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En 2008, Ricardo Jaime quiso comprar Aerolíneas Argentinas y ofreció US$150 millones

Un intermediario presentó una oferta que el grupo Marsans no aceptó; los hechos aparecen en el laudo en el que el Ciadi condenó al Estado

Viernes 11 de agosto de 2017 • 15:13
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LA NACION
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Foto: Archivo

Hubo una Argentina que no fue, con negocios que florecían y grupos empresarios que querían hacerse de activos. Pero algo falló y quedó trunca. Allá por 2008, cuando el kirchnerismo transitaba la crisis con el campo, Ricardo Jaime intentó comprar Aerolíneas Argentinas a través de su lobista de confianza, Manuel Vázquez. Nueve años después, uno en Ezeiza y otro en su domicilio con un GPS adosado al tobillo, aquellos protagonistas de la adquisición fallida están detenidos.

La historia salió a la luz en el reciente laudo en el que el tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi) condenó al Estado argentino a pagar US$ 320 millones al grupo español Marsans por los daños que le infringió cuando -en 2008- expropió Aerolíneas Argentinas, Austral, Aerohanding, Optar y Jet Paq.

Todo se inició a principios de 2008- según se desprende del documento- cuando los representantes del fallido Grupo Marsans recibieron en España a un grupo de inversores interesados en la compra de las Aerolíneas se comunicó con ellos. "Este grupo estaba encabezado por Manuel Vázquez, un supuesto asesor del Secretario de Transporte Jaime, y Miguel Ángel Llorente, un inversor privado", se lee en el expediente.

El testaferro de Jaime llegó entonces a ofrecer 150 millones de dólares por la línea aérea que, pocos meses después, pasó al Estado. "Si bien no parece que tuviera un puesto gubernamental oficial, las demandantes afirman que, sin embargo, se trataba de un "asesor" del secretario de Transporte, y que, por lo tanto, las negociaciones que encabezaba eran negociaciones "de facto" con el gobierno argentino", se indica en el escrito.

Ricardo Jaime, detenido el 2 de abril del año pasado
Ricardo Jaime, detenido el 2 de abril del año pasado. Foto: Archivo

Según declararon tres ejecutivos de Marsans quedó claro que lo que les transmitía el negociador era que el Gobierno quería "una venta y transferencia del control resuelta rápido y en silencio".

Para la Justicia argentina, Vázquez y Jaime actuaron como coautores en diversos delitos. Por caso, la causa que instruye el juez federal Julián Ercolini por la compra de materia rodante usado a España y Portugal ya fue elevada a juicio oral.

En ese procedimiento se dictó la prisión preventiva de ambos que Jaime cumple en Ezeiza y Vázquez en su domicilio. Llorente, el supuesto empresario que encabezaba aquel grupo empresario, también estuvo implicado en la causa de la compra de chatarra ferroviaria pero no quedó imputado. Según las constancias era un intermediario en España en los negocios que hacían Vázquez y Jaime.

La defensa del Estado rechazó la afirmación de que el grupo de inversores que ofreciera los 150 millones de dólares por Aerolíneas fueran representantes de facto del Gobierno. Sin embargo, en varias cartas oficiales que constan en la causa que instruyó Ercolini, Vázquez firmaba con membrete oficial y se presentaba como asesor de la Secretaría de Transporte.

Tres testigos ofrecidos por Marsans de apellidos Pascual de Riva, Pascual Arias y Muñoz Pérez, concuerdan en la participación de facto del Gobierno en este intento de operación. Sin embargo, el Tribunal sostiene que "las pruebas documentales que obran en el expediente no son concluyentes".

Pese a que no se pudo probar que detrás de la oferta de Llorente se encuentre el Estado, no quedaron dudas de que Jaime y sus socios sí intentaron hacerse de Aerolíneas, Austral, Jet Paq, Optar y Aero Handling.

Existe una carta del 2 de abril de 2008 firmada por Miguel Ángel Llorente dirigida a los dueños de Marsans, Gerardo Díaz Ferrán (hoy detenido en España) y Gonzalo Pascual Arias (fallecido) que incluyó los términos propuestos de la oferta, aunque esa misiva no contiene mención alguna a Vázquez ni al Gobierno. La respuesta llegó el 3 de abril de 2008 y fue escrita por Vicente Muñoz Pérez, presidente de Marsans. En esa misiva, el ejecutivo rebatió con un precio de venta superior, e incluyó, asimismo, como condición para avanzar que cada uno de los potenciales compradores se identifiquen por nombre y porcentaje de titularidad.

Aquella historia había tenido inicio al más alto nivel. Durante la Cumbre Iberoamericana en Chile en noviembre de 2007, Díaz Ferrán y Pascual Arias se reunieron con el entonces presidente Néstor Kirchner, con la electa mandataria, Cristina Kirchner y con el presidente de España José Luis Zapatero para analizar el estado de Aerolíneas. Según Marsans, durante esa conversación, el Gobierno manifestó que no estaba interesado en comprar la compañía.

Pero entre el dicho y el hecho hay una larga distancia. Ese mismo mes, ya con los Kirchner de regreso en el país, el Gobierno notificó su intención de ejercer su opción de comprar un 15% adicional de las acciones de Aerolíneas, una posibilidad que tenía desde un acta de compromiso de 2006. Sin embargo, la opción nunca se ejerció o implementó. Después de aquel movimiento, llegó la comunicación de Vázquez.

Todo cambió desde entonces. Jaime, Vázquez y Díaz Ferrán están presos. Y Aerolíneas terminó estatizada a cambio de un peso. Eso sí, se pusieron 678 millones de dólares en promedio por año en subsidios desde entonces, además de tener un laudo en contra para pagar a aquellos vendedores otros 400 millones adicionales.

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