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Cuál es el auto preferido de Juan Gil Navarro y por qué elige la moto para la ciudad

Aprendió a manejar con un Fiat 128 y si bien prefiere la moto para moverse en la ciudad, dice que el auto es su compañero

Sábado 12 de agosto de 2017
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El actor Juan Gil Navarro
El actor Juan Gil Navarro.

Juan Gil Navarro es un actor que siempre sorprende por su ductilidad. Luego de encarar varios trabajos en el exterior, actualmente participa de la serie La fragilidad de los cuerpos interpretando a Federico. En un impasse del vértigo actoral, Juan comenta como fueron sus comienzos en la conducción: "Aprendí a manejar a los 16 años en un auto muy viejito, un Fiat 128 que era de mi mamá. Me enseñaron ella y su novio de entonces. Me decía que tratara de pensar que todos los demás manejan muy mal y que debía estar muy atento y saber que en cualquier momento podía salir un chico de entre dos autos a buscar una pelota y que hay que reaccionar en un instante. Además, me aconsejaba que estuviera controlando todos los autos a través de los espejos y no sólo al de adelante, para anticipar sus acciones".

En ese mismo auto Juan rindió su examen de manejo y tuvo su primer choque practicando estacionamiento. "De hecho, hoy manejo acordándome de esos consejos y con mucho cuidado; tengo en cuenta lo que pasa por delante del que va adelante y de los que van por atrás", dijo.

Si bien fue propietario de varios autos dice que sólo a los 30 pudo comprar el que quiso desde los 12 años, un Land Rover Defender: "Lo tuve ocho años y con él recorrí todo el país. Para mí no hay auto ni marca más confiable. Estuve y recorrí toda la Patagonia, fui a la Mesopotamia hasta Formosa, anduve por el centro, por Córdoba, di vuelta por todos lados. Aunque no llegué hasta el Noroeste, con ese 4x4 accedí a lugares únicos, que con otro vehículo ni siquiera lo hubiese pensado".

Respecto de las marcas que lo atrapan, afirma categóricamente que son las inglesas: "Tienen la mejor mecánica. Es más, hasta hace poco tuve una moto Triumph Bonneville. La ingeniería inglesa es en la que tengo puesto mi corazoncito. La mecánica es súper confiable e irrompible. Entiendo que las personas hablen muy bien de las marcas alemanas (y tengo el mayor respeto por ellas), pero para mi no hay nada como mi Land Rover y si tengo que elegir otra marca, no lo dudo: inglesa".

Asegura que le gusta meterle mano a los autos viejos y desliza una crítica a los coches modernos: "Hoy son tan tecnológicos que no se puede hacer nada y hay que llevarlos al taller especializado. Antes uno podía arreglar cosas y es por eso que me gustan tanto los autos viejos, ya que me permiten despuntar el vicio de mecánico; puedo levantar el capot, saber dónde está todo, me encanta", contó entre risas.

Al hacer una comparación entre el modo de conducir en Francia, Uruguay y Chile, donde lo hizo, destacó que es diametralmente a lo que sucede en nuestro país: "Me encantaría que pudiéramos entender ese civismo. Por ejemplo, si una mujer con un carrito, un chico o un anciano cruza por una esquina y sobre la senda peatonal, hay que detenerse; esa conciencia no existe, por lo menos en la ciudad de Buenos Aires, y es lamentable que sea así".

Con la moto destaca su prudencia y el acuerdo con su esposa: mientras ella va en el vehículo familiar, un Peugeot 308, él usa la moto. "Porque en la ciudad me resulta mucho más fácil ir en moto que en auto". Y agrega: "Mejorar este tránsito es simple, sólo hay que cumplir las leyes, no hay que cambiar nada. No se necesita a la Policía sino que quienes usan la calle para transitar respeten las normas, desde el peatón hasta el conductor. Si se empezara a tener conciencia que las personas que están al volante pueden quitarle la vida a un familiar tuyo, manejaríamos distinto".

Cuenta que nunca fue obsesivo con la limpieza del vehículo y que más bien lo prefiere "un poco sucio", pero asegura que sí está pendiente del cuidado y de hacerle el service en tiempo y forma. Agrega que tanto en su profesión como en su vida personal el auto ha sido su compañero: "Durante las grabaciones, las siestas que me hacía en el Land Rover eran enormes porque era tan grande atrás que resultaba sumamente cómodo; de hecho, tenía un colchón y todo lo que necesitaba".

Finalmente, el actor reconoce que uno de sus grandes placeres es "asistir a las presentaciones de los autos como el Salón del Automóvil o Autoclásica" y todos los encuentros donde entre en contacto con estas máquinas. "Eso para mi siempre es un placer enorme", culmina.

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