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El dilema de Gallardo en River: cómo superarse y no sufrir tanto las consecuencias de los cambios

El Muñeco modificó una estructura exitosa en River y, de a ratos, estuvo en riesgo la clasificación ante Guaraní; "Podemos dar mucho más", dijo

Jueves 10 de agosto de 2017
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Marcelo Gallardo, el guía de River
Marcelo Gallardo, el guía de River. Foto: FotoBAIRES

El cuerpo técnico de River está integrado por 19 personas que trabajan comandados por una cabeza que siempre está al tanto de todo y que vive en constante proceso de mejora. Marcelo Gallardo es el gran mentor de los últimos tres exitosos años que se vivieron en Núñez, pero no hay forma de que se conforme: ir siempre por más está en sus genes, y para eso sabe que necesita cambiar y adaptarse cuando es necesario.

"¿De dónde saco un Gallardo? Tiene una capacidad de trabajo y una manera tan profesional, que hay que poner una velita y ver si lo podemos mantener", dijo a principios de año el presidente Rodolfo D'Onofrio en una entrevista con LA NACION. Bajo esa misma línea se mantienen dirigentes e hinchas, sabiendo lo que costará encontrar un reemplazante cuando el Muñeco decida partir. Mientras tanto, nada de eso pasa por la cabeza del entrenador, que tras empatar 1-1 con Guaraní y clasificarse a los cuartos de final de la Copa Libertadores, dirigió ayer por la tarde la práctica en Ezeiza para continuar con el proceso que empezó en la pretemporada en Estados Unidos. Especialmente porque sabe que lo que mostró su equipo ante el conjunto paraguayo no lo conformó.

Tras un primer semestre en el que River desplegó, por momentos, un alto nivel de juego con un sistema 4-1-3-2 que también era 4-2-2, Gallardo optó por el ingreso de Enzo Pérez y la salida de Ignacio Scocco para pasar a jugar con un 4-3-2-1 que también fue 4-3-3. La adaptación costó y se sacrificaron virtudes conseguidas, especialmente en el medio campo. La imagen que más lo refleja fue la de Nacho Fernández, cerebro futbolístico del último tiempo, quien estuvo incómodo en su nueva posición recostado por la banda derecha -casi extremo- y recién se mostró activo en el segundo tiempo, con el ingreso de Scocco y la salida de Pérez, en un cambio que derivó en volver al sistema anterior.

"El equipo, en general, no estuvo del todo bien, pero es normal. A mí me hubiese gustado que fuera diferente, pero lo bueno de cuando venís sin actividad y te toca jugar un partido de Copa decisivo, es poder sacarlo adelante, más allá de pasar un mensaje realista. Porque no me quedo con la clasificación. Yo les dije a los jugadores que había que festejar un poquito porque no era fácil, pero mi mensaje no fue de fiesta, ni mucho menos. Y el de ellos tampoco. Porque estaban en el vestuario y sabían que podemos dar mucho más, y que lo vamos a hacer", explicó el DT millonario en la conferencia de prensa.

Con la autocrítica siempre presente y abocado a corregir los errores y potenciar los aciertos, el entrenador festeja lo justo y necesario porque sabe que su equipo sufrió más de lo debido. Pese a que solo estuvo siete minutos en desventaja, Cristian Chávez desperdició una clara situación en el inicio del segundo tiempo que podría haber sido el 2-0 para Guaraní y un cambio radical de la historia.

"Sufrimos por varios motivos. Venimos con poca competencia y nos costó soltarnos. pero siempre nos ha pasado en cada principio de semestre. Hicimos un gran esfuerzo, pero no pudimos encontrarnos en el campo. Hay muchísimo por hacer y se va a ir dando", destacó el Muñeco, y agregó que cada vez que su equipo debió mejorar o cambiar, lo hizo, especialmente en la vuelta a la acción. "Siempre ha sido así y por eso estoy tranquilo, aunque me hubiera gustado que el equipo tuviera más fluidez y precisión. Si bien nosotros tenemos jugadores como para controlar el balón, hoy no lo pudimos hacer porque en muchos tramos fuimos imprecisos. El rival fue exigente y nos incomodó, eso también incidió. Pero estoy convencido de que vamos a ir soltándonos de a poco y mejorar muchísimo".

Con la decisión de elegir a Germán Lux en lugar de Augusto Batalla, a quien consolidó como titular durante el último año, Gallardo dio otra muestra más de que la renovación y las decisiones a tomar no son un problema para él. Por eso, sobre el sistema de juego, suele elegir no ser contundente en el análisis y no cierra puertas a posibles modificaciones.

"Trabajo pensando en lo mejor para el equipo en cuanto a funcionamiento, características de futbolistas y rendimientos. Eso va a ir variando dependiendo de cómo se vayan encontrando los jugadores. Yo no me encierro o fijo un sistema. los jugadores te van mostrando de qué manera podemos funcionar mejor. Y eso se va a ir dando con el correr de los partidos. No se puede hacer un análisis después de trabajar duro en una pretemporada. Hay que ser medidos, con el correr de los partidos vamos a ver un mejor funcionamiento", sentenció el entrenador.

Son 32 definiciones directas las que ha disputado River de la mano del Muñeco, entre torneos nacionales e internacionales. De ellas, ganó 25 y perdió tan solo siete. La última, ante Guaraní, le permite seguir soñando con la presente Libertadores. "Somos competitivos. Lo hemos mostrado siempre en estas situaciones de Copa, de instancias de mano a mano. Y esa competencia nos ha dado mayores alegrías que tristezas. Es bueno seguir sosteniéndonos con eso".

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