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La fusión urbana 2.0 de J Balvin conquistó el Luna Park

A bordo del #Energía Tour, el exitoso artista colombiano revalidó su estupendo presente profesional frente a una fervorosa audiencia seducida por sus contagiosos hits

Viernes 11 de agosto de 2017 • 02:45
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PARA LA NACION
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JBalvin, en el Luna Park
JBalvin, en el Luna Park. Foto: Mono Gómez

Guste o no, y con una enorme cantidad de seguidores como así también de detractores a nivel global, la música urbana, y el reggaeton en particular, parece haber ganado la pulseada frente a los escépticos que, casi desde el principio, tildaban al fenómeno de mera moda pasajera. Lo cierto es que con el transcurso del tiempo, y a través de la perseverancia y un verdadero trabajo de hormiga, los más talentosos e ingeniosos no sólo lograron vencer los prejuicios e incluso conquistar audiencias más allá de Latinoamérica, sino que despertaron la atención de artistas mainstream de diversas latitudes y estilos viralizando así la propuesta hacia límites insospechados.

Uno de los principales responsables de esta situación es, sin dudas, J Balvin, protagonista estelar de la llamada segunda generación del reggaeton, quien gracias a su notable curiosidad y gusto por la experimentación logró exitosas colaboraciones crossover con disímiles nombres de la talla de Justin Bieber, Pharrell Williams, Ariana Grande, Major Lazer y, más recientemente, el DJ y productor francés Willy William, entre otros. Todo esto, más el gancho de la mayoría de sus temas, el suceso de su álbum Energía y los constantes galardones recibidos, números 1 en todos los rankings y records batidos en las diferentes redes sociales, lo posicionan en un presente profesional superlativo. Y es justamente en ese momento en que el celebrado cantante y compositor colombiano oriundo de Medellín arribó a Buenos Aires, luego de visitar Panamá, Bolivia y Uruguay y antes de una escala en la provincia de Córdoba prevista para hoy viernes.

JBalvin, en el Luna Park
JBalvin, en el Luna Park. Foto: Mono Gómez

Tras la apertura a cargo de la sensual compatriota Karol G, el #Energía Tour dio comienzo ante un Luna Park con localidades agotadas y brindando una cerrada ovación a un J Balvin exultante y que, sin respiro, atacó con "Veneno", "Mi gente" y "Safari". "¿Están listos para llevar el show a un nivel más?", desafía el anfitrión. Y tras la respuesta afirmativa de una audiencia mayormente adolescente y familiar, desde el escenario la proposición es seguir bailando y agitando de la mano de "Bobo", "Yo te lo dije" y "Bonita".

Una atractiva puesta en escena basada en humo, explosiones, papel picado, luces de todos colores y cuatro imponentes paneles de led secunda a JB que, a diferencia de otros colegas que en vivo suelen apoyarse sólo en pistas grabadas, se presenta acompañado por un cuerpo de acrobáticos bailarines y La Familia, un sólido cuarteto clásico de bajo, guitarra, teclados y batería (con una soberbia labor del percusionista Marcus Thomas) más el plus tecnológico del DJ y segunda voz José Rivera Mazo, algo así como la rueda d auxilio de la estrella de la velada. El incansable despliegue escénico a lo largo de todo el show sumado a su simpatía y excelente predisposición permiten disimular un desempeño vocal discreto que relata historias en torno a encuentros y desencuentros de pareja, traiciones, desengaños, despechos y demás situaciones amorosas.

JBalvin, en el Luna Park
JBalvin, en el Luna Park. Foto: Mono Gómez

Aunque en esta especie de clase de zumba multitudinaria parece no importar tanto lo que se dice sino lo que marcan el ritmo y el sabor latino despegando al público de sus asientos para hacerlo mover las caderas y los pies sin interrupciones. Un mar de flashes de los celulares diseminados por todos los rincones del estadio resulta la escenografía ideal para "Snapchat", preludio de un tramo final que colmaría las expectativas de sus fervorosos seguidores a través de los hits "Sigo extrañándote", "6 AM", "Sorry", "Ay vamos" y todo el simbolismo y la iconografía oriental que rodea a "Ginza".

Se cerró así una noche consagratoria para J Balvin en la Argentina, cuya carta ganadora y distintiva quizás radique en la ingeniosa e irreverente fusión urbana que nace de mixturar el reggaeton portorriqueño con sus raíces rítmicas colombianas, el hip hop y el R&B, cubriendo todo con una sonoridad contemporánea que le da ese touch 2.0 a su propuesta.

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