vida. Además, explica que el golf le abrió las puertas a un nuevo ambiente, en el que ahora circula con total naturalidad. Es cierto que la combinación artista-golfista es de lo más original.

A la hora de viajar, suele combinar trabajo con placer. Si tiene alguna exposición o una cita para pintar un mural con niños -práctica que lleva a cabo desde hace años-, aprovecha para turistear un poco y, por qué no, jugar algo de golf. Al vivir en Miami la mayor parte del año, las vacaciones con playa son una redundancia, entonces aprovecha los viajes para conocer lugares históricos. Las idas a Buenos Aires dependen del ritmo del momento. En 2016 se quedó seis meses trabajando aquí. "Veremos qué ritmo se me va haciendo en el año", dice.

"Soy un investigador muy fuerte", explica Daniel sobre el ocio que disfruta en la soledad de su casa, en el que se la pasa viendo videos. Y que quede claro: cuando dice videos, no habla de películas (rara vez se le da por ver una película completa, excepto que sea biográfica o actúe algún actor amigo querido), sino, sobre todo, de tráilers. "Con el tráiler me alcanza", justifica. Videos de psicología, motivación y marketing también forman parte de este repertorio, que él llama alimento. "Cualquier cosa que vea me suma, porque soy muy visual. Les saco agua a las piedras, todo sirve", finaliza.

Ping Pong

¿Algo que no puede faltar en tu valija? Le dedico mucho tiempo a la valija, la armo con anticipación y pienso en todo lo que voy a necesitar. Me molestaría mucho que olvidarme algo me desestructurara el día.

¿Algo que te pone de buen humor? La buena onda. No puedo vivir ni estar cerca de alguien que no tenga buena onda. Cuando estoy con alguien buena onda me salen mejor las cosas.

¿Una obra de la que te costó desprenderte? En un inicio me cuestan todas. Con algunas siento un placer enorme. El otro día me compraron una de mis favoritas, de una serie chica que hice. Me dolió, pero la vendí con todo cariño y me da mucha alegría que la tenga quien la compró.

¿Qué hacés si te ganás la lotería? Lo mismo que ahora. Pienso siempre cómo puedo mejorar mi calidad de vida, y no es con el dinero. Ya hice la prueba: tenía un auto de mucho lujo y no me daba felicidad. Cuando me pregunto qué quiero hacer, la respuesta es pintar. Es lo que me surge. Si me surgiera comprarme una Ferrari, haría el esfuerzo para lograrlo.

¿La mejor decisión que tomaste? Tengo varias. Yo siento que viví varias veces, que nací de nuevo. Una de esas veces fue cuando dejé de fumar hace 30 años, uno de los días más importantes de mi vida. Otra decisión fue cuando me mudé a Nueva York, hace 27 años. Me fui manejando desde Miami hasta Manhattan sin conocer a nadie, guardé todo en un storage, alquilé un cuarto y salí a buscar mi loft.

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