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Cinco sitios históricos imperdibles en La Provenza

Una ruta por los vestigios del Imperio romano en el sureste francés

Domingo 13 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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Puente de 275 metros de alto sobre el río Gardon
Puente de 275 metros de alto sobre el río Gardon.

1. Un acueducto: le Pont du Gard.

Son los romanos quienes dieron su nombre a la comarca francesa: a principios de nuestra era, la Provenza era la Provincia Romana, una región estratégica entre las penínsulas de Italia y España. La latinización fue intensa y hasta hoy sigue teniendo uno de los mayores conjuntos de vestigios de la civilización romana. Entre los más impresionantes se encuentra el Puente del Gard, o Pont du Gard, que es en realidad -y a pesar de su nombre- un acueducto que cruza un valle encajonado. Formaba parte de una obra hidráulica que llevaba agua potable a la ciudad de Nemausus (la actual Nîmes). Hace dos mil años los ingenieros construyeron puentes y túneles para sortear valles y montañas. La mayoría fueron demolidos, pero queda su obra maestra: el majestuoso puente de 275 metros de alto sobre el curso del río Gardon. Como es uno de los monumentos más visitados de Francia se ha construido un complejo interpretativo con negocios, playas de estacionamiento y restaurantes en la entrada. Desde allí se puede ir hacia distintos puntos para contemplar el puente, bajar al río o participar de una visita guiada hacia sus dos pisos superiores, conociendo partes de los canales y túneles todavía visibles.

2. Un templo: la Maison Carrée de Nîmes.

Conocida como la Casa Cuadrada, un templo que se conserva desde antes de Cristo
Conocida como la Casa Cuadrada, un templo que se conserva desde antes de Cristo.

La Colonia Augusta Nemausus fue una de las principales ciudades romanizadas y contaba más de 20.000 habitantes al principio de nuestra era. Con el tiempo, su nombre fue acortado a Nîmes, pero conservó su espíritu y su legado romano a través de una de las mayores muestras de edificios y vestigios de la época clásica: una puerta monumental, una torre fortificada, varios templos, un sistema público de alcantarillas y cisternas, un anfiteatro en perfecto estado y muchas piezas que se conservan en el museo arqueológico local. Ninguno es tan famoso como la Casa Cuadrada -en realidad un templo de plano rectangular- que se conservó en su estado original y es el símbolo del nivel de perfección que alcanzó la arquitectura romana. Sin agregados ni destrucciones, se la puede apreciar tal como estaba en el primer siglo antes de Cristo, al momento de su construcción, cuando fue dedicada al culto imperial.

3. Una ciudad: Glanum, St. Rémy de Provence.

Pompeya no es el único campo de ruinas que permite recorrer el trazado urbano de una ciudad romana. Entre las colinas de la Provenza, sembradas de olivares y lavandas, Glanum fue abandonada a mediados del siglo III y nunca más ocupada. Las casas, templos y palacios sirvieron como cantera de piedras para los pueblos vecinos a lo largo de los siglos. Hoy sólo quedaron en pie las bases de las construcciones, algunas columnas y pocos fragmentos de los edificios públicos más importantes. Sin embargo, las calles conservaron buena parte de su pavimento original, como la "avenida central", en realidad una alcantarilla empedrada. Glanum fue un próspero centro comercial, termal y religioso de celtas helenizados primero y luego romanizados. Además de la visita a ese sitio, del otro lado de la ruta y al lado del estacionamiento, están dos de los principales símbolos romanos de la Provenza. Se los conoce como Les Antiques (Los Antiguos). Se trata en realidad del cenotafio mejor conservado de la época clásica (construido hacia el año 20 aC y dedicado a los nietos del emperador Augusto) y de un arco de triunfo del primer siglo de nuestra era.

Glanum fue un próspero centro comercial, termal y religioso
Glanum fue un próspero centro comercial, termal y religioso.

4. Un anfiteatro: las arenas de Arles.

La Arelate de los romanos es la Arles de nuestros días, una ciudad que fuera pintada por Van Gogh. Está en el lugar donde se separan los dos brazos del Ródano para formar un delta que avanza en el Mediterráneo. Su destino y su bonanza fueron sellados cuando apostó a Julio César en sus luchas contra Pompeyo. Recibió a partir de entonces honores y privilegios que la transformaron en una de las ciudades más importantes de la Provincia Romana. Fue una Roma en miniatura con un foro, un teatro, un anfiteatro, una zona de mausoleos de ricos vecinos (los Alyscamps, retratados por Van Gogh), rutas pavimentadas, templos y muchos otros edificios públicos. Se han conservado torres, sarcófagos y los asentamientos del teatro. Y sobre todo el anfiteatro. El monumental edificio domina todo el casco antiguo, a orillas del río. Su arena central es levemente oval y las gradas y sus paredes han quedado en pie en buen estado, a pesar de haber servido de fortificaciones durante el medioevo (la ciudad se contrajo y se trasladó a su interior). Una vez recuperado, fue devuelto a su antiguo propósito de diversión. Hoy es un lugar de corridas de toros y festivales de música.

5. Un teatro: Orange.

Como premio por sus largos años de servicio, los legionarios romanos recibían terrenos en las regiones conquistadas. Este uso es mencionado varias veces en las aventuras de Astérix. Existían documentos administrativos de las parcelas que cada soldado recibía y en Orange se pueden ver todavía fragmentos de mármoles grabados con las listas de ese catastro y sus beneficiarios. Pero la ciudad se enorgullece sobre todo de dos monumentos que recuerdan sus orígenes romanos. Se trata de un arco de triunfo y especialmente del teatro antiguo mejor conservado de Europa. Es una verdadera joya arquitectónica que ha atravesado los tiempos sin muchos daños. En la actualidad sigue cumpliendo el mismo papel que en los tiempos de la Pax Romana y sirve de lugar de conciertos y de representaciones teatrales. Su cavea, sus gradas, su scaena y su orchestra están tal como las construyeron los veteranos de la segunda legión de Julio César. Sólo faltan la maquinaria, el techo, las telas y los instrumentos de amplificación de voces. Llama la atención la excepcional calidad acústica del monumento, bien apreciada por los músicos que graban regularmente allí discos en vivo.

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