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El sol gana el domingo

Ventoso e inestable hasta el sábado, inclusive; el domingo mejora

Diego Angeli

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PARA LA NACION@Jopoangeli
Jueves 10 de agosto de 2017 • 00:14
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Ilustración Costhanzo
Ilustración Costhanzo.

Jueves: ataque nocturno

Para hoy se espera un día muy ventoso en la ciudad. No malgaste su tiempo peinándose, el chiflete exterior puede dejarlo como Einstein y encima quedarle mejor. Si es turista escocés evite sus atuendos típicos. Aunque el viento nos cause una percepción más fría de la temperatura se trata de aire caliente llegando a nuestra zona solo que en su velocidad es imposible percibirlo templado. La máxima se estima en 17°C en una tarde donde los nubarrones nos dejarán sin cielo. Hay probabilidad de tormentas cerrando el día, algunas simulaciones las ubican cruzando la frontera de la medianoche, en las primeras horas de mañana.

Viernes: al viento sumale la lluvia

Ráfagas y chaparrones serán el menú porteño del día intercalado por algunas mejoras temporarias. Sigue la baja presión en superficie y nos deja un día entero de malas condiciones meteorológicas. El tope térmico se prevé en 16°C con la misma ecuación del jueves: la exposición al viento dará una sensación de temperatura mucho más baja aparte de dejarte en ridículo batallando contra un paraguas dado vuelta en medio de la calle.

Sábado: mejorando antes de la noche

El fin de semana comienza con nuestro cielo todavía tapado por los cúmulos que siguen descargando lluvias y lloviznas intermitentes. Se espera en algún momento que rote el viento a sudoeste y empiece a limpiar la nubosidad. En algunas simulaciones lo logra recién a la noche, en otras corridas el sol sale bastante antes. La temperatura límite es de 16°C y a pesar de las dudas vespertinas, todo parece indicar que la noche estaría a salvo.

Domingo: la urna no se moja

La jornada electoral marca la vuelta del sol al río de la plata, en un día mayormente soleado, con moderada humedad y viento leve. Una jornada muy tranquila, sin sobresaltos ni estridencias. Ojalá se haga extensivo al clima político. La máxima sube un par de grados por la ayuda del sol y el viento oeste. El domingo redime una semana que tuvo a Febo visitándonos a cuentagotas.

Tengan un plácido domingo, disfruten la jornada electoral. “Las urnas están bien guardadas” grita un viejo en la otra cuadra. No se asusten. Tiene una casa funeraria.

El sol al mínimo

Cada once años el sol suele tomarse un pequeño respiro. Su actividad decrece hasta que sale de su letargo varios meses después. Y ese es el casillero actual donde nos encontramos, rumbo a un “mínimo solar”, tal su nombre académico. El próximo empieza en el año 2019 y termina en el 2020.

Las manchas solares son un síntoma del funcionamiento solar. A mayor acción en su masa coronal, su superficie se verá más manchada. Por contrapartida, cuanta menos actividad se registre se verá mucho más limpia.

Durante el período de abulia solar se registran algunos pequeños cambios en nuestro planeta, si bien la variación de la radiación ultravioleta en menor al 2% a veces hace al aleteo de la mariposa responsable del caos. La química atmosférica suele variar durante un mínimo solar y la leve atenuación de algunas variables puede cambiarle el régimen de lluvia y temperatura a una región. A nivel global no pasa nada significativo

Lo que hay que tener en cuenta es que no toda la actividad solar está basada en su superficie. Lo que nos importa es el calor de su núcleo, que no se altera en absoluto en este proceso. Lo que cambia es su campo magnético exterior y allí resida la principal preocupación. Para entenderlo tenemos que imaginarnos un imán. Su campo magnético es fijo, estable, constante. El sol es todo lo contrario, donde los campos se mueven y varían de manera violenta entre el plasma incandescente y los gases ionizados. En los períodos de menor actividad el campo magnético solar ofrece un bloqueo más débil a todas las ondas y partículas que eyecta, por eso estaremos más receptivos a los típicos trastornos del viento solar

Por fuera de este bucle de once años hay segmentos de muy baja actividad. Estos ciclos marcaron cambios realmente importantes en el clima. Repasemos los más importantes “mínimos solares de la historia”

Mínimo de Spörer: (1450–1540) Todavía las manchas solares no se habían descubierto, pero la variación del contenido de carbono-13 en los anillos de los árboles guardaba perfecta relación con la actividad solar. Fue un período de drásticos cambios climáticos que recién se normalizaron en 1570

Mínimo de Maunder: (1645-1715). El sol se quedó prácticamente sin manchas solares pasando de 40.000 spots a menos de 50. Las temperaturas en Asia y Europa bajaron 4°C en promedio. En este lapso se siguieron observando auroras boreales lo cual planteó que el viento solar no disminuye a pesar que el sol se aplaque.

Mínimo de Dalton: (1790-1830). Otro período de temperatura más baja de lo habitual amplificado por la fuerte actividad volcánica. En 1815 explota el monte Tambora y deja sin verano al planeta.

En los últimos 8 mil años hubo 18 períodos de mínima actividad solar y todo parece indicar que en las próximas décadas podemos inaugurar un nuevo segmento.

Eso es todo amigos! Nos volveremos a encontrar el próximo lunes!

@JopoAngeli

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