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Algunos problemas frecuentes en la pareja

Jueves 10 de agosto de 2017 • 01:48
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La pareja es "el tercero" que construimos los dos. Es una construcción diaria que depende de ambos. Es importante, tomarse el pulso afectivo a menudo para que cada integrante pueda chequear cómo está funcionando la relación.

Estas son algunas de las inquietudes por las que la gente me suele contactar sobre el tema de la relación de pareja:

1.Mi pareja se opone a que yo estudie. Toda oposición a que el otro estudie, haga un curso o vaya a determinado lugar es lo mismo: la expresión de los celos. Es la sensación de que hay un "tercero" que se mete y amenaza con destruir el vínculo entre él y ella. Los celos son "miedo a que te independices y me dejes". De allí, que aparezca la conducta del control: "No quiero que vayas a ese lugar; no me gusta que te vistas así", etc.

2. Estoy casada y me siento sola. Uno puede estar a metros del otro pero a kilómetros de distancia afectiva. La pareja debe construir intimidad a partir de cosas sencillas, como hablar cada día por teléfono, hasta generar nuevas rutinas. Ciertas rutinas son muy saludables en la pareja. Por ejemplo, almorzar o cenar juntos son rutinas deseables pero hay otras que no son indispensables y es ahí donde tenemos que generar un pequeño cambio. Decimos en psicología que lo mínimo es lo máximo.

3. Mis hijos están peleados entre sí. Cuando los hermanos pelean entre sí, en la mayoría de los casos lo hacen por la diferenciación. En el fondo, se enfrentan por la "primogenitura": el amor exclusivo de mamá y de papá. En última instancia, las peleas entre hermanos ocurren porque la persona se siente más querido por mamá o por papá. Por eso, algunos hermanos adultos pueden ser socios en un negocio y terminar enemistados. Cuando en una familia fallece la abuela y deja "la mantilla" como herencia, los que quedan no pelean por la mantilla sino por una deuda afectiva que no está saldada.

4. Mi ex pareja me estafó. La manipulación es difícil de descubrir porque justamente su intencionalidad es funcionar en secreto. Cuando ésta se repite, es necesario aplicar la autocrítica, la introspección, para ver por qué tenemos la tendencia a caer en ello. Una vez nos pueden engañar pero, cuando somos engañados en más de una oportunidad, tenemos que mirar hacia adentro. El manipulador nos ofrece "a" para sacarnos "b". Si nos damos cuenta de que nos sacaron "b", luego debemos descubrir cuál es ese "a" que constituye nuestra vulnerabilidad o carencia afectiva que el otro nos entregó.

5. Mi pareja no reconoce mis logros. Muchas personas creen que reconocer al otro es desmerecerse a sí mismas. Por lo general, son inseguros y viven con rivalidad y competencia. "No me valoran" es la expresión de "no me valoro", lo cual lleva a algunos a no sentirse confiados y siempre tener que hacer algo para reafirmar su estima mediante el reconocimiento externo.

6. Con mi pareja perdimos todo, tenemos que volver a empezar. Siempre es importante cercar la frustración: el área donde no nos va bien. Y, sobre todo, no sobre generalizar. Podemos tener un problema con un hijo en un área y no por eso ser malos padres. A veces, hay que bajar para subir. Cuando alguien pierde, por ejemplo, un puesto de gerente, tiene que atreverse a bajar algunos escalones para volver a subir a través de su buen trato, su presencia, su gentileza. Uno puede caerse de la cima sin perder nunca el camino que alguna vez lo llevó hasta allí. En estos casos, es fundamental que la pareja se apoye y se estimule mutuamente.

Todo problema de pareja tiene "su" salida. Para encontrarla, necesitamos armar el "cerebro de pareja", el nosotros que brinda las herramientas para enfrentar y superar juntos cualquier dificultad, por dura que ésta sea.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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