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El último heredero del sonido de la orquesta de Aníbal Troilo

José Colángelo, pianista de Pichuco entre 1968 y 1975, participa de un rescate de la histórica formación con jóvenes músicos

Sábado 12 de agosto de 2017
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LA NACION
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"Soy el último de los mohicanos", dice José Colángelo, el único músico sobreviviente de la orquesta de Aníbal Troilo, con un gesto melancólico que asoma en sus ojos. El pianista está sentado solo en un banco de madera, como un boxeador en la esquina de un ring, con la actitud corporal de quien sale a jugarse los últimos rounds. "Van pasando los años y soy muy feliz con mi gente, mi familia, ¿sabés? Yo ya la hice. Ojo, no me entregué. Siempre sigo pensando que lo mejor está por venir, pero gracias a Dios no me puedo quejar. A veces me pongo a ver revistas y notas, y bueno, caramba, lo mío es largo."

La escena transcurre en un pasillo húmedo del Sindicato Argentino de Músicos (Sadem), donde el pianista de 77 años está ensayando junto a una camada de jóvenes intérpretes, con un promedio entre 25 y 35 años, el repertorio y los arreglos de la mítica orquesta de Aníbal Troilo, con la que debutó el 8 de noviembre de 1968. "Con Troilo pasó una cosa muy linda -recuerda con un brillo en los ojos-. Yo estaba trabajando en un bolichón de Güemes y Malabia llamado Matinata. En ese momento estaba conmigo Ciriaco Ortiz. Un tipo se puso al lado mío mientras estaba tocando y me dice: «¿Usted es Colángelo? Me pidió el maestro Troilo que le preguntara si quiere tocar con él». Recuerdo que Ciriaco dejó el bandoneón, se rascó la cabeza y me dijo: «Decile a tu mujer que compre otra olla. Vas a comer todos los días, ahora»."

A los 77 años, el pianista se mantiene activo
A los 77 años, el pianista se mantiene activo.

Colángelo tocó con la orquesta de Troilo, del 68 al 75. "Soy el único heredero de su sonido, el único que quedó vivo." El festival de tango le encargó al director Juan Carlos Cuacci y a Pepe Colángelo rescatar el sonido de esa emblemática orquesta típica, al cumplirse los 80 años de su debut, que se podrá escuchar hoy, a las 20, en la Usina del Arte. "La orquesta de Troilo tenía un misterio, que siempre sonaba bien. El Gordo tenía tanta mística que por ahí grabábamos y cuando queríamos tocar algo decía: «No pibe, la primera toma es la sincera». Era genial en tantas cosas que cuando uno le preguntaba cómo hacer un solo contestaba: «Pibe, usted tiene, ¡ponga!» Un tipo muy generoso."

El pianista, arreglador y compositor tiene un largo recorrido con el tango. Además de tocar con Troilo, participó en la Orquesta de Leopoldo Federico y formó en 1969 su emblemático cuarteto, en el que tocaban Néstor Marconi en bandoneón, Omar Murtagh en contrabajo y Aníbal Arias en guitarra. También acompañó en distintas formaciones a voces como las del Polaco Goyeneche, Susana Rinaldi, Alberto Marino, Héctor Mauré, Raúl Berón, Alba Solís y Nelly Vásquez. En el futuro cercano aparece la grabación de un nuevo disco de piano solo y grabando sus composiciones: "Tengo unas cien hasta el momento".

En 2016 tuvo una parada difícil. Un cáncer de pulmón lo alejó de los escenarios unos meses. Todavía recuerda la escena en el quirófano. "Lo miré fijo al doctor y le dije: «Usted es la última cara que veo y la primera que quiero ver»." La operación fue un éxito. A los dos meses, José Colángelo estaba tocando el piano de nuevo, entero, con una energía renovada. "Ya no fumo más. Dejé la noche. Durante muchos años fui un fumador pasivo, en lugares en los que podías cortar el aire con un cuchillo."

El pianista cuenta su vida y su larga trayectoria en pocos minutos, como si fuera un tango. Recuerda las cinco cuadras que caminaba derecho por la calle Donizetti, entre su casa natal y el lugar donde tomó sus primeras lecciones de piano. "A los 6 años y medio le pedí a mis viejos que quería estudiar piano. A los 3 meses la profesora me dijo: «Josecito, para que no te aburras, ¿no tenés otra cosa que Mahler?» Yo le dije que mi papá tocaba el bandoneón y que tenía un montón de tango. Lo primero que le llevé fue «El garrón», «La cumparsita» y «Cadenita del alma». A los 16 ya me recibí de profesor de piano, teoría, solfeo y armonía", dice.

De esa época revive un momento, quizás el más feliz de su vida, cuando su viejo retomó el bandoneón para tocar juntos. "Apenas se casaron mi vieja le había dicho: «Nardo, se acabó la milonga, vos seguí en la compañía de neumáticos trabajando y dejá el tango». Cuando empecé a tocar tangos yo, mi viejo volvió a agarrar el fuelle. Se abría la ventana de la sala de mi casa, en Floresta, casi pegado a Mataderos, y cuando pasaba la gente decía: «Ahí está Nardo con el nene tocando tangos»."

Su muerte temprana, a los 50 años, fue un golpe para Colángelo. "Aunque te parezca mentira mi viejo es un poco como Troilo y Federico, que parece que te guiaran y ayudaran desde arriba. Como si pudiera hablar con ellos, tener comunicación, y la música necesita mucha comunicación. Te pasa por contagio, ósmosis, pasa por la piel, fundamentalmente."

Aparecen, como ráfagas, las temporadas marplatenses con Pichuco Troilo cuando compartían cartel con el Nuevo Quinteto de Astor Piazzolla. "La cola daba dos vueltas a la manzana y el bolichero nos invitaba la primera copa. La noche que yo conocí es muy distinta a la de ahora. Esta no me gusta. Ahora vienen 50 micros, bajan 500 tipos, les tiran un bife de chorizo, la mitad bosteza, la otra mitad no sabe quién sos ni le interesa. No es Caño 14, El Viejo Almacén o Michelangelo. Antes cuando venía un turista lo veíamos como un bicho raro."

Quizá porque es el último de los mohicanos, Pepe Colángelo siente que tiene que seguir dejando testimonio. "Cuando alguien me pregunta cómo tocar el tango les digo que todo es cuestión de tiempo. Te tienen que pisar en el 60, te tienen que pasar cosas. El tango es algo muy profundo y hay que ponerle algo más que lo que está escrito en una partitura. Tenés que sentirlo. Siempre voy a respetar más a un músico con un estilo personal, aunque no me guste, que a la mejor imitación de Troilo."

La agenda del día

A las 16

La orquesta El Arranque celebra 20 años. Auditorio, Usina del Arte, Caffarena 1.

A las 18

Néstor Marconi Octeto Cameratangos en Usina del Arte.

A las 19

Misteriosa Buenos Aires toca en la milonga del Julián Centeya, Av. San Juan 3255.

A las 19

Chino Laborde, Santiago Polimeni y Analía Goldberg, en Espacio Cultural Resurgimiento, José G. Artigas 2252.

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