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Jordan Spieth se lanza a la búsqueda del Major que le falta para sumarse al Club de los Elegidos

Si triunfa en el PGA Championship, que comienza este jueves en Charlotte, obtendrá el "Grand Slam" y se sumará a Tiger Woods, Jack Nicklaus, Gary Player, Gene Sarazen y Ben Hogan, ganadores de los cuatro majors del golf; Emiliano Grillo será la cara argentina

Jueves 10 de agosto de 2017
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LA NACION
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Jordan Spieth se divierte con la gente en la ronda de práctica, en Quail Hollow
Jordan Spieth se divierte con la gente en la ronda de práctica, en Quail Hollow. Foto: AFP

La primera pregunta que despierta Jordan Spieth es: ¿qué lugar terminará ocupando en la historia del golf? Si alguien estuviera escribiendo su biografía oficial tendría un trabajo continuo en la actualización del relato. El texano no pierde el tiempo: se hizo profesional en 2012 y en seis temporadas ya logró once torneos del PGA Tour, tres de ellos grandes. Es la dinámica deportiva de un superdotado, uno de esos elegidos que aparecen cada tanto y son voraces por naturaleza.

Llamó la atención su semblante tan serio al momento de alzar la Claret Jug, cuando ganó el British Open hace un puñado de semanas. Quizás entienda que aquella gesta en Royal Birkdale es sólo una pieza de un gran rompecabezas que se propuso completar. Tal vez crea que la gloria, en realidad, debe tener dimensiones mucho más grandes. Sentado al borde de un búnker del hoyo 18, durante aquel festejo contenido, Spieth ya estaba mentalizado en el próximo objetivo. Su reto desde este jueves, en Charlotte, será cristalizar el denominado "Grand Slam", la obtención de los cuatro torneos grandes, después de sus victorias en el Masters y el US Open 2015 y éste reciente título en tierra inglesa.

El PGA Championship, el hermano menor de los Majors, es la gran oportunidad para que Spieth se sume al Club de los Elegidos, aquellos que completaron el póker. Embarcado en esta empresa, incluso puede conseguirlo con un récord de precocidad. Tiger Woods -hoy un jugador inactivo- se adjudicó el Major que le faltaba a los 24 años; Jack Nicklaus completó la faena a los 26; Gary Player a los 29; Gene Sarazen a los 32 y Ben Hogan a los 40.

Hasta ahora, el suceso más impactante en la conquista del Grand Slam lo protagonizó Tiger, sobre todo por la determinación y contundencia que exhibió en aquella etapa de esplendor. En 2000, el astro californiano se había llevado el US Open con un récord de 15 golpes de diferencia respecto del segundo puesto, la supremacía más dominante desde el nacimiento de los certámenes grandes. Su paseo triunfal en Pebble Beach significó el tercer Major diferente de su colección y, ante la primera oportunidad que se le presentó, completó el cuarteto: un mes después, en St. Andrews -ni más ni menos-, se adjudicó el British Open y entró de lleno en la historia, por si necesitaba demostrar algo más.

Diecisiete años más tarde, el público que rodee el green del 18 en Quail Hollow podría contemplar otro hito en la línea de tiempo de golf: Spieth, que cumplió 24 años el 27 de julio, es seis meses más chico en comparación con la semana en que Woods se consagró en el Open. Si el texano se impone el domingo eclipsará a Tiger como el jugador más joven en redondear el Grand Slam. Pero claro, tendrá una sola oportunidad en este desafío de ser el de menor edad en alcanzarlo.

Quedará observar cómo maneja la presión este golfista que siempre habla en plural por la incidencia decisiva de su caddie, el profesor de matemáticas de 6° grado Michael Greller. En realidad, cada Major es un objetivo fijado por su equipo al comienzo de cada temporada; es un jugador que piensa en metas supremas y transita en el PGA Tour con una llamativa madurez: "Creo que tendré muchas posibilidades de ganar el cuarto certamen grande, no tiene que ser este año. Si sucede sería genial, un objetivo cumplido para atesorar toda la vida", comentó, antes de ingresar en la cancha con sus compañeros de grupo, Sergio García y Brooks Koepka, los últimos ganadores del Masters de Augusta y el US Open, respectivamente.

El aplomo de Spieth se refleja en varias señales. Una de ellas es que se repuso rápidamente del golpe anímico que significó haber dilapilado el Masters 2016 cuando iba puntero ese domingo, al firmar un cuádruple bogey en el hoyo 12. Más allá del dolor, entendió que esas dos caídas al agua en el par 3 formaban parte de un aprendizaje, y que tendrá al menos dos décadas para intentar darle caza a los 14 Majors de Tiger, forjados en el término de once años (1997-2008). "Me tomará un buen tiempo recuperarme de esto", admitió entonces consternado. No tanto tiempo, a fin de cuentas: al año siguiente, en 2017, se llevó el British Open, además del Travellers Championship y el AT&T Pebble Beach Pro-Am.

Emiliano Grillo acapara las miradas argentinas. El chaqueño es el primer crítico de su juego y no pudo superar el corte en los dos últimos torneos grandes de este año. La falta de paciencia, esa urgencia autoimpuesta, es su principal karma. "Debo ser más paciente y esperar los resultados, no correr detrás de ellos", había comentado en Royal Birkdale. Amigo de Spieth -pertenece a su misma camada- este fanático de la pesca, River y Los Ángeles Lakers quiere renovar su crédito en la elite.

La expectativa de Emiliano Grillo

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