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El líder que occidente busca en las pantallas

Domingo 13 de agosto de 2017
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LA NACION
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Pocos días después de que las playas de Dunkerque, en la costa norte de Francia, quedaran desiertas de soldados británicos con vida -aunque la arena sí estaba repleta de cadáveres y armas abandonadas de todo tipo-, Winston Churchill se dirigió a la Cámara de los Comunes. La huida del continente ante el arrollador avance de los tanques nazis suponía la caída de Europa occidental en manos de Hitler -que antes de que terminara el mes se pasearía por París-, y Gran Bretaña se enfrentaba ahora, sola, a una inminente invasión. Pero en aquella hora de incertidumbre Churchill convertiría con su oratoria la humillante retirada en un repliegue cargado de épica, y lo que parecía una derrota en un triunfo estratégico decisivo.

Lucharemos en las playas, lucharemos en los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas. No nos rendiremos jamás, prometió Churchill aquella tarde a un país conmocionado. Sus discursos ayudarían finalmente a ganar la guerra -y a él el Premio Nobel de Literatura-, y aquel escape de Dunkerque sería en adelante recordado con gloria, como lo demuestra el extraordinario film bélico de Christopher Nolan, convertido en un éxito mundial desde su estreno el mes pasado.

Pero la historia de Dunkerque, y de cómo el liderazgo Churchill la convirtió en una victoria, es un ejemplo más de cómo una generación que no vivió la guerra posa cada vez más, y con creciente admiración, su mirada en el gigante del siglo XX. Además de casi una docena de libros que cada año se publican sobre Churchill, sólo en 2017 dos películas ya han sido producidas en torno de su figura. El film Churchill. La historia oculta del Día-D -en el que al viejo bulldog lo interpreta Brian Cox-, se centra en la relación del Primer Ministro con Eisenhower (interpretado por John Slattery, el Sterling de Mad Men) durante los tensos días previos al desembarco de Normandía. Mientras que Darkest Our (La hora más oscura), con un brillante Gary Oldman de protagonista, aborda los inciertos comienzos de la guerra, cuando Churchill debe decidir si negociar la paz o sostener, en soledad, la batalla contra Hitler.

El año pasado, el norteamericano John Lithgow ya había obtenido aplausos y numerosos premios por su gran interpretación de Churchill en la primera temporada de la serie The Crown, de la que fue un protagonista indiscutido. La permanente revisión de la figura del líder inglés en la cultura popular contemporánea -que no ignora sus defectos ni obsesiones- crece en tiempos en que Occidente padece la ausencia de liderazgos y de estadistas, reemplazados por el marketing político, el culto a las encuestas y la demagogia.

Ningún gobernante prometería hoy sangre y lágrimas a su pueblo. Tal vez por eso la figura de Sir Winston sigue creciendo.

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